martes, febrero 18, 2020

Gennadiy Chernov: el que se apropia del tema, gana


El académico Gennadiy Chernov, profesor en la Escuela de Periodismo de la University of Regina en Canadá, ofreció una original conexión entre la teoría del establecimiento de la agenda (agenda-setting) y el populismo durante su charla invitada en la Universidad Carlos III el martes 18 de febrero de 2020: los populistas ganan porque son capaces de adueñarse de temas clave en la agenda pública electoral.

Curiosamente, a pesar de que los medios de comunicación convencionales ofrecen una imagen negativa de los partidos y líderes populistas, éstos no paran de ganar votantes en las democracias occidentales. ¿Por qué? En parte, porque el que se apropia del tema clave en las elecciones, gana. Es decir, hablar en los medios de temas adueñados por los populistas (como la inmigración) tiene el efecto de reforzar el apoyo popular hacia los populistas, aunque la cobertura mediática sea crítica con las posiciones de los demagogos.

Así, la teoría de la configuración de la agenda predice que aquellos que sean capaces de adueñarse del tema clave de las elecciones, las ganarán. A efectos prácticos, el estratega electoral debe procurar 1) adueñarse del tema, 2) hacer que ese tema se convierta en un asunto de debate público (que sea parte de la agenda) y, en el caso de que el tema clave esté en manos de un partido rival, 3) redefinir el tema para apropiárselo. No es casualidad, pues, que los partidos de derecha intenten que las elecciones giren en torno a la economía (se han adueñado de la idea de eficiencia gestora) y los de izquierda apuesten por hacer más prominentes los nuevos derechos sociales y el laicismo.

Un claro ejemplo son las últimas elecciones en el Reino Unido. El tema insoslayable era el Brexit. El Partido Conservador se presentó con el lema ‘Let’s get Brexit done’, mientras que los laboristas trataron de ocultar su ambigua posición sobre el tema clave desviando la atención hacia el estado de la salud pública y la justicia económica. El tema clave, el Brexit, era propiedad de los conservadores, lo que explicaría su victoria electoral.

El creciente apoyo de los votantes occidentales hacia el populismo se explicaría en parte porque los populistas son los dueños de los temas que más preocupan a los alienados y a los perdedores de la globalización. A medida que la clase media se va desvaneciendo y la riqueza se concentra en menos manos, el atractivo del populismo se extendería a votantes que antes se decantaban por posiciones más moderadas.

En el fondo se trataría de una falta de canales para la expresión del descontento: los partidos tradicionales ya no ‘sirven’ a los descontentos para buscar soluciones a sus problemas (por lo que se dirigen a los partidos populistas) y los medios convencionales, temerosos de dar cancha a visiones extremistas, empujarían todavía más hacia los márgenes de la discusión pública a los alienados, que se radicalizarían todavía más en las redes sociales.

Así pues, si los partidos antaño mayoritarios dejan la iniciativa a los populistas a la hora de proponer políticas públicas sobre inmigración, cualquier discusión pública sobre el tema reforzará a los populistas. Si los medios convencionales dejan de discutir las preocupaciones de los alienados por considerarlas exageradas o alejadas de la realidad, los descontentos se radicalizarán todavía más en las esferas de debate alternativas.

Periodista de origen ruso, Gennadiy Chernov se convirtió en académico trabajado con los padres de la teoría del agenda-setting, Donald Shaw y Maxwell McCombs, en Estados Unidos y Canadá. Ha visitado España como parte de su trabajo de campo sobre el populismo europeo.

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martes, febrero 04, 2020

Bernardo Marín (El País): vivimos los últimos días del clickbait


La obsesión por tener visitas, por más efímeras que éstas sean, ha llevado a los medios convencionales a sumarse a la moda del clickbait: el titular periodístico tradicional, que agotaba el hecho noticioso en unos pocos caracteres, es ahora un titular intrigante que oculta deliberadamente la esencia de la información para provocar un clic con el que resolver el acertijo. Para Bernardo Marín, redactor jefe de tecnología del diario El País, el clickbait está viviendo sus últimos días. Cansado ya del juego de la adivinanza, y abrumado por la sobreabundancia de fake news, el público estaría ahora más preparado que nunca para apoyar, con una pequeña aportación económica, la suscripción a marcas periodísticas de calidad. Marín, que ofreció una charla invitada en la Universidad Carlos III de Madrid el martes 4 de febrero de 2020, espera que El País se convierta en esa botella de agua mineral que todos buscamos cuando las inundaciones hacen que el agua corriente se vuelva mustia y no apta para el consumo.

