miércoles, marzo 23, 2022

Patxi López: “el discurso de odio quiere devolvernos a las sociedades hormiguero”

El diputado socialista Patxi López durante su charla en la Universidad Carlos III de Madrid

El odio es tan antiguo como la humanidad. Según Patxi López, que este miércoles, 24 de enero de 2022, participó en una de las actividades de la alianza YUFE de universidades sobre el discurso de odio, la minusvaloración del otro empieza desde el momento en que los griegos clásicos o los romanos distinguen entre un nosotros y un ellos, entre los civilizados y los bárbaros. Ahí se empieza a discriminar al diferente, al que no comparte nuestro idioma o nuestra cultura.

Según el diputado socialista, los que en la actualidad entran en el tablero político haciendo uso del discurso de odio nos quieren devolver a esas “sociedades hormiguero”, donde la libertad individual no existe y solo se distingue entre grupos, el propio y el ajeno. Lo harían, a su juicio, “de una manera sibilina”. El primer paso es “sembrar, extender el miedo”, dando la impresión de que los menores no acompañados (‘menas’) podrían atracarnos en cualquier esquina, los inmigrantes violarán a nuestras hijas o que los okupas se meterán en nuestra casa mientras salimos para hacer la compra. Los partidarios del discurso de odio también criminalizarán al feminismo, “porque cuestiona la virilidad entendida como machismo” y a la izquierda, que se caricaturiza como “un comunismo bolivariano que se apropiará del trabajo de toda una vida”, en gráfica expresión de López.

La receta desestabilizadora de los extremistas continúa, según el político vasco, con el negacionismo: de la violencia machista, del cambio climático y de la necesidad de vacunación contra el COVID-19. Se añade luego la definición del enemigo del pueblo y la identificación con lo símbolos patrios, que se niegan a los demás “porque ellos se consideran los verdaderos patriotas”.

Patxi López, que llegó a ser el primer lehendakari no nacionalista tras un pacto con el Partido Popular, afirmó que “en Euskadi tuvimos un ejemplo de todo esto: había una banda terrorista que mataba y unos le daban cobertura política a sus asesinatos, señalaban a los enemigos e incluso les aplaudían. Una inmensa mayoría miraba hacia otro lado mientras 50 mil personas gritaban en la calle ‘ETA, mátalos’”.

El ex presidente del Congreso de los Diputados se mostró a favor de combatir el discurso del odio y evitar pactos con quienes practican el discurso de odio, por más respaldo popular que tengan. No obstante, cree que el cordón sanitario a la extrema derecha no debe pasar por una gran coalición con el Partido Popular, al que acusa de ejercer una mala oposición, sin apoyar al PSOE en las grandes cuestiones de Estado. “Una cosa es el centro político y otra la centralidad sociológica”, afirmó. “Desde el PSOE tenemos que conseguir ser atractivos a una mayoría social sin perder nuestra identidad como partido de izquierdas”. Para López resulta sorprendente que haya diputados que animen a dejar a un lado la política. “Los que proponen olvidarse de las ideologías son siempre de derechas”, sentenció con sorna.

Reconoció que resulta muy difícil trazar la frontera entre el discurso intolerante, que por incómodo o repulsivo que resulte forma parte de la libertad de expresión, y las llamadas a la incitación a la violencia, que sí tienen un castigo penal en la mayoría de las democracias. “Por lo general, quien tiene un púlpito, quien se sube a un escenario, quien es un líder de opinión, debe tener sus libertades un poco más restringidas que el resto”, afirmó. “Cuando un líder de opinión dice que el Gobierno es tan impopular no puede salir a la calle, siempre va a haber alguno que lo crea”. En la era de la posverdad, donde la emoción triunfa sobre la razón, la soflama, a decir de López, se transforma en dato. Y, a la manera de una profecía autocumplida, en cuanto un representante del Gobierno sale a la calle, un ciudadano desencantado acaba por atacar al político.

