miércoles, enero 19, 2022

¿Para qué sirve el periodismo?

  

De izquierda a derecha, Martín Caparrós, Adriana Amado y Omar Rincón, en la librería Crazy Mary de Madrid

En psicología se presta mucha atención al autoconcepto: la imagen que tenemos de nosotros mismos (me considero un amigo leal, un gran trabajador, un tipo humilde, etc.) condiciona nuestra actitud ante la vida. De la misma manera, las metáforas con las que se identifica el periodismo nos dicen mucho sobre el autoconcepto favorito de sus practicantes: paladines de la justicia, servidores de lo público, contadores de historias… En su último libro, Las metáforas del periodismo (Ampersand, 2021), la periodista y académica Adriana Amado repasa y critica las imágenes con las que los reporteros gustan de identificarse. A su presentación este martes, 18 de enero de 2022, en la librería Crazy Mary de Madrid, acudieron, además de la autora, el célebre escritor y periodista Martín Caparrós y el periodista y académico Omar Rincón. El libro sirvió como excusa para examinar las transformaciones del periodismo, desde el ocaso de las redacciones a la creciente importancia de la autoría colaborativa y multidisciplinar, pasando por el papel del público y la participación de las audiencias.

Para Omar Rincón, director del Centro de Estudios en Periodismo y de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes en Bogotá, el periodismo actual se mueve entre tres metáforas: el ‘periodismo mascota’, que responde a la voz de los amos del poder político o económico; el ‘periodismo caniche’, una expresión tomada del propio Martín Caparrós referida a aquel reporterismo preciosista que “está muy bien escrito pero que no molesta a nadie” y el ‘periodismo oenegero’, concienciado con los derechos humanos, el medio ambiente y las problemáticas que ocupan a las organizaciones caritativas. No obstante, frente a los clásicos dramas de precariedad profesional y la ausencia de un modelo de negocio viable, Rincón sostiene que “el periodismo nunca llegó a tanta gente como ahora”.

Sobre la audiencia del periodismo incidió Martín Caparrós. Recordó un artículo que escribió para el New York Times titulado ‘Contra el público’, en el que señalaba que “las notas más leídas en la prensa online eran las más patéticas”, es decir, las más banales y espectaculares. “Hay un gran hiato entre lo que los periodistas creen importante y lo que la gente lee”, remarcó. Quizá porque todavía piensan que sus lectores siguen siendo una pequeña élite social. “Los grandes diarios se olvidaron de que nunca estuvieron destinados para mucha gente”, apuntó Caparrós, recalcando la paradoja de que El País era mucho más influyente en los años 80, cuando sólo lo compraba uno de cada cien españoles, que en la actualidad, cuando su web recibe más de 20 millones de usuarios únicos al mes.

Adriana Amado sostuvo que la crónica amarilla, los crímenes, siempre fueron el reclamo para luego vender lo serio. “Lo importante y lo interesante no son incompatibles”, afirmó, “quizá fallamos en hacer interesante lo importante”. Pero al periodismo, que siempre se definió por la lógica de la periodicidad de la actualidad, le han salido rivales que disputan su primacía sobre la atención del público. Quizá estemos ante lo que Amado llama “el fin de la prensa generalista de código único”.

Caparrós se erigió como el defensor de un periodismo que, fundamentalmente, hace dos cosas: “contar buenas historias y hacer buenos análisis, dando sentido allí donde hay confusión”. Pero admitió una mutación notoria en el periodismo reciente: el paso de la autoría individual a la grupal. La elaboración de historias multimedia que combinan texto, vídeo e infografías obligan a la colaboración de expertos en distintas disciplinas. Una tendencia que iría en contra de otra que, paradójicamente, triunfa por el narcisismo individual del redactor, el denominado ‘yornalismo’, un término que Omar Rincón atribuyó al periodista Marcelo Franco. La ética del periodista, según Caparrós, dista mucho de la obsesión por el reconocimiento de los influencers. “La función del periodista no es ser recordado, sino contar historias. Es una ética basada en lo que uno hace, no en lo que uno consigue”, sentenció.

El encuentro se cerró con el eterno debate sobre cuál debe ser la formación adecuada para un periodista. Caparrós recordó que se formó como reportero siguiendo “el viejo sistema medieval del aprendiz”, mediante el cual uno llegaba como meritorio adolescente a la fragua y, poco a poco, llegaba a oficial herrero. “Ése fue el sistema de formación del periodismo durante gran parte de su vida”, remarcó. Su gran maestro en la redacción, el legendario Rodolfo Walsh, decía que podía hacer un buen periodista de un delincuente o un pervertido, pero no de un tarado que venga de una escuela de periodismo. Para Caparrós, el problema de las escuelas de periodismo es “que no hay mucho que enseñar”. A un periodista, afirma, no le interesa cómo funciona una imprenta, sino que quiere aprender cosas sobre el mundo.

El libro de Adriana Amado Las metáforas del periodismo: mutaciones y desafíos (Ediciones Ampersand, 2021, tapa blanda, 324 páginas, 18 euros) puede adquirirse en la librería Crazy Mary (c/Echegaray 32, 28014 Madrid, Email: crazymarylibreria@gmail.com, Tel. +34 91 438 4977).


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martes, diciembre 14, 2021

Los diez mejores artículos académicos de 2021


 Publicado en La Revista de ACOP, Núm. 66 (2ª Etapa), diciembre de 2021, pp. 34-37.

Cada vez se antoja más difícil seguir el vertiginoso ritmo de publicación académica en comunicación política. No solo por la amplitud del campo de interés, que abarca journals de comunicación y ciencia política, sino porque se trata de una de las áreas de las ciencias sociales más activas, con científicos de todo el mundo aportando nuevos hallazgos sobre regímenes democráticos y semi-autoritarios. Se mantienen como temas de interés la polarización identitaria, la desinformación y los discursos de odio. En esta selección han participado los miembros del Comité Académico de ACOP.

Fanning the flames of hate: Social media and hate crime, por Karsten Müller y Carlo Schwarz, publicado en Journal of the European Economic Association, Vol. 19, Núm. 4, agosto 2021, págs. 2131–2167, https://doi.org/10.1093/jeea/jvaa045

Según Carlos Arcila, “es lo mejor que se puede encontrar sobre los efectos de la polarización y el discurso de odio en las redes sociales. Establece una relación entre los mensajes anti-refugiados y los crímenes contra este colectivo, por lo que es una perspectiva bastante innovadora en comunicación política”.


Post post-broadcast democracy? News exposure in the age of online intermediaries, por Sebastian Stier, Frank Mangold, Michael Scharkow, y Johannes Breuer, publicado online el 29 de octubre de 2021 en American Political Science Review, https://doi.org/10.1017/S0003055421001222

El famoso efecto burbuja que favorecerían las redes sociales habría sido exagerado. Es más, las plataformas como Facebook o Twitter fuerzan a los políticamente apáticos a exponerse a noticias de contenido político. Sìlvia Majó-Vázquez recomienda su lectura, ya que lejos de limitar la variedad de la dieta informativa, las redes sociales la diversificarían.


No polarization from partisan news: Over-time evidence from trace data, por Magdalena Wojcieszak, Sjifra de Leeuw, Ericka Menchen-Trevino, Seungsu Lee, Ke M. Huang-Isherwood y Brian Weeks, publicado online el 1 de noviembre de 202 en The International Journal of Press/Politics, https://doi.org/10.1177/19401612211047194

Sìlvia Majó-Vázquez llama la atención sobre este artículo. Tras contrastar los datos de navegación con una encuesta de opinión, los autores descubren que las noticias, provengan de webs neutrales o partidistas, tienen un efecto muy limitado en la polarización de las audiencias. Entre otras cosas, porque el consumo de información constituye una ínfima parte de la dieta online de los usuarios.


Perceived credibility of tweets by opinion leaders during the COVID-19 pandemic in Spain, por Reinald Besalú, Carles Pont-Sorribes y Aleix Martí, publicado online el 29 de noviembre de 2021 en International Journal of Communication, Vol. 15, https://ijoc.org/index.php/ijoc/article/view/17743

Esta investigación, financiada por la Cátedra Ideograma-UPF de Comunicación Política y Democracia, muestra que los expertos y los medios de comunicación gozan de mayor credibilidad que los políticos o los famosos a la hora de informarse sobre el coronavirus en Twitter.


Coronavirus misinformation: quantifying sources and themes in the COVID-19 ‘infodemic’, por Sarah Evanega, Mark Lynas, Jordan Adams y Karinne Smolenyak, disponible en pre-print desde el 7 de octubre de 2021 en el Journal of Medical Internet Research, https://preprints.jmir.org/preprint/25143

En ámbitos académicos se ha asentado el adagio de que “la desinformación viene sobre todo desde arriba”, en referencia al papel de los políticos populistas en la circulación de teorías de la conspiración. Investigadores de la Universidad de Cornell analizaron 38 millones de noticias en inglés sobre la pandemia y descubrieron que fue el mismísimo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el mayor diseminador de desinformación sobre el coronavirus.


Distract and divert: How world leaders use social media during contentious politics, por Pablo Barbera, Anita Gohdes, Evgeniia Iakhnis y Thomas Zeitzoff, publicado online el 18 de agosto de 2021 por el Center for Open Science (Open Science Framework), https://osf.io/38mv7/

¿Qué hacen los políticos cuando se produce una crisis doméstica? Pues, lejos de callarse y ponerse manos a la obra, utilizan las redes sociales para distraer a los ciudadanos, incrementando el número de sus mensajes y desviando la atención hacia la política internacional, publicando fotos de sus encuentros con gobernantes extranjeros.