El referente a imitar sería el New York Times, que además de ingresar por suscripciones a su edición general, consigue monetizar sus recetas de cocina y sus crucigramas online. Ahora que los usuarios están acostumbrados a pagar por ver cine y series, ha llegado el momento de volver a levantar muros de pago porosos, que se cerrarían por completo a los lectores más fieles, a los que se invitaría a suscribirse.

La herencia del clickbait no sería enteramente negativa. A juicio de Marín, habría acostumbrado a los periodistas a pensar en cómo hacer accesible y atractivo su contenido en redes sociales y buscadores, convirtiendo a los periodistas en expertos en SEO (search engine optimization). A diferencia de la era del papel, en la era digital es posible saber qué contenidos han sido los más leídos, a través de qué medio o palabras clave se ha llegado a ellos, y cuánto tiempo ha pasado el lector consumiéndolos. Si antes la visita estrella a un periódico era la rotativa, observa Marín, ahora lo son las pantallas gigantes que presiden las redacciones, informando en tiempo real del engagement que generan los contenidos redactados por los periodistas.

Además del clickbait, quien parece tener también sus días contados es la edición impresa. En tan solo una década, la difusión de los diarios en papel ha caído en más de un 60%, por lo que todos los diarios generalistas venden ahora en quioscos lo que El País vendía por sí solo en 2009. A fin de ahorrar costes, los diarios de referencia en Madrid (El Mundo, ABC, el propio El País) comparten ahora rotativa. Marín cree que en no mucho tiempo la edición impresa será un producto gurmet que se limite a los fines de semana, vendiendo unas decenas de miles de ejemplares.

La interfaz dominante para acceder a El País ya no será el papel o el computador, sino el teléfono móvil. De hecho, si hasta hace poco el pico de consultas a la edición digital se producía a las 9:30am (cuando los trabajadores llegaban a la oficina y consultaban las noticias), ahora se produce a las 7:30am (cuando desayunan o van en transporte público hacia su lugar de trabajo) y a las 10:30pm (mientras ven la televisión desde el sofá y hacen multitarea o ‘second-screening’).

Parte del ocaso del clickbait se explicaría por los beneficios menguantes que ofrece para los medios la publicidad digital, duopolizada por los gigantes Facebook y Google, que acumulan el 70% del negocio de los anuncios online. Curiosamente, según comenta Marín, los artículos que llevan a los lectores a suscribirse (ej. tribunas de Vargas Llosa o columnas de Rosa Montero) no coinciden necesariamente con las informaciones más visitadas. El País llegó en octubre de 2017 a los cien mil millones de usuarios únicos, pero ello no redundó en más beneficios, porque la publicidad online siguió abaratándose. De ahí el interés en ganar suscriptores, por más que éstos lleguen a representar una fracción mínima de esa cifra millonaria de visitantes.

El libro de Bernardo Marín La tiranía del clic está publicado por Turner (octubre de 2019) y se vende por 9,90 euros.

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miércoles, enero 29, 2020

Call for papers ACOP León: Parlamentos y comunicación (15-16 de mayo de 2020)


La Asociación de Comunicación Política (ACOP) celebrará su sexto encuentro internacional los días 15 y 16 de mayo de 2020 en León (España). Partiendo de la condición de León como cuna del parlamentarismo, el comité de investigadores de ACOP invita a los académicos de la comunicación política a que presenten propuestas para un panel temático sobre “Parlamentos y Comunicación”. Una selección de los mejores trabajos presentados durante el congreso de León se considerará para su publicación como parte de un número especial en el International Journal of Media & Cultural Politics (Intellect Books) después de la revisión por pares. La fecha límite para la presentación de resúmenes es el 15 de marzo de 2020. La aceptación se comunicará a los asistentes antes del 31 de marzo de 2020.

Algunos de los temas sobre los que podrían versar las comunicaciones son:

• Publicidad versus secreto en las deliberaciones parlamentarias.
• Parlamentos y parlamentarios en las redes sociales.
• Canales de televisión parlamentaria
• Miembros del Parlamento y su relación con los ciudadanos.
• La arquitectura de los parlamentos como estructura facilitadora de comunicación y debate.
• Marca personal de los miembros del Congreso.
• Periodistas y su cobertura de las actividades parlamentarias.
• Comunicación entre parlamentos y otras ramas del poder (ejecutivos, judicatura)
• Parlamentos y participación ciudadana.
• Parlamentos y educación cívica.
• Estudios comparativos de comunicación parlamentaria.