Durante su etapa al frente del Gobierno Vasco, Patxi López ordenó eliminar todas las pintadas y carteles que celebraban el terrorismo. Recordó que, tras el asesinato de Isaías Carrasco, de la verja de una entidad financiera en Mondragón colgaban retratos enmarcados de los mismos etarras que habían asesinado al socialista vasco. Su hija los tenía que ver todos los días, ensalzados en la plaza pública. El día en que la policía retiró esas fotos se acabó, según López, con el “muro de la vergüenza” en Euskadi.

La charla-entrevista con Patxi López tuvo lugar en el campus de Getafe de la Universidad Carlos III de Madrid, que lidera un ‘desafío’ YUFE sobre ‘hate speech’. En el marco de dicha actividad, alumnos de varias universidades europeas investigan, asisten a charlas de expertos y mantienen grupos de discusión con minorías sociales para proponer una respuesta de política pública a los discursos de odio.

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martes, marzo 08, 2022

Todd Gitlin (1943-2022): La voz crítica de la izquierda americana

Publicado en La Revista de ACOP (Núm. 69, Etapa 2, marzo de 2022, p. 54). 

Entre los judíos se dice que aquellos que fallecen en sábado son grandes personas. Todd Gitlin, carismático representante de la izquierda judía norteamericana, dejaba este mundo a los 79 años un sábado y, en efecto, su paso por él ha dejado huella, tanto en el terreno del activismo político como en el de los estudios de comunicación. Fue Gitlin el que bautizó a la tradición de los efectos limitados como el ‘paradigma dominante’, señalando que en las notas al pie de sus trabajos Lazarsfeld y compañía reconocían las influencias impersonales y masivas que restaban fuerza a su idea de la intermediación de los líderes de opinión. Fue Gitlin el que denunció cómo los medios desactivan a los movimientos sociales a través de sus encuadres noticiosos, desde las revueltas estudiantiles que él mismo capitaneó en los 60 hasta las sentadas del Occupy Wall Street.

Su obra más célebre es The Whole World is Watching: Mass Media in the Making and Unmaking of the Left (1980), en la que Gitlin estudia cómo la industria de los medios americana cubrió las revueltas estudiantiles de la New Left desde mediados de los 60, centrándose en la organización que él mismo llegó a presidir, Students for a Democratic Society (SDS). Aunque por aquel entonces la palabra todavía no estaba en boga, podría entenderse como un tratado sobre la ‘mediatización’ del principal agente social de cambio en la América que luchó por los derechos civiles de las minorías. Las dos referencias teóricas de Gitlin fueron Ervin Goffmann (framing) y Gramsci y su idea de hegemonía, tamizada por las lecturas de Raymond Williams. Así, los dos principales enemigos del cambio social promovido por los estudiantes serían a) la interpretación sesgada que los medios favorecen a través de la manera en la que enmarcaban las protestas y b) el control hegemónico a través de una ideología subyacente que, por su carácter dominante, pasa desapercibida y se entiende como normal. Gitlin volvería sobre el tema en su ensayo biográfico The Sixties: Years of Hope, Days of Rage (1987).

En una reciente entrevista concedida al programa On the media de la radio pública de Nueva York (WNYC), el académico Jay Rosen reconocía que uno de los libros de Gitlin que más le habían influido era Inside Prime Time (1983), resultado de cientos de entrevistas con ejecutivos y responsables de la programación nocturna televisiva en Estados Unidos. Con más o menos conciencia sobre sus decisiones, los productores, guionistas y actores que desfilan por sus páginas revelan las presiones que reciben tanto de sus directivos como de grupos de interés conservadores. En cierta manera, Gitlin se cuela entre bambalinas para deshacer la madeja de esa hegemonía que se consume de manera inocente bajo la excusa del entretenimiento.

En sus últimos años en activo Gitlin llegó a dirigir el programa de doctorado de la Escuela de Periodismo de Columbia tras su paso por New York University. Sus estudiantes aseguran que no había tipo más metido en la política de su país y, sin embargo, más abierto a las ideas de sus alumnos y colegas internacionales. Entre los libros de su última etapa destacan Media Unlimited: How the Torrent of Images and Sounds Overwhelms Our Lives (2002), con ecos de Neil Postman, y Occupy Nation: The Roots, the Spirit, and the Promise of Occupy Wall Street (2012), que formaría un díptico ideal con su obra seminal de 1980, poniendo frente a frente la New Left de los 60 con los movimientos de protesta post-Gran Recesión del siglo XXI.