Short of suspension: How suspension warnings can reduce hate speech on Twitter, por Mustafa Mikdat Yildirim, Jonathan Nagler, Richard Bonneau y Joshua A. Tucker, publicado online el 22 de noviembre de 2021 en Perspectives on Politics, https://doi.org/10.1017/S1537592721002589

Lo mejor que se puede hacer para reducir los discursos de odio en Twitter es enviar un mensaje de advertencia al perpetrador de los discursos inciviles. Los avisos de suspensión de la cuenta, y no la suspensión en sí, parecen ser más efectivos a la hora de rebajar la acidez de los mensajes, según el experimento llevado a cabo por los autores.


Commercial companies in party networks: Digital advertising firms in US elections from 2006-2016, por Bridget Barrett, publicado online el 22 de noviembre de 2021 en Political Communication, https://doi.org/10.1080/10584609.2021.1978021

Si consideramos que los partidos políticos no operan en un vacío, sino que colaboran con toda una serie de actores externos para difundir su publicidad política (como las agencias de comunicación o las plataformas de redes sociales), podemos concebir los partidos como un nodo más en una red política. Pues bien, el estudio de las campañas electorales americanas durante la década que va de 2006 a 2016 revela que Google y Facebook son actores centrales en dichas redes, influyendo de manera determinante en la publicidad electoral. Son, por así decirlo, dos de los actores políticos más relevantes en las elecciones norteamericanas.


Preaching to the choir? Rhetoric and identity in a polarized age, por Rob Goodman y Samuel Bagg, publicado online el 19 de noviembre de 2021 en The Journal of Politics, https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/715171

En un contexto social marcado por la creciente importancia de las identidades, el discurso político de los candidatos tiene mucho que aprender de las homilías de los líderes religiosos. Los autores de este artículo reflexionan sobre las ventajas y peligros de una política que se dedica a predicar a los ya convencidos.


Policy or person? What voters want from their representatives on Twitter, por Nathalie Giger, Stefanie Bailer, Adrian Sutter y Tomas Turner-Zwinkels, publicado en diciembre de 2021 en Electoral Studies, Vol. 74, https://doi.org/10.1016/j.electstud.2021.102401

Hasta ahora el mantra de todo consultor era el de ‘humanizar’ al político, hasta el punto de hacerle compartir en redes sociales detalles de su vida privada que podían resultar sonrojantes. Tras un experimento online en Alemania y Suiza, los autores de este estudio concluyen que los votantes prefieren que los políticos hablen sobre sus posiciones políticas y no sobre sus aficiones.  


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lunes, noviembre 01, 2021

Letras Libres: 20 años de libertad y literatura

 

De izquierda a derecha, Daniel Gascón, Soledad Gallego-Díaz, Enrique Krauze y Michael Reid


Hace 20 años, cuando las ruinas de las Torres Gemelas de Nueva York todavía estaban calientes, aparecía en España una revista cuyo primer número era un monográfico sobre los “fanatismos de la identidad”. Letras Libres, nacida originalmente en México en 1999 bajo el impulso del historiador Enrique Krauze, tomaba así cuerpo al otro lado del Atlántico, convirtiéndose en poco tiempo en el mensual de pensamiento y literatura más influyente, manteniendo viva la llama del liberalismo en su sentido más amplio.

El pasado miércoles, el Círculo de Bellas Artes de Madrid acogía la celebración del 20 aniversario de la edición española de la revista mensual Letras Libres, dirigida por Daniel Gascón, anfitrión de una mesa redonda en la que participaron el propio Enrique Krauze, Soledad Gallego-Díaz, periodista y ex directora de El País, y Michael Reid, periodista de The Economist que escribe la columna Bello (en honor al humanista venezolano Andrés Bello) sobre América Latina.

Dado el carácter binacional de la revista, la mesa redonda versó precisamente sobre las relaciones entre España y América Latina en las últimas dos décadas. El balance no es muy positivo. De hecho, según Gallego-Díaz, España ha perdido relevancia en Iberoamérica: “Se dice mucho que América Latina es una prioridad para España y para Europa, pero los hechos no acompañan a las palabras. En este momento la inversión de las empresas españolas en América Latina es similar a la inversión en Reino Unido. Incluso Holanda ha pedido que la UE revise su acuerdo con Mercosur”.

Reid lamentó el impacto de la pandemia en el subcontinente americano, sobre todo entre los niños, que a diferencia de los escolares del occidente más privilegiado, han faltado casi dos años a la escuela sin la posibilidad de formarse por vía telemática. Salvo que haya una intervención pública decisiva, advirtió, corren el riesgo de ser una generación perdida, con menores ingresos que las precedentes. Otros factores han contribuido al fuerte impacto del covid-19 en la América hispana: la debilidad de los sistemas nacionales de salud y la densidad de las ciudades, que hacía imposible confinamientos realmente efectivos.

Krauze quiso ver el lado positivo y aventuró una hipótesis: aquellos países con un mejor entramado institucional van a resistir mejor la pandemia de salud… y la del populismo. México sería un ejemplo de cómo las instituciones básicas, entre las que se encontrarían el banco central, el instituto electoral, la prensa y la universidad pública, están resistiendo los ataques diarios de un gobierno populista. En opinión de Krauze, la clase media se está dando cuenta de que el populismo no es la solución, que la libertad económica precedente estaba dando buenos resultados, empezando por el alcance universal de la sanidad pública.

Los tres intervinientes echaron en falta un mayor protagonismo de la Unión Europea a la hora de “reforzar el centro demócrata reformista” en América Latina, en palabras de Reid. “La democracia liberal es la que permite el debate y la crítica”, recordó Krauze. “Si dejamos vacío el centro, se pasará de la violencia de las palabras a la violencia de los hechos”. Los extremismos a izquierda y derecha pondrían en peligro ese ‘centro vital’ del que tanto habla el sociólogo Jeffrey Alexander. Mientras que para Krauze las izquierdas extremas impiden el debate y el diálogo del centro, para Reid “algunos liberales son en realidad libertarios, no creen en la igualdad de oportunidades y no ven el peligro del abuso del poder económico”.

En cuanto al actual debate sobre la ‘culpa histórica’ de la conquista española del continente, Krauze lamentó la ausencia de un auténtico debate entre historiadores, basado en las fuentes históricas y no en la demagogia de los políticos.

La mesa redonda, que contó al premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa entre sus oyentes de primera fila, terminó con un alegato a favor de la libertad y la literatura, las dos grandes pasiones que alimentan Letras Libres. Al famoso estribillo de la canción, “todo, todo, todo está los libros”, de Luis Eduardo Aute, habría que añadir “y en las revistas”. Porque “nuestra literatura también está hecha de revistas”, sentenció Krauze, que fundó Letras Libres como continuación de la revista Vuelta (1976-1998), de Octavio Paz.

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miércoles, julio 07, 2021

Primera temporada del podcast de ACOP: 12 meses de comunicación política en estéreo

 


Publicado originalmente en La Revista de ACOP, Nº 62, Segunda Etapa, pp. 46-47.

El podcast mensual de ACOP, Comunicación & Política, se toma un descanso este verano tras una primera temporada por la que han desfilado académicos de Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia y España para analizar elecciones, evaluar el impacto del coronavirus en la confianza ciudadana en los gobiernos, examinar el estado de la libertad de expresión y tomar el pulso al ascenso de la derecha radical. Presentado por el periodista y profesor universitario Paco Seoane, el programa prepara ya una segunda temporada para este otoño. Mientras llega, te invitamos a repasar sus 12 episodios desde tu plataforma de podcasts favorita.

Episodio 12 (junio 2021): Diez años del 15-M: ¿qué cambiaron los Indignados? Debate con Víctor Sampedro (Universidad Rey Juan Carlos), Eva Anduiza (Universitat Autònoma de Barcelona), Martín Portos (Universidad Carlos III de Madrid) y Cristina Flesher Fominaya (Loughborough University).

Episodio 11 (mayo 2021): ¿Quién hablará en europeo? Entrevista con Arman Basurto y Marta Domínguez Jiménez, autores del libro ¿Quién hablará en Europeo? El desafío de construir una unión política sin lengua común (Clave Intelectual, 2021).

Episodio 10 (abril 2021): Réquiem por el liberalismo español: debate con Gabriel Elorriaga (Partido Popular), Javier Moreno Luzón (Universidad Complutense de Madrid) y Daniel Gascón (Letras Libres).

Episodio 9 (marzo 2021): Los narcocorridos como forma de propaganda: entrevista con Juan Larrosa-Fuentes (ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara, México).

Episodio 8 (febrero 2021): Los discursos de odio: entrevista con Germán Teruel Lozano (Universidad de Murcia).

Episodio 7 (diciembre 2020): El fenómeno VOX: entrevista con José Rama Caamaño (Universidad Carlos III de Madrid) y Andrés Santana Leitner (Universidad Autónoma de Madrid).

Episodio 6 (noviembre 2020): Retooling Politics: entrevista con Gonzalo Rivero y Daniel Gayo-Avello, co-autores con Andreas Jungherr del libro Retooling politics: How digital media are shaping democracy (Cambridge University Press, 2020).

Episodio 5 (octubre 2020): Bielorrusia, revolución y desinformación: debate con José Ángel López Jiménez (Universidad Pontificia Comillas) y María José Pérez del Pozo (Universidad Complutense de Madrid). Entrevista desde Colombia con Ana María Miralles (Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín).

Episodio 4 (septiembre 2020): La legitimidad de la monarquía: debate con Enriqueta Expósito (Universidad de Barcelona), Alicia Mira (Universidad de Alicante) y Antonia Martínez (Universidad de Murcia) - Entrevista desde Venezuela con Andrés Cañizález (Universidad Católica Andrés Bello).

Episodio 3 (agosto 2020): Especial verano: los orígenes de la oratoria.