Los títulos y resúmenes de los trabajos propuestos pueden enviarse en inglés o español antes del 15 de marzo de 2020 a y deben incluir título, autor/es, afiliación/es institucional/es y un resumen de 300 palabras. Se ruega que en el asunto del correo electrónico se indique “Propuesta para ACOP León”. Los abstracts se evaluarán prestando atención a su orientación teórica (objetivos, preguntas de investigación o hipótesis), su base empírica (métodos) y su relevancia académica o social. Los trabajos completos basados en los resúmenes aceptados tendrían como fecha límite el 25 de septiembre de 2020.

Sobre ACOP y su VI Encuentro Internacional

La Asociación de Comunicación Política (ACOP) es una organización de académicos y profesionales de la comunicación política (consultores de marketing político, periodistas, líderes cívicos) fundada en 2008 y con 500 miembros de todo el mundo.

El encuentro internacional de ACOP se celebra cada dos años y reúne a académicos y consultores políticos de una amplia variedad de países y contextos culturales, que comparten sus últimos resultados de investigación y comentan las experiencias de sus campañas más recientes. Entre los conferenciantes invitados a anteriores ediciones cabe mencionar a George Lakoff, Evgeny Morozov, Christian Salmon, Jaime Durán Barba, Philip Howard, Joel Benenson, Michael delli Carpini y Jen O’Malley.

Más información en la web del congreso, https://congreso.compolitica.com/call-for-papers/

lunes, diciembre 23, 2019

Investigación en comunicación política: los 10 conceptos clave de 2019

Artículo publicado en el número 44 (Etapa 2) de la La Revista de ACOP (diciembre de 2019)

 

Para la elaboración de la lista de conceptos clave de este año he consultado con los colegas del Comité Académico de ACOP. La preocupación por las noticias falsas y el discurso del odio se mantiene, pero se unen otras cuestiones que, si bien no son todas radicalmente nuevas, han resurgido al hilo de la actualidad en los últimos meses.

1.- Explosiones sociales. El año 2019 será recordado por el malestar social y las impresionantes protestas ciudadanas en las calles de medio mundo, desde las manifestaciones contra la ley de extradición en Hong Kong a los chalecos amarillos franceses, pasando por la mecha de descontento que prendió en toda América Latina, con especial virulencia en Chile y Bolivia, o el desencanto con la sentencia del procés en Cataluña, canalizada a través del Tsunami Democràtic. Adriana Amado (Universidad Argentina de la Empresa) nos recuerda que el sociólogo Manuel Castells ha acuñado el término ‘explosiones sociales’ para encapsular las diferentes manifestaciones de este zeitgeist surgido del descontento con la clase política. A decir de Castells, cuando el sistema no sirve para canalizar la frustración ciudadana, la última vía de canalización del malestar es la calle. Toni Aira (Universitat Pompeu Fabra) destaca que el Tsunami Democràtic es horizontal y aparentemente acéfalo, a diferencia de lo que era habitual en el movimiento independentista catalán, cuidadosamente dirigido por las élites nacionalistas. En su primer vídeo difundido vía Telegram, se veía un cazo con agua al fuego que empieza a hervir. Una buena metáfora visual para ilustrar cómo llega un momento en el que el malestar social alcanza un punto de ebullición.

2.- La confianza, en mínimos. Esas ‘explosiones sociales’ podrían explicarse en gran medida por la notoria falta de confianza de los ciudadanos en los políticos. Como señala Paloma Piqueiras (Universidad Complutense de Madrid), los políticos son la segunda mayor preocupación para los españoles tras el paro, seguidos de la economía y la corrupción. “El malestar con la clase política aumenta cada año desde hace más de una década, pero su impopularidad ha alcanzado récords históricos en los últimos tiempos”, advierte Piqueiras. La repetición electoral no ayudó: “entre los meses de abril y octubre de 2019 los encuestados que percibían a los políticos como un problema han aumentado del 33% al 53%”. La desconfianza ciudadana mina la legitimidad de las instituciones, por lo que la gestión de estos ‘intangibles’ se antoja como una de las prioridades para los responsables públicos. La desconfianza se extiende también al periodismo. Según el Digital News Report, el porcentaje de la población española online que confía en lo que dicen los medios de comunicación convencionales se limita al 43%.

