miércoles, junio 01, 2016

Fraga y Pablo Iglesias: unidos por Carl Schmitt


La Editorial Trotta acaba de poner a la venta el libro Carl Schmitt: Pensador español, de Miguel Saralegui. Schmitt es un autor maldito, tabú en Alemania durante muchos años por su pasado filo-nazi, pero de eterna actualidad en la ciencia política de raigambre realista y hobbesiana. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha citado al jurista alemán en varias ocasiones, llevando incluso al Congreso de los Diputados una copia de la Teoría del partisano en pleno periodo de negociaciones para formar gobierno. El líder conservador Manuel Fraga Iribarne llegó a cultivar una amistad académica y personal con el propio Schmitt. De hecho, en su libro Saralegui rescata la correspondencia entre Fraga y Schmitt y entre Fraga y la hija de Schmitt, Ánima Schmitt, que se casó con un profesor de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela.

Así como Fraga conoció en persona a Schmitt, Iglesias probablemente haya accedido a la obra del autor alemán a partir de las intrepretaciones de la politóloga belga Chantal Mouffe, que resucitó a Schmitt y su crítica a la eterna deliberación liberal sin, obviamente, secundar sus veleidades hitlerianas. Frente a la socialdemocracia descafeinada de la tercera vía, Mouffe recomienda oponerse al neoliberalismo con una política de izquierdas que trate de recuperar a los damnificados por la globalización, que encuentran en soluciones de derecha radical proteccionista a sus únicos valedores frente a la creciente concentración de la riqueza mundial en cada vez menos manos. Ahí radica la conexión entre Podemos y Le Pen que señalaba Íñigo Errejón en una reciente entrevista: en el apoyo a ambas formaciones hay muchos desahuciados del sistema político tradicional. Son los extremos los que proveen algún tipo de alternativa al consenso del establishment.

No es díficil encontrar trazas de Schmitt en los políticos contemporáneos. Sin ir más lejos, y por citar a un líder opuesto a Podemos, Alberto Núñez Feijóo dice a menudo –como sostenía Schmitt– que el acto político por excelencia es la decisión.

Fraga, Pablo Iglesias, Feijóo… ¡todos Schmittianos!