Episodio 2 (julio 2020): Elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco: debate con Antón Losada (Universidade de Santiago) y Braulio Gómez Fortes (Universidad de Deusto). Entrevista desde México con Grisel Salazar (Centro de Investigación y Docencia Económicas).

Episodio 1 (junio 2020): La crisis del coronavirus en Argentina y Reino Unido: debate con Adriana Amado (Universidad Argentina de la Empresa) y Sìlvia Majó-Vázquez (Oxford University). Entrevista desde EE.UU. con Daniel C. Hallin (University of California, San Diego).

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viernes, febrero 05, 2021

Jay Blumler (1924-2021): un pionero guiado por valores reformistas

Publicado originalmente en La Revista de ACOP Núm. 57 (Etapa 2), febrero de 2021, pp. 58-59.

A finales de enero de 2021 nos dejaba Jay G. Blumler, pionero de la investigación en comunicación política. A los estudiantes de periodismo les sonará por el famoso artículo co-escrito con Gurevitch y Katz sobre los usos y gratificaciones de los medios de masas, que significó un giro copernicano al considerar a las audiencias como activas. Pero Blumler fue, además de iniciador de los estudios de comunicación política comparada, un investigador guiado por el espíritu reformista de sus valores socialistas.

Aunque muchos lo identifican como británico -no en vano pasó gran parte de su vida en Reino Unido- Blumler nació en los Estados Unidos, en el seno de una familia socialista. “Mi madre era una convencida New Dealer y mi padre fue miembro del Socialist Labor Party of America”, confesó durante una mesa redonda en Leeds en diciembre de 2008. Su formación izquierdista continuaría en el Antioch College (Yellow Springs, Ohio), donde los propios estudiantes participaban en el gobierno de la universidad. Allí aprendió que otro mundo, más participativo y democrático, era posible: “la idea de que ‘esto puede ser’ inspiraría desde entonces mi trabajo”, afirmó.

Veterano de la Segunda Guerra Mundial, Blumler aprovechó una de las becas otorgadas al amparo de la G.I.Bill para atterrizar en la London School of Economics del legendario pensador socialista Harold Laski. Allí se convertiría en uno de los editores de Socialist Commentary, la revista del Socialist Vanguard Group. Aunque el cambio social que ansiaban tardaba en llegar, se conformaban con el lema de “la transición lo es todo”. Ese ánimo normativo por una sociedad mejor alimentaría sus obras más célebres, Citizenship and television (1967) y Television and the public interest: vulnerable values in Western European broadcasting (1992), esta última editada en España por Bosch bajo el título Televisión e interés público en 1993.

Sus investigaciones sobre comunicación política comenzarían en 1963, cuando llega al histórico condado de Yorkshire para convertirse en el Granada TV Fellow de la Universidad de Leeds, en el noreste de Inglaterra. El Centre for Television Research, en el que también trabajaría otro pionero, Denis McQuail, sería el embrión del futuro Institute of Communications Research de la Universidad de Leeds, que hace unos años cambió su nombre por otro más anodino, la School of Media Communication. Los 60 fue la década de la eclosión de la televisión comercial en Reino Unido. Blumler no estaba muy contento con los estereotipos sobre las audiencias, a las que él consideraba “ambivalentes”: por una parte, desean saber sobre los partidos y la política pero, al mismo tiempo, son vulnerables al engaño”. Así, consagraría buena parte de su carrera a buscar un tipo de comunicación política que activara a las audiencias, en lugar de desinteresarlas por lo público.

Quizá por su condición bi-nacional (americano-británico), Blumler fue un precoz abanderado de la investigación comparada, ya que pensaba que los integrantes de los sistemas de comunicación política (periodistas, activistas, políticos, audiencias) variaban su manera de interactuar según el contexto. También fue pionero en estudiar la comunicación política a escala europea, coordinando el primer estudio sobre el papel de la televisión en la primera campaña de las elecciones al Parlamento Europeo en 1979 (Communicating to voters: television in the first European Parliamentary elections, 1983).

Con su colega Michael Gurevitch (fallecido en 2008) publicaría en 1995 uno de sus trabajos más influyentes, el libro The crisis of public communication, donde se acumulaba su saber sobre la cobertura de elecciones en EE.UU. y Reino Unido desde los años 60, sobre todo en lo relativo a la televisión. De sus entrevistas y observaciones en la BBC, Blumler y Gurevitch concluyeron que los periodistas se mueven entre actitudes “sacerdotales”, tratando la política como algo sagrado y serio, y “pragmáticas”, tratando la política como un elemento noticioso más, susceptible de ser espectacularizado o incluso ignorado.

Blumler mantuvo contacto con académicos de todo el mundo, a los que recibía en Leeds con alguna de las canciones con las que amenizaba sus clases. El propio José Luis Dader, uno de los fundadores de ACOP, puede dar buena fe de ello.

Durante los últimos años, el profesor Stephen Coleman ha sido quien más activamente ha tratado de poner en valor el legado de Blumler, auspiciando una ‘Blumler annual lecture’ en la Universidad de Leeds y coordinando un libro de ensayos en su honor bajo el título Can the media serve democracy? (Palgrave, 2015). En ese volumen James Curran traza un completo perfil biográfico de Blumler al que referimos a los interesados.

Durante mis años como estudiante de doctorado en Leeds tuve la oportunidad de comprobar que Blumler escuchaba atentamente las presentaciones de los más jóvenes, ensalzando en público y corrigiendo en privado: “la metáfora sobre el zapato no era de Dewey, sino de Aristóteles”, me advirtió en un aparte tras una ponencia en enero de 2008.

Con Blumler desaparece una generación de pioneros que, con sólida formación humanística y una voluntad de reforma social, se interesaron por los efectos de los medios en la democracia de posguerra. Su relevo lo toman (¿tomamos?) académicos de mayor sofisticación metodológica, pero sin el acervo de la cultura clásica y carentes de un mínimo interés por mejorar el mundo.

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sábado, enero 30, 2021

¿Has oído esto? Diez podcasts sobre comunicación política para escuchar en 2021


Publicado originalmente en La Revista de ACOP Núm. 56 (Etapa 2, enero de 2021), pp. 58-61.

La radio es el medio de comunicación que te permite estar al día mientras paseas, cocinas o limpias la casa. En la era digital, la oferta de contenidos sonoros es más abundante y rica que nunca gracias a los podcasts, a los que puedes acceder desde distintas plataformas como Spotify o Apple Podcasts. Así que ponte los auriculares y prepárate para disfrutar de las voces, músicas, efectos sonoros y silencios relacionados con la comunicación política.

1.- Comunicación & Política
Por Paco Seoane para ACOP
El coordinador del comité académico de ACOP y profesor universitario Paco Seoane reúne cada mes a periodistas, politógos, historiadores y juristas para abordar la actualidad de la comunicación política, con especial atención a España y América Latina. Por sus micrófonos han desfilado investigadores de Argentina, Venezuela, México, Colombia y Estados Unidos, abordando temas como la crisis del coronavirus, la legitimidad de la Monarquía española, las revoluciones populares en Bielorrusia o el fenómeno VOX. Incluye un avance con los contenidos de La Revista de ACOP.

2.- Four More Years
Por Cadena SER y The Hispanic Council
El ex presidente de ACOP y actual presidente de The Hispanic Council, Daniel Ureña, dirige este recorrido sonoro por las campañas presidenciales de Estados Unidos desde 1952 a 2016, esto es, desde las primeras elecciones televisadas a los comicios que ganó Trump en pleno auge del populismo digital. Con la participación del periodista Gonzalo Altozano y de Rafa Panadero, Jefe de Internacional de la Cadena SER.

3.- Social Media and Politics
Por Michael Bossetta
El politólogo de la Universidad de Copenhague entrevista a académicos y profesionales de la minería de datos para comentar las implicaciones de la tecnología digital para la comunicación política. Entre los entrevistados figuran investigadores de prestigiosas universidades anglosajonas y directores de campañas digitales de candidatos como Donald Trump o Pete Buttigieg.

4.- Talking Politics
Por David Runciman y Helen Thompson
Patrocinado por la revista London Review of Books, este podcast semanal a cargo de los politólogos de la Universidad de Cambridge David Runciman y Helen Thompson ofrece una mirada reflexiva de la actualidad política. De particular interés es su spin-off ‘Talking Politics: History of Ideas’, en el que Runciman repasa los clásicos del pensamiento político, desde Max Weber a Hobbes, pasando por Mary Wollstonecraft o Gandhi. Son auténticas clases magistrales, un suculento manjar sonoro para politólogos.

5.- Campaign HQ
Por David Plouffe
El que fuera director de campaña de Barack Obama conversa con colegas del espectro demócrata para analizar las elecciones presidenciales de 2020 desde el punto de vista demócrata. Uno de sus últimos entrevistados ha sido, cómo no, el mismísimo Obama. Plouffe tiene otro podcast con un asesor político republicano, Steve Schmidt, sobre la pugna entre los dos grandes partidos llamado ‘Battleground’.

6.- Wonks and War Rooms
Por Elizabeth Dubois
Esta profesora de la Universidad de Ottawa propone una fórmula interesante que entronca con la conexión académico-profesional que pretende fomentar ACOP: en cada episodio, Dubois explica un concepto de la teoría de la comunicación política (ej. permanent campaigns, issue ownership, etc.) y lo discute con un profesional del marketing político, ligando los libros de texto con la práctica en el día a día de la consultoría.

7.- Hacks on Tap
Por David Axelrod y Mike Murphy
Es lo más parecido a un beers & politics radiofónico. De hecho, los efectos sonoros de la cerveza vertiéndose sobre el vaso sitúan al consultor demócrata David Axelrod y a su homólogo republicano Mike Murphy en la barra de un bar, comentando las vicisitudes de la campaña presidencial estadounidense de 2020 en compañía de invitados como el ex alcalde de Chicago y efímero Jefe de Gabinete del Presidente Obama, Rham Emanuel.