3.- Polarización afectiva. Aunque no es un concepto nuevo (el conocido politólogo Shanto Iyengar, de Stanford, fue uno de sus primeros estudiosos) ha resurgido en tiempos recientes al manifestarse en encuestas un odio visceral entre demócratas y republicanos que llevaría a unos y otros a considerar un verdadero disgusto que sus hijos se casaran con partidarios del bando contrario. La polarización afectiva sostiene que la identidad y no la ideología la que explica el partidismo. Es decir, que los votantes son propensos a seguir aquello que defienda su partido, sin pararse a pensar en las bondades o defectos de las políticas que el partido apoya. Las emociones nublan la razón. Pero la comunidad académica está lejos de llegar a un consenso al respecto, con politólogos como Alan Abramowitz (Emory University) liderando el bando de los que defienden que la polarización tiene una raigambre fundamentalmente ideológica y no identitaria.

4.- Hiperpartidismo informativo. Nuestra compañera Lidia Valera-Ordaz (Universidad de Valencia) llama la atención sobre el hecho de que la facilidad para auto-exponerse a información congruente con nuestras ideas “ofrece incentivos a los medios para satisfacer esas preferencias partidistas, sobre todo cuando aumenta la oferta mediática y, con ella, la competencia”. De ahí que canales como Fox News hayan aumentado seguidores, mientras que cadenas teóricamente neutrales como CNN se hayan estancado. Lo mismo podría estar ocurriendo en sistemas mediáticos como el español, caracterizado por su histórico partidismo, que ofrecen un terreno particularmente fértil para la segregación ideológica de las audiencias, no sólo según el eje izquierda y derecha, sino también según el cleavage centro-periferia, como sucede en Cataluña. Se abona así el terreno para el periodismo partisano, que regresaría del siglo XIX para imponerse sobre el periodismo objetivista del siglo pasado. El mercado no parece pedir moderación o imparcialidad, sino una trinchera amigable en tiempo de guerra. De ahí que, según recuerda Valera-Ordaz, los académicos Matthew Barnidge y Cynthia Peacock, de la Universidad de Alabama, hablen ya de “hyperpartisan news”.

5.- Consumo incidental. El best-seller del activista Eli Pariser, The filter bubble (2011) venía a actualizar a la era de las redes sociales la idea de las “cámaras de resonancia” expuesta por el jurista Cass Sunstein una década atrás en Republic.com (2001). Internet nos habría invitado a ignorar el otro lado, donde residen los que no piensan como nosotros. Viviríamos en nuestra propia burbuja, inflada por los algoritmos de las plataformas digitales como Facebook. Pues bien: la investigación más reciente cuestiona frontalmente la impermeabilidad de esas echo chambers. La idea del consumo incidental, destacada por nuestros colegas Jordi Rodríguez-Virgili (Universidad de Navarra), Lidia Valera-Ordaz y Silvia Majó-Vázquez (Universidad de Oxford), defiende las dos bondades del consumo informativo a través de Internet: 1) nos encontramos con noticias aunque nuestra primera voluntad sea la del mero entretenimiento, y 2) el uso de redes sociales como principal fuente informativa, lejos de encerrarnos en una burbuja, nos expone a noticias emitidas por medios, conocidos y amigos que jamás consultaríamos de motu proprio, lo que garantiza cierto umbral de encuentro con la otredad.  

6.- Whatsapp quiere ser el rey
. No es casualidad que Facebook haya comprado Whatsapp: la aplicación de mensajería instantánea está creciendo como fuente de información política, mientras Facebook sigue a la baja, nos recuerda Silvia Majó-Vázquez. Que la información circule a través de estos canales tiene sus ventajas (las apps como Telegram son una preciosa arma revolucionaria) y desventajas (son el medio ideal para la circulación de bulos).

7.- Desigualdad de acceso a la información política
. El amable lector habrá comprobado que la moda de los muros de pago vuelve a estar en boga y que leer las ediciones digitales de medios de referencia como el New York Times o El Mundo requiere pasar por caja. Si bien este movimiento se entiende por la necesidad de mantener la salud financiera de las empresas periodísticas, “la implantación de plataformas de pago y suscripción en las webs de noticias incrementa las desigualdades en el acceso y consumo de información política”, advierte Silvia Majó-Vázquez.

8.- Regulación de los medios sociales. La retransmisión en directo de la masacre de Christchurch en Nueva Zelanda vía Facebook (marzo de 2019), así como la creciente evidencia de que el algoritmo que sugiere nuevos vídeos en Youtube da cabida a contenidos extremistas, ha puesto en la diana a las plataformas sociales. Son las grandes mediadoras entre las audiencias y los contenidos de los medios periodísticos. Sin embargo, su auto-consideración como meras transportadoras de contenido ajeno las exime de las exigencias éticas de un editor tradicional. Hasta ahora. La ley alemana de 2017, que impone cuantiosas multas si no se eliminan contenidos ilegales (discurso del odio), ha obligado a estas plataformas a afinar sus filtros automáticos y a contratar más humanos como content curators. El ejemplo alemán ha cundido (hasta 13 países han aprobado leyes similares) con el riesgo de que en contextos autoritarios o semi-autoritarios se ejerce la censura de la legítima crítica bajo el pretexto de la lucha contra los discursos extremistas.

9.- Limitaciones a la publicidad electoral en plataformas digitales. Las redes sociales son también grandes vehículos de propaganda política. Los riesgos de la propaganda computacional destinada a favorecer ciertas candidaturas han movido a Twitter a prohibir desde noviembre de 2019 los anuncios políticos en su plataforma, mientras que Facebook se ha decidido a mantenerla. La publicidad electoral es vital para la compañía de Mark Zuckerberg debido a su gran capacidad de segmentación. Ha hecho pública una biblioteca de anuncios políticos pagados en la que se identifica el anunciante, pero no se preocupa de la veracidad de los anuncios. Para demostrarlo, la candidata a las primarias presidenciales demócratas Elizabeth Warren pagó en octubre de 2012 por difundir un anuncio en el que se daba por cierta una falsedad: que el propio Zuckerberg había apoyado la candidatura presidencial de Trump. Facebook publicó el anuncio, lo que para Warren evidencia que esta red social prioriza los beneficios sobre la protección de la democracia. Zuckerberg respondió vía portavoz para aclarar que no está en su mano hacer un fact-checking de los anuncios políticos. Por su parte, Google ha reducido las posibilidades de micro-segmentación de las campañas. Permitirá publicar anuncios segmentados por edad, sexo y hábitat, pero no por el patrón de preferencias políticas o el estatus como votante registrado.

10.- ¿Adiós al periodismo local? Fue en 2009 cuando el sociólogo Paul Starr advirtió en la revista The New Republic cómo la desaparición de periódicos locales estaba dejando sin control periodístico (y por ende ciudadano) a los gobiernos municipales y estatales, lo que podría dar lugar a una nueva era de corrupción. El capítulo americano de la asociación de escritores PEN Internacional acaba de editar el informe Losing the news: The decimation of local news and the search for solutions, en el que urge acción filantrópica y pública al nivel local para mantener el periodismo de proximidad. La perspectiva de una ecología de la información local (local news ecology) sin periodismo es aterradora y está a la espera soluciones audaces. Sorprendentemente, en EE.UU. ciudades en crecimiento como Denver, en Colorado, tienen consideración de news deserts tras el cierre de la histórica cabecera Rocky Mountain News. La falta de un modelo de negocio viable para el periodismo empieza ya a afectar negativamente a la vitalidad cívica y democrática de las ciudades.

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miércoles, octubre 30, 2019

Perder un debate, ganar las elecciones


La preparación de debates electorales como el del próximo 4 de noviembre en España consume las energías del equipo de campaña. Es una oportunidad única para lanzar un mensaje a un electorado que estará más atento que nunca a lo que digan los candidatos. La audiencia de estos certámenes se sitúa habitualmente entre los 9 y los 11 millones de espectadores. Sin embargo, a decir de Jorge Rábago, uno de los expertos convocados por la Asociación de Comunicación Política (ACOP) este martes 29 de octubre en Madrid a una mesa redonda sobre los debates electorales, los candidatos tienen muy poco que ganar y mucho que perder. De hecho, según Rábago, una de las principales funciones de un asesor es la de proteger a los candidatos para que no cometan un error irreparable.

Aquí yace una de las principales paradojas en torno a los debates electorales: son la ocasión ideal para contrastar ideas con un dramatismo que engancha incluso a los no politizados, pero son tan impredecibles que los candidatos los rehuyen salvo que los necesiten (si van por detrás en las encuestas) o que exista una gran tradición que los haga ineludibles. “Si los políticos pueden evitar el debate, lo evitan”, reconoce el periodista Manuel Campo Vidal, presidente emérito de la Academia de la Televisión, la organizadora de la mayoría de debates entre candidatos españoles, “Felipe González lo aceptó en 1993 porque lo necesitaba, pero no lo hubo en 1996 ni en 2000 porque José María Aznar iba bien en las encuestas”.