8.- Politics War Room
Por James Carville y Al Hunt
El legendario Carville, el asesor que llevó a Clinton a la presidencia al grito de “¡es la economía, estúpido!” se une al periodista Al Hunt para comentar semanalmente la actualidad política estadounidense, con profesores, periodistas y políticos como invitados en cada sesión.

9.- Reliable Sources
Por Brian Stelter
El que fuera media correspondent del New York Times en compañía del malogrado David Carr ofrece en este podcast una versión más sosegada del programa semanal que conduce para el canal de televisión CNN. El foco está en la labor de los periodistas en la mediación de la política. Por el programa desfilan investigadores universitarios, directores de medios de comunicación y comentaristas políticos.

10.- Reuters Institute for the Study of Journalism
Por Oxford University
Por fin tenemos un instituto que ofrece estudios sobre el impacto político de los medios con una perspectiva global. Además de su Digital News Report anual, ahora contamos con un podcast en el que se desgranan los estudios auspiciados por este centro de investigación. Su el director, el profesor Rasmus Kleis Nielsen, mantiene charlas con destacados periodistas, como el ex director de The Guardian Alan Rusbridger.

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miércoles, diciembre 16, 2020

Diez conceptos clave de la década 2010-2020


Publicado originalmente en La Revista de ACOP (Núm. 55, Etapa 2, diciembre de 2020, pp. 52-56)

Para definir los diez conceptos clave en la investigación en comunicación política de la última década, he contado con la ayuda de otros miembros del Comité Académico de ACOP. A continuación los resultados de nuestro trabajo:

1.- Exposición incidental a las noticias: 

Las viejas revistas políticas decían aquello de que “informarse bien cuesta, pero compensa” para justificar el precio de sus ejemplares. Pero ahora una parte importante de la población tiene la impresión de que informarse no cuesta nada, que no requiere esfuerzo alguno. Ante la oferta infinita de contenidos, muchos optan por satisfacer sus necesidades más lúdicas, confiando en que, si son lo suficientemente importante para ellos, las noticias les llegarán de alguna forma. Esto es lo que se llama la ‘news finds me perception’, uno de los grandes conceptos de esta década acuñado por Homero Gil de Zúñiga et al. (2017). Pero esta exposición incidental tiene sus riesgos: aquellos que se dejan llevar por la marea de las redes sociales son más propensos a informarse por medios no convencionales (en muchos casos, quizá fake news) y a tener un menor conocimiento político que aquellos que buscan las noticias de forma activa.

2.- Polarización afectiva (Lidia Valera): 

Junto con el clásico fenómeno de la polarización ideológica -la tendencia de partidos y ciudadanos a abrazar posiciones más extremas-, asistimos a la consolidación de la polarización afectiva, a saber, la intensificación de emociones de rechazo hacia aquellos que consideramos integrantes de otras tribus morales o identidades ideológicas (Levendusky, 2017; Westwood et al., 2018; Wagner, 2020). Ello sucede porque las opiniones políticas están en última instancia sostenidas por emociones, de forma que los ciudadanos se integran en diversas comunidades de naturaleza afectiva. Paralelamente, la moralización de la vida política de las democracias y la creciente sentimentalización de la conversación pública -auspiciada por las tecnologías digitales-, han propiciado el auge del absolutismo moral, la discriminación ideológica y la intolerancia política (Viciana et al.2019). En España, por ejemplo, los ciudadanos están mucho más divididos por la ideología y la identidad que por sus posiciones en torno a políticas públicas (Miller, 2020). La democracia deviene, en definitiva, un “régimen afectivo” (Arias Maldonado, 2016), en el que antagonismo y la animadversión entre tribus morales obstaculizan el acuerdo moral y político.

3.- Métodos computacionales (Carlos Arcila): 

En el entorno de las grandes cantidades de datos, los métodos computacionales han contribuido con la actualización de los estudios en comunicación política. En primer lugar, los estudios de opinión pública se han visto beneficiados por la estimación de sentimientos en las redes sociales; en segundo lugar, la implementación de algoritmos (p. e. de recomendación o publicidad dirigida) y de robots productores de contenidos falsos en el marketing político han generado un importante reto para estimar el impacto que tienen los mensajes políticos en los ciudadanos por estas vías. La digitalización de las campañas políticas, así como la migración de muchos grupos de ciudadanos a la discusiones online, han generado la necesidad de ejecutar métodos computacionales para comprender la forma en que se desarrolla la comunicación política en las sociedades actuales. Las técnicas de big data incluyen el uso intensivo de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático en el la recolección, análisis y modelado de datos.

4.- Política Pop (Adriana Amado): 

La política pop sintetiza el fenómeno de los liderazgos mediáticos que caracterizó Giampietro Mazzoleni para Berlusconi en Europa y que tuvo exponentes en la América del siglo XXI como Hugo Chávez, Cristina Kirchner o Donald Trump. Se trata de una narrativa política, que atraviesa distintas ideologías partidarias, de izquierda a derecha, más allá del populismo político. Se trata del uso intensivo de la mediática política, en la que el líder se vuelve una marca más del espacio público. Sus consignas se apoyan en lugares comunes que ayudan a reforzar el antagonismo al definir como antipopular a cualquier postura contraria, como la antigua propaganda nacionalista. El poder del pueblo, que los pone por encima de cualquier institución, se exalta a través de la unanimidad exhibida en manifestaciones, festivales, campañas en redes que compiten en atención mediática a cualquier celebridad, a la que emulan al punto de convertir al líder en icono pop.

5.- Populismo (Miguel Ángel Simón): 

Lo primero que hay que señalar al abordar UNA definición de populismo es que no existe. No hay acuerdo académico sobre cómo definir este fenómeno camaleónico que, contrariamente a lo que se suele pensar, lleva ya más de un siglo entre nosotros. Algunos autores lo identifican con una determinada estrategia (Kurt Weyland et al), otros con un estilo socio-cultural concreto al hacer política (Pierre Ostiguy et al) y un tercer grupo los considera una particular ideología (Cas Mudde et al). Sin embargo, en los últimos años se ha ido abriendo paso una definición mayoritariamente aceptada, aunque no de un modo unánime, enunciada por el politólogo Cas Mudde y que, desde un enfoque “ideacional” entiende el populismo como “una ideología delgada, que considera la sociedad dividida básicamente en dos campos homogéneos y antagónicos, el pueblo puro frente a la elite corrupta, y que sostiene que la política debe ser la expresión de la voluntad general (volonté générale) del pueblo”. (Vid Mudde y Rovira, 2019 [2017]).


6.- Posverdad (Toni Aira): 

"Palabra del Año en 2016" según el diccionario de Oxford, hace tiempo que este concepto se ha convertido en un término habitual en la actividad política, en el lenguaje de los medios de comunicación y en el debate en las redes sociales. En esencia se refiere a una pseudo-realidad manipulada, distorsión premeditada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. En una política donde el factor emocional gana peso frente al emocional, donde más sistemáticamente que nunca se apela a la razón a través de la emoción, la relativización adjunta que esto acarrea respecto de los datos y de la opinión de los expertos abre la puerta a este tipo de discurso donde, para definir la opinión pública, los hechos objetivos influyen menos que los argumentos que apelan a las emociones o las creencias.

7.- Discursos del odio: 

¿Se puede prohibir un sentimiento como el odio? Seguramente no, pero desde el trauma que supuso el Holocausto se cree que el odio, cuando se manifiesta públicamente hacia una minoría, es la antesala del genocidio. Mientras que la tradición norteamericana limita la libre expresión solamente en aquellos casos en los que se profiere una amenaza clara e inminente, la tradición europea quiere impedir discursos que, aunque no anuncien explícitamente violencia, contribuyan a crear un caldo de cultivo de odio contra un determinado grupo social. El problema es que la línea que separa la prevención de discursos de oprobio y la censura es muy fina. Es más, en algunos contextos, como advierte Cherian George (2016), los colectivos extremistas pueden exagerar su ofensa hacia ciertas expresiones críticas con sus creencias para endurecer las leyes contra el discurso del odio, hasta el punto de cercenar cualquier tipo de crítica a su extremismo.

8.- Mediatización: 

Dícese de la adaptación de los actores políticos a las formas de trabajar de los medios de comunicación, que se convertirían en las instituciones centrales en el proceso de comunicación política. La política se mediatiza cuando se somete a la lógica de los medios. Es un proceso tan antiguo como la popularización de los medios de masas: planificar los canutazos o sound-bites para las televisiones o diseñar la escenografía de los mítines pensando en los tiros de cámara serían ejemplos de mediatización.

9.- Platform politics

Es la mediatización de la era digital. Las redes sociales reemplazan a los viejos medios de masas como los principales canales de relación entre políticos y ciudadanos. Pero esta plaza pública digital es, si cabe, todavía menos plural que la analógica: unas pocas y corporaciones concentran de manera oligopolística la actividad política online, obligando a los actores políticos a asumir sus lógicas y sus normas. De ahí que dichas plataformas se vean obligadas a cierta forma de accountability (ej. la biblioteca de anuncios políticos de Facebook) o regulación del discurso (ej. los disclaimers de Twitter en los que se advierte que las afirmaciones de un presidente podrían no corresponderse con la verdad).

10.- Propaganda computacional (Paloma Piqueiras):  

De las investigaciones académicas que estudian la relación entre las ideas políticas y su circulación a través de las redes sociales, se ha desprendido un nuevo concepto: “propaganda computacional”. El término hace referencia al uso de algoritmos y automatización para distribuir deliberadamente información engañosa a través de internet (Woolley y Howard, 2016). De este modo, cuando nos referimos a la “propaganda computacional” estamos englobando en una única expresión todos los esfuerzos de manipulación y desinformación digital. La propaganda computacional es posible gracias a los bots, un software que recopila información sobre los usuarios de las redes y que, a continuación, haciéndose pasar por un usuario humano, emite mensajes, interactúa con contenido ajeno y aplica algoritmos de tendencias. Su alcance es de tal magnitud que un grupo reducido de personas pueden crear un ejército de bots con la intención de usarlos como herramienta de manipulación política a gran escala.



Referencias:

Arias Maldonado, Manuel (2016). La democracia sentimental: Política y emociones en el siglo XXI. Barcelona: Página Indómita.

George, Cherian (2016). Hate spin: The manufacture of religious offence and its threat to democracy. Cambridge (Massachusetts): The MIT Press.

Gil de Zúñiga, Homero; Weeks,  Brian y Ardèvol-Abreu, Alberto. (2017). “Effects of the News-Finds-Me Perception in Communication: Social Media Use Implications for News Seeking and Learning About Politics”, Journal of Computer-Mediated Communication, vol. 22(3), https://doi.org/10.1111/jcc4.12185

Levendusky, Matthew S. (2017). “Americans, Not Partisans: Can Priming American National Identity Reduce Affective Polarization?”, The Journal of Politics, vol. 80(1), https://doi.org/10.1086/693987

Miller, Luis (2020). “Polarización en España: más divididos por ideología e identidad que por políticas públicas”. Esade. http://itemsweb.esade.edu/research/EsadeEcPol-insight-polarizacion.pdf

Mudde, Cas y Rovira, Cristóbal (2019) [2017]. Populismo. Una breve introducción [Populism. A Very Short Introduction]. Madrid: Alianza Editorial

Viciana, Hugo; Gaitán, Antonio, Hanninken, Ivar (2019). “Polarización afectiva: entre el tribalismo y el absolutismo moral”, Agenda Pública (El País).
http://agendapublica.elpais.com/polarizacion-afectiva-entre-el-tribalismo-y-el-absolutismo-moral/

Wagner, Markus (2020). “Affective polarization in multiparty systems”, Electoral Studies, published online August 14th 2020.
https://doi.org/10.1016/j.electstud.2020.102199

Westwood, Sean J.; Iyengar, Shanto; Walgrave, Stefaan; Leonisio, Rafael; Miller, Luis; Striijbis, Oliver (2018). “The tie that divides: cross-national evidence of the primacy of partyism”, European Journal of Political Research, vol. 57, pp. 333-354.
https://doi.org/10.1111/1475-6765.12228

Woolley, S. C., y Howard, Philip (2017). Computational propaganda worldwide: Executive summary (pp. 1–15). The Computational Propaganda Project.

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lunes, junio 15, 2020

ACOP lanza un podcast sobre comunicación política

 
La Asociación de Comunicación Política (ACOP) acaba de lanzar su podcast, ‘Comunicación & Política’, con una entrevista al profesor Daniel Hallin (UC San Diego) sobre la cobertura mediática del coronavirus.

El programa, de una hora de duración, se abre con un debate de actualidad entre Adriana Amado (Universidad Argentina de la Empresa) y Sílvia Majó-Vázquez (Reuters Institute for the Study of Journalism, University of Oxford).

El podcast, de periodicidad mensual, puede escucharse en Apple Podcasts, Google Podcasts y Spotify.

Enlace directo al primer episodio:

Enlace directo al tráiler:

ACOP es una organización sin ánimo de lucro que aglutina a académicos y consultores políticos. Con más de 500 socios, cuenta con delegaciones en España y América Latina. Presidida por la politóloga y consultora Verónica Fumanal, ACOP es la asociación de referencia para los interesados en el papel de la comunicación en la política.

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martes, febrero 18, 2020

Gennadiy Chernov: el que se apropia del tema, gana


El académico Gennadiy Chernov, profesor en la Escuela de Periodismo de la University of Regina en Canadá, ofreció una original conexión entre la teoría del establecimiento de la agenda (agenda-setting) y el populismo durante su charla invitada en la Universidad Carlos III el martes 18 de febrero de 2020: los populistas ganan porque son capaces de adueñarse de temas clave en la agenda pública electoral.

Curiosamente, a pesar de que los medios de comunicación convencionales ofrecen una imagen negativa de los partidos y líderes populistas, éstos no paran de ganar votantes en las democracias occidentales. ¿Por qué? En parte, porque el que se apropia del tema clave en las elecciones, gana. Es decir, hablar en los medios de temas adueñados por los populistas (como la inmigración) tiene el efecto de reforzar el apoyo popular hacia los populistas, aunque la cobertura mediática sea crítica con las posiciones de los demagogos.

Así, la teoría de la configuración de la agenda predice que aquellos que sean capaces de adueñarse del tema clave de las elecciones, las ganarán. A efectos prácticos, el estratega electoral debe procurar 1) adueñarse del tema, 2) hacer que ese tema se convierta en un asunto de debate público (que sea parte de la agenda) y, en el caso de que el tema clave esté en manos de un partido rival, 3) redefinir el tema para apropiárselo. No es casualidad, pues, que los partidos de derecha intenten que las elecciones giren en torno a la economía (se han adueñado de la idea de eficiencia gestora) y los de izquierda apuesten por hacer más prominentes los nuevos derechos sociales y el laicismo.

Un claro ejemplo son las últimas elecciones en el Reino Unido. El tema insoslayable era el Brexit. El Partido Conservador se presentó con el lema ‘Let’s get Brexit done’, mientras que los laboristas trataron de ocultar su ambigua posición sobre el tema clave desviando la atención hacia el estado de la salud pública y la justicia económica. El tema clave, el Brexit, era propiedad de los conservadores, lo que explicaría su victoria electoral.

El creciente apoyo de los votantes occidentales hacia el populismo se explicaría en parte porque los populistas son los dueños de los temas que más preocupan a los alienados y a los perdedores de la globalización. A medida que la clase media se va desvaneciendo y la riqueza se concentra en menos manos, el atractivo del populismo se extendería a votantes que antes se decantaban por posiciones más moderadas.

En el fondo se trataría de una falta de canales para la expresión del descontento: los partidos tradicionales ya no ‘sirven’ a los descontentos para buscar soluciones a sus problemas (por lo que se dirigen a los partidos populistas) y los medios convencionales, temerosos de dar cancha a visiones extremistas, empujarían todavía más hacia los márgenes de la discusión pública a los alienados, que se radicalizarían todavía más en las redes sociales.

Así pues, si los partidos antaño mayoritarios dejan la iniciativa a los populistas a la hora de proponer políticas públicas sobre inmigración, cualquier discusión pública sobre el tema reforzará a los populistas. Si los medios convencionales dejan de discutir las preocupaciones de los alienados por considerarlas exageradas o alejadas de la realidad, los descontentos se radicalizarán todavía más en las esferas de debate alternativas.

Periodista de origen ruso, Gennadiy Chernov se convirtió en académico trabajado con los padres de la teoría del agenda-setting, Donald Shaw y Maxwell McCombs, en Estados Unidos y Canadá. Ha visitado España como parte de su trabajo de campo sobre el populismo europeo.

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martes, febrero 04, 2020

Bernardo Marín (El País): vivimos los últimos días del clickbait


La obsesión por tener visitas, por más efímeras que éstas sean, ha llevado a los medios convencionales a sumarse a la moda del clickbait: el titular periodístico tradicional, que agotaba el hecho noticioso en unos pocos caracteres, es ahora un titular intrigante que oculta deliberadamente la esencia de la información para provocar un clic con el que resolver el acertijo. Para Bernardo Marín, redactor jefe de tecnología del diario El País, el clickbait está viviendo sus últimos días. Cansado ya del juego de la adivinanza, y abrumado por la sobreabundancia de fake news, el público estaría ahora más preparado que nunca para apoyar, con una pequeña aportación económica, la suscripción a marcas periodísticas de calidad. Marín, que ofreció una charla invitada en la Universidad Carlos III de Madrid el martes 4 de febrero de 2020, espera que El País se convierta en esa botella de agua mineral que todos buscamos cuando las inundaciones hacen que el agua corriente se vuelva mustia y no apta para el consumo.

El referente a imitar sería el New York Times, que además de ingresar por suscripciones a su edición general, consigue monetizar sus recetas de cocina y sus crucigramas online. Ahora que los usuarios están acostumbrados a pagar por ver cine y series, ha llegado el momento de volver a levantar muros de pago porosos, que se cerrarían por completo a los lectores más fieles, a los que se invitaría a suscribirse.

La herencia del clickbait no sería enteramente negativa. A juicio de Marín, habría acostumbrado a los periodistas a pensar en cómo hacer accesible y atractivo su contenido en redes sociales y buscadores, convirtiendo a los periodistas en expertos en SEO (search engine optimization). A diferencia de la era del papel, en la era digital es posible saber qué contenidos han sido los más leídos, a través de qué medio o palabras clave se ha llegado a ellos, y cuánto tiempo ha pasado el lector consumiéndolos. Si antes la visita estrella a un periódico era la rotativa, observa Marín, ahora lo son las pantallas gigantes que presiden las redacciones, informando en tiempo real del engagement que generan los contenidos redactados por los periodistas.

Además del clickbait, quien parece tener también sus días contados es la edición impresa. En tan solo una década, la difusión de los diarios en papel ha caído en más de un 60%, por lo que todos los diarios generalistas venden ahora en quioscos lo que El País vendía por sí solo en 2009. A fin de ahorrar costes, los diarios de referencia en Madrid (El Mundo, ABC, el propio El País) comparten ahora rotativa. Marín cree que en no mucho tiempo la edición impresa será un producto gurmet que se limite a los fines de semana, vendiendo unas decenas de miles de ejemplares.