Recuperar los debates electorales en 2008 tras 15 años de parón no fue fácil, según Campo Vidal. Hubo que trazar alianzas con las cadenas de televisión y generar confianza en el moderador, en la realización (los planos de escucha son muy importantes y han de cuidarse al máximo) y en la organización (a cargo de la Academia de Televisión, que juega un papel similar al de la Comisión de Debates Presidenciales que convoca los cara a cara entre candidatos en EE.UU.). Aunque a día de hoy los debates en España no están regulados por ley, la idea de que son un derecho de la ciudadanía ha hecho que candidatos que no los necesitaban (Zapatero en 2008 y Rajoy en 2011) accedieran a su celebración.

Por más que concentre la atención de los periodistas y el esfuerzo de los candidatos, el debate no ha de considerarse como un elemento desconectado del resto de la campaña electoral, advierte Rábago. Hasta tal punto que un debate perdido a juicio de los analistas, puede servir para atraer el voto de segmentos del electorado que decanten la elección a favor del teórico derrotado. Así ocurrió con el primer debate que enfrentó a Trump y Clinton en 2016, según el catedrático de comunicación política José Miguel Contreras. Trump arrancó su intervención haciendo alusión al cierre de una fábrica de aparatos de aire acondicionado en Indianápolis, que habría trasladado sus instalaciones a México dejando en el paro a algo más de un millar de estadounidenses. Lo que parecía una alusión a un tema menor, le sirvió a Trump para ganar tres estados por una diferencia de apenas setenta mil votos. Los periodistas dieron por ganadora indiscutible del debate a Hillary, pero ésta acabó perdiendo las elecciones.

En un debate electoral no es tan importante saber quién perdió o ganó, sino si los candidatos cumplieron su objetivo. Trump se ganó a los desempleados de las industrias afectadas por la globalización. Perdió el debate, pero ganó las elecciones.

El debate de los debates, moderado por la investigadora Miljana Micovic y presentado por la presidenta de ACOP, Verónica Fumanal, se celebró en la Casa de América ante una sala abarrotada. Los participantes en la mesa redonda insistieron en que el porcentaje de voto que puede mover un debate se sitúa, como máximo, en unos dos puntos. Aún así, un debate puede contribuir, según Campo Vidal, a reforzar el liderazgo de un candidato o, en último término, a favorecer una mayor participación electoral. A juicio de José Miguel Contreras, el debate del 10N será más importante para aquellos candidatos que se disputan la tercera plaza en el orden de preferencias de los electores.

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La inestabilidad es la nueva normalidad


España afronta el 10 de noviembre de 2019 unas nuevas elecciones generales marcadas por el hartazgo de los votantes, que han visto cómo los partidos de izquierda y de centro han sido incapaces de formar un gobierno de coalición. Para los politólogos Verónica Fumanal y Pablo Simón, convocados por el periodista y profesor Fernando Varela para participar en una mesa redonda en la Universidad Carlos III de Madrid este martes 29 de octubre, no hay que descartar la posibilidad de unas terceras elecciones. “No creo que vayamos a salir fácilmente de este bucle”, lamenta Pablo Simón, “la inestabilidad es la nueva normalidad”.

El contexto político actual está marcado por la polarización, la fragmentación y la desintermediación. “Las pautas de competición tras la crisis no están asentadas”, advierte Simón. Al igual que ocurre en otras democracias de nuestro entorno, la decisión de voto se retrasa cada vez más: en las pasadas elecciones generales del 28 de abril, 1,8 millones de españoles decidieron su opción política en el propio colegio electoral. Este panorama de incertidumbre hace que, según Fumanal, los partidos se olviden de la planificación a largo plazo, la estrategia, y se concentren en el cortoplacismo de la táctica.

Las continuas convocatorias electorales no dejan margen a los gobiernos para tomar iniciativas impopulares, o para ejercer cierta pedagogía sobre el electorado. Fumanal pone el ejemplo de la aprobación del matrimonio homosexual en tiempos de Zapatero. “Era una medida sobre la que no había consenso, y sin embargo hoy, tras el paso del tiempo, está plenamente aceptada”. Una medida así sería poco probable por el riesgo de que pudiera ser castigada en las urnas antes de que acabara siendo asumida por la población.

Ante este carácter episódico de la política, parece como si la comunicación política hubiera tomado las riendas de la estrategia de los partidos, que vivirían a golpe de jugada maestra, como la exhumación de Franco del Valle de los Caídos. El triunfo de la comunicación sobre la política se ejemplificaría con el ascenso de un experto en marketing electoral, Iván Redondo, al puesto de jefe de gabinete de Pedro Sánchez.