La interfaz dominante para acceder a El País ya no será el papel o el computador, sino el teléfono móvil. De hecho, si hasta hace poco el pico de consultas a la edición digital se producía a las 9:30am (cuando los trabajadores llegaban a la oficina y consultaban las noticias), ahora se produce a las 7:30am (cuando desayunan o van en transporte público hacia su lugar de trabajo) y a las 10:30pm (mientras ven la televisión desde el sofá y hacen multitarea o ‘second-screening’).

Parte del ocaso del clickbait se explicaría por los beneficios menguantes que ofrece para los medios la publicidad digital, duopolizada por los gigantes Facebook y Google, que acumulan el 70% del negocio de los anuncios online. Curiosamente, según comenta Marín, los artículos que llevan a los lectores a suscribirse (ej. tribunas de Vargas Llosa o columnas de Rosa Montero) no coinciden necesariamente con las informaciones más visitadas. El País llegó en octubre de 2017 a los cien mil millones de usuarios únicos, pero ello no redundó en más beneficios, porque la publicidad online siguió abaratándose. De ahí el interés en ganar suscriptores, por más que éstos lleguen a representar una fracción mínima de esa cifra millonaria de visitantes.

El libro de Bernardo Marín La tiranía del clic está publicado por Turner (octubre de 2019) y se vende por 9,90 euros.

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miércoles, enero 29, 2020

Call for papers ACOP León: Parlamentos y comunicación (15-16 de mayo de 2020)


La Asociación de Comunicación Política (ACOP) celebrará su sexto encuentro internacional los días 15 y 16 de mayo de 2020 en León (España). Partiendo de la condición de León como cuna del parlamentarismo, el comité de investigadores de ACOP invita a los académicos de la comunicación política a que presenten propuestas para un panel temático sobre “Parlamentos y Comunicación”. Una selección de los mejores trabajos presentados durante el congreso de León se considerará para su publicación como parte de un número especial en el International Journal of Media & Cultural Politics (Intellect Books) después de la revisión por pares. La fecha límite para la presentación de resúmenes es el 15 de marzo de 2020. La aceptación se comunicará a los asistentes antes del 31 de marzo de 2020.

Algunos de los temas sobre los que podrían versar las comunicaciones son:

• Publicidad versus secreto en las deliberaciones parlamentarias.
• Parlamentos y parlamentarios en las redes sociales.
• Canales de televisión parlamentaria
• Miembros del Parlamento y su relación con los ciudadanos.
• La arquitectura de los parlamentos como estructura facilitadora de comunicación y debate.
• Marca personal de los miembros del Congreso.
• Periodistas y su cobertura de las actividades parlamentarias.
• Comunicación entre parlamentos y otras ramas del poder (ejecutivos, judicatura)
• Parlamentos y participación ciudadana.
• Parlamentos y educación cívica.
• Estudios comparativos de comunicación parlamentaria.

Los títulos y resúmenes de los trabajos propuestos pueden enviarse en inglés o español antes del 15 de marzo de 2020 a y deben incluir título, autor/es, afiliación/es institucional/es y un resumen de 300 palabras. Se ruega que en el asunto del correo electrónico se indique “Propuesta para ACOP León”. Los abstracts se evaluarán prestando atención a su orientación teórica (objetivos, preguntas de investigación o hipótesis), su base empírica (métodos) y su relevancia académica o social. Los trabajos completos basados en los resúmenes aceptados tendrían como fecha límite el 25 de septiembre de 2020.

Sobre ACOP y su VI Encuentro Internacional

La Asociación de Comunicación Política (ACOP) es una organización de académicos y profesionales de la comunicación política (consultores de marketing político, periodistas, líderes cívicos) fundada en 2008 y con 500 miembros de todo el mundo.

El encuentro internacional de ACOP se celebra cada dos años y reúne a académicos y consultores políticos de una amplia variedad de países y contextos culturales, que comparten sus últimos resultados de investigación y comentan las experiencias de sus campañas más recientes. Entre los conferenciantes invitados a anteriores ediciones cabe mencionar a George Lakoff, Evgeny Morozov, Christian Salmon, Jaime Durán Barba, Philip Howard, Joel Benenson, Michael delli Carpini y Jen O’Malley.

Más información en la web del congreso, https://congreso.compolitica.com/call-for-papers/

lunes, diciembre 23, 2019

Investigación en comunicación política: los 10 conceptos clave de 2019

Artículo publicado en el número 44 (Etapa 2) de la La Revista de ACOP (diciembre de 2019)

 

Para la elaboración de la lista de conceptos clave de este año he consultado con los colegas del Comité Académico de ACOP. La preocupación por las noticias falsas y el discurso del odio se mantiene, pero se unen otras cuestiones que, si bien no son todas radicalmente nuevas, han resurgido al hilo de la actualidad en los últimos meses.

1.- Explosiones sociales. El año 2019 será recordado por el malestar social y las impresionantes protestas ciudadanas en las calles de medio mundo, desde las manifestaciones contra la ley de extradición en Hong Kong a los chalecos amarillos franceses, pasando por la mecha de descontento que prendió en toda América Latina, con especial virulencia en Chile y Bolivia, o el desencanto con la sentencia del procés en Cataluña, canalizada a través del Tsunami Democràtic. Adriana Amado (Universidad Argentina de la Empresa) nos recuerda que el sociólogo Manuel Castells ha acuñado el término ‘explosiones sociales’ para encapsular las diferentes manifestaciones de este zeitgeist surgido del descontento con la clase política. A decir de Castells, cuando el sistema no sirve para canalizar la frustración ciudadana, la última vía de canalización del malestar es la calle. Toni Aira (Universitat Pompeu Fabra) destaca que el Tsunami Democràtic es horizontal y aparentemente acéfalo, a diferencia de lo que era habitual en el movimiento independentista catalán, cuidadosamente dirigido por las élites nacionalistas. En su primer vídeo difundido vía Telegram, se veía un cazo con agua al fuego que empieza a hervir. Una buena metáfora visual para ilustrar cómo llega un momento en el que el malestar social alcanza un punto de ebullición.

2.- La confianza, en mínimos. Esas ‘explosiones sociales’ podrían explicarse en gran medida por la notoria falta de confianza de los ciudadanos en los políticos. Como señala Paloma Piqueiras (Universidad Complutense de Madrid), los políticos son la segunda mayor preocupación para los españoles tras el paro, seguidos de la economía y la corrupción. “El malestar con la clase política aumenta cada año desde hace más de una década, pero su impopularidad ha alcanzado récords históricos en los últimos tiempos”, advierte Piqueiras. La repetición electoral no ayudó: “entre los meses de abril y octubre de 2019 los encuestados que percibían a los políticos como un problema han aumentado del 33% al 53%”. La desconfianza ciudadana mina la legitimidad de las instituciones, por lo que la gestión de estos ‘intangibles’ se antoja como una de las prioridades para los responsables públicos. La desconfianza se extiende también al periodismo. Según el Digital News Report, el porcentaje de la población española online que confía en lo que dicen los medios de comunicación convencionales se limita al 43%.

3.- Polarización afectiva. Aunque no es un concepto nuevo (el conocido politólogo Shanto Iyengar, de Stanford, fue uno de sus primeros estudiosos) ha resurgido en tiempos recientes al manifestarse en encuestas un odio visceral entre demócratas y republicanos que llevaría a unos y otros a considerar un verdadero disgusto que sus hijos se casaran con partidarios del bando contrario. La polarización afectiva sostiene que la identidad y no la ideología la que explica el partidismo. Es decir, que los votantes son propensos a seguir aquello que defienda su partido, sin pararse a pensar en las bondades o defectos de las políticas que el partido apoya. Las emociones nublan la razón. Pero la comunidad académica está lejos de llegar a un consenso al respecto, con politólogos como Alan Abramowitz (Emory University) liderando el bando de los que defienden que la polarización tiene una raigambre fundamentalmente ideológica y no identitaria.

4.- Hiperpartidismo informativo. Nuestra compañera Lidia Valera-Ordaz (Universidad de Valencia) llama la atención sobre el hecho de que la facilidad para auto-exponerse a información congruente con nuestras ideas “ofrece incentivos a los medios para satisfacer esas preferencias partidistas, sobre todo cuando aumenta la oferta mediática y, con ella, la competencia”. De ahí que canales como Fox News hayan aumentado seguidores, mientras que cadenas teóricamente neutrales como CNN se hayan estancado. Lo mismo podría estar ocurriendo en sistemas mediáticos como el español, caracterizado por su histórico partidismo, que ofrecen un terreno particularmente fértil para la segregación ideológica de las audiencias, no sólo según el eje izquierda y derecha, sino también según el cleavage centro-periferia, como sucede en Cataluña. Se abona así el terreno para el periodismo partisano, que regresaría del siglo XIX para imponerse sobre el periodismo objetivista del siglo pasado. El mercado no parece pedir moderación o imparcialidad, sino una trinchera amigable en tiempo de guerra. De ahí que, según recuerda Valera-Ordaz, los académicos Matthew Barnidge y Cynthia Peacock, de la Universidad de Alabama, hablen ya de “hyperpartisan news”.

5.- Consumo incidental. El best-seller del activista Eli Pariser, The filter bubble (2011) venía a actualizar a la era de las redes sociales la idea de las “cámaras de resonancia” expuesta por el jurista Cass Sunstein una década atrás en Republic.com (2001). Internet nos habría invitado a ignorar el otro lado, donde residen los que no piensan como nosotros. Viviríamos en nuestra propia burbuja, inflada por los algoritmos de las plataformas digitales como Facebook. Pues bien: la investigación más reciente cuestiona frontalmente la impermeabilidad de esas echo chambers. La idea del consumo incidental, destacada por nuestros colegas Jordi Rodríguez-Virgili (Universidad de Navarra), Lidia Valera-Ordaz y Silvia Majó-Vázquez (Universidad de Oxford), defiende las dos bondades del consumo informativo a través de Internet: 1) nos encontramos con noticias aunque nuestra primera voluntad sea la del mero entretenimiento, y 2) el uso de redes sociales como principal fuente informativa, lejos de encerrarnos en una burbuja, nos expone a noticias emitidas por medios, conocidos y amigos que jamás consultaríamos de motu proprio, lo que garantiza cierto umbral de encuentro con la otredad.  

6.- Whatsapp quiere ser el rey
. No es casualidad que Facebook haya comprado Whatsapp: la aplicación de mensajería instantánea está creciendo como fuente de información política, mientras Facebook sigue a la baja, nos recuerda Silvia Majó-Vázquez. Que la información circule a través de estos canales tiene sus ventajas (las apps como Telegram son una preciosa arma revolucionaria) y desventajas (son el medio ideal para la circulación de bulos).

7.- Desigualdad de acceso a la información política
. El amable lector habrá comprobado que la moda de los muros de pago vuelve a estar en boga y que leer las ediciones digitales de medios de referencia como el New York Times o El Mundo requiere pasar por caja. Si bien este movimiento se entiende por la necesidad de mantener la salud financiera de las empresas periodísticas, “la implantación de plataformas de pago y suscripción en las webs de noticias incrementa las desigualdades en el acceso y consumo de información política”, advierte Silvia Majó-Vázquez.

8.- Regulación de los medios sociales. La retransmisión en directo de la masacre de Christchurch en Nueva Zelanda vía Facebook (marzo de 2019), así como la creciente evidencia de que el algoritmo que sugiere nuevos vídeos en Youtube da cabida a contenidos extremistas, ha puesto en la diana a las plataformas sociales. Son las grandes mediadoras entre las audiencias y los contenidos de los medios periodísticos. Sin embargo, su auto-consideración como meras transportadoras de contenido ajeno las exime de las exigencias éticas de un editor tradicional. Hasta ahora. La ley alemana de 2017, que impone cuantiosas multas si no se eliminan contenidos ilegales (discurso del odio), ha obligado a estas plataformas a afinar sus filtros automáticos y a contratar más humanos como content curators. El ejemplo alemán ha cundido (hasta 13 países han aprobado leyes similares) con el riesgo de que en contextos autoritarios o semi-autoritarios se ejerce la censura de la legítima crítica bajo el pretexto de la lucha contra los discursos extremistas.

9.- Limitaciones a la publicidad electoral en plataformas digitales. Las redes sociales son también grandes vehículos de propaganda política. Los riesgos de la propaganda computacional destinada a favorecer ciertas candidaturas han movido a Twitter a prohibir desde noviembre de 2019 los anuncios políticos en su plataforma, mientras que Facebook se ha decidido a mantenerla. La publicidad electoral es vital para la compañía de Mark Zuckerberg debido a su gran capacidad de segmentación. Ha hecho pública una biblioteca de anuncios políticos pagados en la que se identifica el anunciante, pero no se preocupa de la veracidad de los anuncios. Para demostrarlo, la candidata a las primarias presidenciales demócratas Elizabeth Warren pagó en octubre de 2012 por difundir un anuncio en el que se daba por cierta una falsedad: que el propio Zuckerberg había apoyado la candidatura presidencial de Trump. Facebook publicó el anuncio, lo que para Warren evidencia que esta red social prioriza los beneficios sobre la protección de la democracia. Zuckerberg respondió vía portavoz para aclarar que no está en su mano hacer un fact-checking de los anuncios políticos. Por su parte, Google ha reducido las posibilidades de micro-segmentación de las campañas. Permitirá publicar anuncios segmentados por edad, sexo y hábitat, pero no por el patrón de preferencias políticas o el estatus como votante registrado.

10.- ¿Adiós al periodismo local? Fue en 2009 cuando el sociólogo Paul Starr advirtió en la revista The New Republic cómo la desaparición de periódicos locales estaba dejando sin control periodístico (y por ende ciudadano) a los gobiernos municipales y estatales, lo que podría dar lugar a una nueva era de corrupción. El capítulo americano de la asociación de escritores PEN Internacional acaba de editar el informe Losing the news: The decimation of local news and the search for solutions, en el que urge acción filantrópica y pública al nivel local para mantener el periodismo de proximidad. La perspectiva de una ecología de la información local (local news ecology) sin periodismo es aterradora y está a la espera soluciones audaces. Sorprendentemente, en EE.UU. ciudades en crecimiento como Denver, en Colorado, tienen consideración de news deserts tras el cierre de la histórica cabecera Rocky Mountain News. La falta de un modelo de negocio viable para el periodismo empieza ya a afectar negativamente a la vitalidad cívica y democrática de las ciudades.

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miércoles, octubre 30, 2019

Perder un debate, ganar las elecciones


La preparación de debates electorales como el del próximo 4 de noviembre en España consume las energías del equipo de campaña. Es una oportunidad única para lanzar un mensaje a un electorado que estará más atento que nunca a lo que digan los candidatos. La audiencia de estos certámenes se sitúa habitualmente entre los 9 y los 11 millones de espectadores. Sin embargo, a decir de Jorge Rábago, uno de los expertos convocados por la Asociación de Comunicación Política (ACOP) este martes 29 de octubre en Madrid a una mesa redonda sobre los debates electorales, los candidatos tienen muy poco que ganar y mucho que perder. De hecho, según Rábago, una de las principales funciones de un asesor es la de proteger a los candidatos para que no cometan un error irreparable.

Aquí yace una de las principales paradojas en torno a los debates electorales: son la ocasión ideal para contrastar ideas con un dramatismo que engancha incluso a los no politizados, pero son tan impredecibles que los candidatos los rehuyen salvo que los necesiten (si van por detrás en las encuestas) o que exista una gran tradición que los haga ineludibles. “Si los políticos pueden evitar el debate, lo evitan”, reconoce el periodista Manuel Campo Vidal, presidente emérito de la Academia de la Televisión, la organizadora de la mayoría de debates entre candidatos españoles, “Felipe González lo aceptó en 1993 porque lo necesitaba, pero no lo hubo en 1996 ni en 2000 porque José María Aznar iba bien en las encuestas”.

Recuperar los debates electorales en 2008 tras 15 años de parón no fue fácil, según Campo Vidal. Hubo que trazar alianzas con las cadenas de televisión y generar confianza en el moderador, en la realización (los planos de escucha son muy importantes y han de cuidarse al máximo) y en la organización (a cargo de la Academia de Televisión, que juega un papel similar al de la Comisión de Debates Presidenciales que convoca los cara a cara entre candidatos en EE.UU.). Aunque a día de hoy los debates en España no están regulados por ley, la idea de que son un derecho de la ciudadanía ha hecho que candidatos que no los necesitaban (Zapatero en 2008 y Rajoy en 2011) accedieran a su celebración.

Por más que concentre la atención de los periodistas y el esfuerzo de los candidatos, el debate no ha de considerarse como un elemento desconectado del resto de la campaña electoral, advierte Rábago. Hasta tal punto que un debate perdido a juicio de los analistas, puede servir para atraer el voto de segmentos del electorado que decanten la elección a favor del teórico derrotado. Así ocurrió con el primer debate que enfrentó a Trump y Clinton en 2016, según el catedrático de comunicación política José Miguel Contreras. Trump arrancó su intervención haciendo alusión al cierre de una fábrica de aparatos de aire acondicionado en Indianápolis, que habría trasladado sus instalaciones a México dejando en el paro a algo más de un millar de estadounidenses. Lo que parecía una alusión a un tema menor, le sirvió a Trump para ganar tres estados por una diferencia de apenas setenta mil votos. Los periodistas dieron por ganadora indiscutible del debate a Hillary, pero ésta acabó perdiendo las elecciones.

En un debate electoral no es tan importante saber quién perdió o ganó, sino si los candidatos cumplieron su objetivo. Trump se ganó a los desempleados de las industrias afectadas por la globalización. Perdió el debate, pero ganó las elecciones.

El debate de los debates, moderado por la investigadora Miljana Micovic y presentado por la presidenta de ACOP, Verónica Fumanal, se celebró en la Casa de América ante una sala abarrotada. Los participantes en la mesa redonda insistieron en que el porcentaje de voto que puede mover un debate se sitúa, como máximo, en unos dos puntos. Aún así, un debate puede contribuir, según Campo Vidal, a reforzar el liderazgo de un candidato o, en último término, a favorecer una mayor participación electoral. A juicio de José Miguel Contreras, el debate del 10N será más importante para aquellos candidatos que se disputan la tercera plaza en el orden de preferencias de los electores.

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La inestabilidad es la nueva normalidad


España afronta el 10 de noviembre de 2019 unas nuevas elecciones generales marcadas por el hartazgo de los votantes, que han visto cómo los partidos de izquierda y de centro han sido incapaces de formar un gobierno de coalición. Para los politólogos Verónica Fumanal y Pablo Simón, convocados por el periodista y profesor Fernando Varela para participar en una mesa redonda en la Universidad Carlos III de Madrid este martes 29 de octubre, no hay que descartar la posibilidad de unas terceras elecciones. “No creo que vayamos a salir fácilmente de este bucle”, lamenta Pablo Simón, “la inestabilidad es la nueva normalidad”.

El contexto político actual está marcado por la polarización, la fragmentación y la desintermediación. “Las pautas de competición tras la crisis no están asentadas”, advierte Simón. Al igual que ocurre en otras democracias de nuestro entorno, la decisión de voto se retrasa cada vez más: en las pasadas elecciones generales del 28 de abril, 1,8 millones de españoles decidieron su opción política en el propio colegio electoral. Este panorama de incertidumbre hace que, según Fumanal, los partidos se olviden de la planificación a largo plazo, la estrategia, y se concentren en el cortoplacismo de la táctica.