Para Verónica Fumanal, “los asesores han sido el chivo expiatorio sobre el que se carga la responsabilidad de la repetición electoral, pero su labor no es tomar decisiones, sino darles un marco interpretativo favorable a las mismas”. Pablo Simón abunda al decir que “los directores de comunicación no son los responsables, sino el político que toma las decisiones”. Pero en tiempos de zozobra, apunta, “los césares quieren augures, coaches emocionales”.

¿Estamos condenados, pues, al marasmo de continuas repeticiones electorales? Eso parece. Según Simón, “los partidos no están interesados en construir puentes. Aunque sus programas electorales son compatibles, extreman comunicativamente las diferencias para que el elector no se vaya al partido de al lado”. Tampoco ayuda que las formaciones de la nueva política estén dominadas por hiperliderazgos verticales. Cuando la imposibilidad de un pacto se debe a las rencillas emocionales y a las personalidades de los líderes, “ahí la ciencia política tiene pocas respuestas”, lamenta Simón, “entramos en el terreno de la psicología”.

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sábado, octubre 05, 2019

Berta Barbet: información y opinión pública en tiempos de crisis política


En la formación de la opinión pública hay constantes que se mantienen desde hace décadas, mientras otros elementos, como la creciente desafección ciudadana o el espacio que para el extremismo ofrecen las redes sociales, han irrumpido en el paisaje político en tiempos recientes. La politóloga Berta Barbet, investigadora postdoctoral en la Autónoma de Barcelona, ofreció estas claves en la lección inaugural de la jornada ‘La nueva opinión pública’, auspiciada por la Fundación Giménez Abad en colaboración con la Asociación de Comunicación Política y celebrada en Zaragoza el 3 de octubre de 2019.

A decir de Barbet, la opinión pública se compone de tres elementos. En primer lugar, los objetos políticos sobre los que esperamos que los ciudadanos tengan opiniones (los candidatos, las instituciones, la situación del país, las políticas públicas…). En segundo lugar, los principios y valores de los ciudadanos, que suelen ser constantes. Y, por último, la información que conecta los objetos políticos y los valores ciudadanos.

La ciencia política ofrece dos modelos para explicar la formación de los juicios del votante: el ‘running-tally’ o ‘hot cognition’, mediante el cual el ciudadano tiene una opinión formada a la que adapta cualquier nuevo estímulo, o el modelo RAS (Receive-Accept-Sample) de John Zaller, en el que la opinión del ciudadano no está formada y cambia con el ambiente comunicativo.

El estudio de la opinión pública tiene al menos 70 años de historia. En perspectiva, Barbet considera que hay elementos que permanecen desde esos orígenes, mientras que otras cuestiones son nuevas, propias de nuestra época.

Entre las cosas que no han cambiado, Barbet señaló:
  • Los ciudadanos están desinformados sobre la política.
  • Los ciudadanos buscan heurísticos, atajos para saber a qué candidato apoyar.
  • Las emociones son muy importantes para formar la opinión, lo que explica en gran medida el éxito de las noticias falsas.
  • Los menos proclives a cambiar de opinión son los ciudadanos políticamente más sofisticados.

Entre las cosas que sí han cambiado:
  • Hay más desafección política en España: la desconfianza en los políticos ha subido.
  • Las herramientas que los ciudadanos utilizaban para navegar el mundo político han cambiado: ya nadie se fía de los partidos, de los sindicatos…
  • Con las redes sociales, los extremistas tienen una facilidad enorme para conectarse entre sí.
  • La comunicación política en los medios ha cambiado: se da un mayor énfasis al espectáculo, parece que el que grita más tiene más razón.

Ante tal panorama, pareciera que estamos inevitablemente abocados a un mundo trumpista. Como antídoto, Barbet sugirió algunas medidas:
  • La comunicación debe orientarse al entendimiento.
  • Hay que atajar la sensación social de que el sistema ha abandonado a la gente.
  • El diálogo no va de tener razón, sino de intentar entenderse.
  • Debemos procurar que el conflicto político sea comprensible para el ciudadano.

Para que las medidas arriba señaladas surtan efecto, Barbet apunta que los medios de comunicación deberían entenderse como un servicio público y no como un negocio.

A la lección magistral de Barbet siguieron dos mesas redondas que tuve el honor de moderar. La primera con académicos (Carlos Arcila, Toni Aira y Paloma Piqueiras), la segunda con consultores (Verónica Fumanal, Nacho Corredor y Xavier Peytibi). La coordinación de la jornada corrió a cargo de Rafael Rubio, profesor titular y director del grupo de investigación sobre participación y nuevas tecnologías de la Universidad Complutense de Madrid.

El vídeo completo de la jornada puede verse en la Mediateca online de las Cortes de Aragón.

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martes, septiembre 24, 2019

Escuela de Métodos ACOP en Barcelona: Introducción a R

La Asociación de Comunicación Política (ACOP), con la colaboración del Departamento de Comunicación de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, dedica la segunda edición de su Escuela de Métodos de Investigación en Comunicación Política a un curso monográfico sobre el paquete estadístico R, de creciente uso entre los investigadores en ciencias sociales.

El curso se organiza en torno a seis talleres de tres horas cada uno, impartidos en tres días consecutivos, precedidos de una lección inaugural. Los talleres están especialmente dirigidos a estudiantes de máster y doctorado, investigadores universitarios y consultores de marketing político.

El curso ofrece la posibilidad de iniciarse en el paquete estadístico R sin necesidad de conocimientos previos, ilustrando sus posibilidades con ejemplos aplicables a la investigación en comunicación política (análisis de regresión a partir de datos de encuestas de opinión, sentiment analysis en Twitter, etc.)

Información e inscripciones (35 plazas):
https://compolitica.com/llega-a-barcelona-la-ii-edicion-de-la-escuela-acop-de-metodos-de-investigacion/

Programa

Fechas de celebración: del 13 al 16 de noviembre de 2019
Lugar de celebración: Universitat Pompeu Fabra, Campus del Poblenou, Barcelona

Miércoles, 13 de noviembre de 2019

19:30hs.-  Lección inaugural (abierta al público):
‘Informarse por Facebook, ¿malo para la democracia?’
> Ana Sofía Cardenal
(Universitat Oberta de Catalunya)
21:00hs.-Cena de recepción a los participantes.

Jueves, 14 de noviembre de 2019

Taller 1.- Qué es R y para qué sirve
> Basilio Moreno Peralta
(Universitat Pompeu Fabra)
9:00-10:30hs.- Taller 1 (Teoría)
10:30-10:45hs.- Pausa café
10:45-12:15hs.- Taller 1 (Práctica)

12:15-13:00hs.- Pausa almuerzo

Taller 2.- Operaciones básicas con R
> Basilio Moreno Peralta
(Universitat Pompeu Fabra)
13:00-14:30hs.- Taller 2 (Teoría)
14:30-14:45hs.- Pausa café
14:45-16:15hs.- Taller 2 (Práctica)

16:30-17:30hs.- Mentoring: Resuelve las dudas de tu proyecto con los profesores

18:00hs.- Programa social 1.- Visita guiada

Viernes, 15 de noviembre de 2019

Taller 3.- Visualización de datos con R
> Alberto Muñoz García
(Universidad Carlos III de Madrid)
9:00-10:30hs.- Taller 3 (Teoría)
10:30-10:45hs.- Pausa café
10:45-12:15hs.- Taller 3 (Práctica)
12:15-13:00hs.- Pausa almuerzo

Taller 4.- Análisis de regresión con R
> Alberto Muñoz García
(Universidad Carlos III de Madrid)
13:00-14:30hs.- Taller 4 (Teoría)
14:30-14:45hs.- Pausa café
14:45-16:15hs.- Taller 4 (Práctica)

16:30-17:30hs.- Mentoring: Resuelve las dudas de tu proyecto con los profesores

18:00Hs.- Programa social 2.- Visita guiada

Sábado, 16 de noviembre de 2019

Taller 5.- Análisis de redes sociales (SNA) con R
> Modesto Escobar
(Universidad de Salamanca)
9:00-10:30hs.- Taller 5 (Teoría)
10:30-10:45hs.- Pausa café
10:45-12:15hs.- Taller 5 (Práctica)

12:15-13:00hs.- Pausa almuerzo

Taller 6.- Análisis de opinión en Twitter con R
> Carlos Arcila Calderón
(Universidad de Salamanca)
13:00-14:30hs.- Taller 6 (Teoría)
14:30-14:45hs.- Pausa café
14:45-16:15hs.- Taller 6 (Práctica)

16:15-17:30hs.- Cóctel de despedida y entrega de diplomas.

NÚMERO DE PLAZAS:
35 alumnos


 
PRECIO DE LA MATRÍCULA:

150 euros (socios ACOP)
350 euros (no socios)

INSCRIPCIONES:
https://compolitica.com/llega-a-barcelona-la-ii-edicion-de-la-escuela-acop-de-metodos-de-investigacion/

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