Las continuas convocatorias electorales no dejan margen a los gobiernos para tomar iniciativas impopulares, o para ejercer cierta pedagogía sobre el electorado. Fumanal pone el ejemplo de la aprobación del matrimonio homosexual en tiempos de Zapatero. “Era una medida sobre la que no había consenso, y sin embargo hoy, tras el paso del tiempo, está plenamente aceptada”. Una medida así sería poco probable por el riesgo de que pudiera ser castigada en las urnas antes de que acabara siendo asumida por la población.

Ante este carácter episódico de la política, parece como si la comunicación política hubiera tomado las riendas de la estrategia de los partidos, que vivirían a golpe de jugada maestra, como la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. El triunfo de la comunicación sobre la política se ejemplificaría con el ascenso de un experto en marketing electoral, Iván Redondo, al puesto de jefe de gabinete de Pedro Sánchez.

Para Verónica Fumanal, “los asesores han sido el chivo expiatorio sobre el que se carga la responsabilidad de la repetición electoral, pero su labor no es tomar decisiones, sino darles un marco interpretativo favorable a las mismas”. Pablo Simón abunda al decir que “los directores de comunicación no son los responsables, sino el político que toma las decisiones”. Pero en tiempos de zozobra, apunta, “los césares quieren augures, coaches emocionales”.

¿Estamos condenados, pues, al marasmo de continuas repeticiones electorales? Eso parece. Según Simón, “los partidos no están interesados en construir puentes. Aunque sus programas electorales son compatibles, extreman comunicativamente las diferencias para que el elector no se vaya al partido de al lado”. Tampoco ayuda que las formaciones de la nueva política estén dominadas por hiperliderazgos verticales. Cuando la imposibilidad de un pacto se debe a las rencillas emocionales y a las personalidades de los líderes, “ahí la ciencia política tiene pocas respuestas”, lamenta Simón, “entramos en el terreno de la psicología”.

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sábado, octubre 05, 2019

Berta Barbet: información y opinión pública en tiempos de crisis política


En la formación de la opinión pública hay constantes que se mantienen desde hace décadas, mientras otros elementos, como la creciente desafección ciudadana o el espacio que para el extremismo ofrecen las redes sociales, han irrumpido en el paisaje político en tiempos recientes. La politóloga Berta Barbet, investigadora postdoctoral en la Autónoma de Barcelona, ofreció estas claves en la lección inaugural de la jornada ‘La nueva opinión pública’, auspiciada por la Fundación Giménez Abad en colaboración con la Asociación de Comunicación Política y celebrada en Zaragoza el 3 de octubre de 2019.

A decir de Barbet, la opinión pública se compone de tres elementos. En primer lugar, los objetos políticos sobre los que esperamos que los ciudadanos tengan opiniones (los candidatos, las instituciones, la situación del país, las políticas públicas…). En segundo lugar, los principios y valores de los ciudadanos, que suelen ser constantes. Y, por último, la información que conecta los objetos políticos y los valores ciudadanos.

La ciencia política ofrece dos modelos para explicar la formación de los juicios del votante: el ‘running-tally’ o ‘hot cognition’, mediante el cual el ciudadano tiene una opinión formada a la que adapta cualquier nuevo estímulo, o el modelo RAS (Receive-Accept-Sample) de John Zaller, en el que la opinión del ciudadano no está formada y cambia con el ambiente comunicativo.

El estudio de la opinión pública tiene al menos 70 años de historia. En perspectiva, Barbet considera que hay elementos que permanecen desde esos orígenes, mientras que otras cuestiones son nuevas, propias de nuestra época.

Entre las cosas que no han cambiado, Barbet señaló:
  • Los ciudadanos están desinformados sobre la política.
  • Los ciudadanos buscan heurísticos, atajos para saber a qué candidato apoyar.
  • Las emociones son muy importantes para formar la opinión, lo que explica en gran medida el éxito de las noticias falsas.
  • Los menos proclives a cambiar de opinión son los ciudadanos políticamente más sofisticados.

Entre las cosas que sí han cambiado:
  • Hay más desafección política en España: la desconfianza en los políticos ha subido.
  • Las herramientas que los ciudadanos utilizaban para navegar el mundo político han cambiado: ya nadie se fía de los partidos, de los sindicatos…
  • Con las redes sociales, los extremistas tienen una facilidad enorme para conectarse entre sí.
  • La comunicación política en los medios ha cambiado: se da un mayor énfasis al espectáculo, parece que el que grita más tiene más razón.

Ante tal panorama, pareciera que estamos inevitablemente abocados a un mundo trumpista. Como antídoto, Barbet sugirió algunas medidas:
  • La comunicación debe orientarse al entendimiento.
  • Hay que atajar la sensación social de que el sistema ha abandonado a la gente.
  • El diálogo no va de tener razón, sino de intentar entenderse.
  • Debemos procurar que el conflicto político sea comprensible para el ciudadano.

Para que las medidas arriba señaladas surtan efecto, Barbet apunta que los medios de comunicación deberían entenderse como un servicio público y no como un negocio.

A la lección magistral de Barbet siguieron dos mesas redondas que tuve el honor de moderar. La primera con académicos (Carlos Arcila, Toni Aira y Paloma Piqueiras), la segunda con consultores (Verónica Fumanal, Nacho Corredor y Xavier Peytibi). La coordinación de la jornada corrió a cargo de Rafael Rubio, profesor titular y director del grupo de investigación sobre participación y nuevas tecnologías de la Universidad Complutense de Madrid.

El vídeo completo de la jornada puede verse en la Mediateca online de las Cortes de Aragón.

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martes, septiembre 24, 2019

Escuela de Métodos ACOP en Barcelona: Introducción a R

La Asociación de Comunicación Política (ACOP), con la colaboración del Departamento de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, dedica la segunda edición de su Escuela de Métodos de Investigación en Comunicación Política a un curso monográfico sobre el paquete estadístico R, de creciente uso entre los investigadores en ciencias sociales.

El curso se organiza en torno a seis talleres de tres horas cada uno, impartidos en tres días consecutivos, precedidos de una lección inaugural. Los talleres están especialmente dirigidos a estudiantes de máster y doctorado, investigadores universitarios y consultores de marketing político.

El curso ofrece la posibilidad de iniciarse en el paquete estadístico R sin necesidad de conocimientos previos, ilustrando sus posibilidades con ejemplos aplicables a la investigación en comunicación política (análisis de regresión a partir de datos de encuestas de opinión, sentiment analysis en Twitter, etc.)

Información e inscripciones (35 plazas):
https://compolitica.com/llega-a-barcelona-la-ii-edicion-de-la-escuela-acop-de-metodos-de-investigacion/

Programa

Fechas de celebración: del 13 al 16 de noviembre de 2019
Lugar de celebración: Universitat Pompeu Fabra, Campus del Poblenou, Barcelona

Miércoles, 13 de noviembre de 2019

19:30hs.-  Lección inaugural (abierta al público):
‘Informarse por Facebook, ¿malo para la democracia?’
> Ana Sofía Cardenal
(Universitat Oberta de Catalunya)
21:00hs.-Cena de recepción a los participantes.

Jueves, 14 de noviembre de 2019

Taller 1.- Qué es R y para qué sirve
> Basilio Moreno Peralta
(Universitat Pompeu Fabra)
9:00-10:30hs.- Taller 1 (Teoría)
10:30-10:45hs.- Pausa café
10:45-12:15hs.- Taller 1 (Práctica)

12:15-13:00hs.- Pausa almuerzo

Taller 2.- Operaciones básicas con R
> Basilio Moreno Peralta
(Universitat Pompeu Fabra)
13:00-14:30hs.- Taller 2 (Teoría)
14:30-14:45hs.- Pausa café
14:45-16:15hs.- Taller 2 (Práctica)

16:30-17:30hs.- Mentoring: Resuelve las dudas de tu proyecto con los profesores

18:00hs.- Programa social 1.- Visita guiada

Viernes, 15 de noviembre de 2019

Taller 3.- Visualización de datos con R
> Alberto Muñoz García
(Universidad Carlos III de Madrid)
9:00-10:30hs.- Taller 3 (Teoría)
10:30-10:45hs.- Pausa café
10:45-12:15hs.- Taller 3 (Práctica)
12:15-13:00hs.- Pausa almuerzo

Taller 4.- Análisis de regresión con R
> Alberto Muñoz García
(Universidad Carlos III de Madrid)
13:00-14:30hs.- Taller 4 (Teoría)
14:30-14:45hs.- Pausa café
14:45-16:15hs.- Taller 4 (Práctica)

16:30-17:30hs.- Mentoring: Resuelve las dudas de tu proyecto con los profesores

18:00Hs.- Programa social 2.- Visita guiada

Sábado, 16 de noviembre de 2019

Taller 5.- Análisis de redes sociales (SNA) con R
> Modesto Escobar
(Universidad de Salamanca)
9:00-10:30hs.- Taller 5 (Teoría)
10:30-10:45hs.- Pausa café
10:45-12:15hs.- Taller 5 (Práctica)

12:15-13:00hs.- Pausa almuerzo

Taller 6.- Análisis de opinión en Twitter con R
> Carlos Arcila Calderón
(Universidad de Salamanca)
13:00-14:30hs.- Taller 6 (Teoría)
14:30-14:45hs.- Pausa café
14:45-16:15hs.- Taller 6 (Práctica)

16:15-17:30hs.- Cóctel de despedida y entrega de diplomas.

NÚMERO DE PLAZAS:
35 alumnos


 
PRECIO DE LA MATRÍCULA:

150 euros (socios ACOP)
350 euros (no socios)

INSCRIPCIONES:
https://compolitica.com/llega-a-barcelona-la-ii-edicion-de-la-escuela-acop-de-metodos-de-investigacion/

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