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lunes, febrero 07, 2022

Elihu Katz (1926-2021): el último de los padres fundadores

Publicado en La Revista de ACOP, Núm 68 (2ª Etapa), febrero de 2022, pp. 52-53

Para explicar la relevancia de Katz a los colegas universitarios que trabajaban fuera de los estudios de comunicación, Chris Anderson, de la Universidad de Leeds, hacía la siguiente analogía: “imagínate que eres físico y Newton está todavía vivo”. El 31 de diciembre de 2021 fallecía, a los 95 años, Elihu Katz, el Newton de los estudios de comunicación. Nacido en Brooklyn en 1926 en seno de una familia de judíos procedentes de Europa del Este, Katz sería una figura fundamental en la consolidación del paradigma de los efectos limitados de Lazarsfeld, su mentor en la Universidad de Columbia.

Fue precisamente con el genio vienés que Katz empezó su carrera académica. Todavía un estudiante de doctorado, el joven Elihu fue capaz de rescatar un proyecto fracasado: el tercer estudio sobre ‘decision-making’ que intentaba consolidar la idea del two-step-flow y la influencia limitada de los medios de comunicación. Lejos de ser omnímodos, los efectos persuasivos de los medios eran tamizados por los líderes sociales, los referentes familiares o comunitarios, que actuaban como verdaderos guías a la hora ayudar a sus congéneres a decidir qué películas ver o a qué candidato votar.

Según descubriría el investigador Jefferson Pooley años más tarde, sería Katz quien más contribuyó a asentar la idea de que la investigación en comunicación política pasó de creer en los efectos masivos e inmediatos a los efectos limitados y mediados por las élites. En la introducción de Personal influence (1955), que cerraría la trilogía de Lazarsfeld iniciada con The People’s Choice (1948) y Voting (1954), Katz escribió 15 páginas que los futuros manuales de investigación tomarían como dogma incuestionable. La posibilidad de que los medios tuvieran efectos masivos no se recuperaría hasta los años 70 con la teoría de la configuración de la agenda (agenda-setting). Todd Gitlin bautizaría la teoría de los efectos limitados como el ‘paradigma dominante’, vendido al capitalismo de los sponsors que financiaban las investigaciones de Lazarsfeld. No en vano, los beneficiarios de la idea de un two-step-flow eran patronos como Henry Luce y sus revistas Time y LIFE, que tenían así una justificación para cobrar más a sus anunciantes: no llegaremos a todo el mundo, sino a las élites que condicionan los gustos de todo el mundo.

En cualquier caso, Katz estaba en lo cierto al llamar la atención sobre las redes sociales, sobre la discusión interpersonal de lo que se publica en los medios. Así, pasó de las élites prescriptoras a la audiencia activa, contribuyendo a la revolución copernicana que supuso la teoría de los usos y gratificaciones: ya no importaba tanto lo que los medios hacían a la gente, sino lo que la gente hacía con los medios. La negociación del significado de las producciones televisivas fue uno de sus principales focos de interés, estudiando la recepción global de los grandes acontecimientos mediáticos (media events) o de series de televisión como Dallas, que trataban de exportar el American way of life a distintos contextos culturales, no siempre con idéntico éxito.  

Katz tuvo una intensa vida académica dividida entre Estados Unidos e Israel. Tras la Guerra de los Seis Días (1967) se puso al frente de la primera televisión israelí, una aventura que merecerá conocerse más si algún día se escribe una biografía suya. Su legado documental reposa en la que fue su casa académica entre 1993 y 2014, la Annenberg School for Communication de la Universidad de Pensilvania, en Filadelfia.

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miércoles, enero 19, 2022

¿Para qué sirve el periodismo?

  

De izquierda a derecha, Martín Caparrós, Adriana Amado y Omar Rincón, en la librería Crazy Mary de Madrid

En psicología se presta mucha atención al autoconcepto: la imagen que tenemos de nosotros mismos (me considero un amigo leal, un gran trabajador, un tipo humilde, etc.) condiciona nuestra actitud ante la vida. De la misma manera, las metáforas con las que se identifica el periodismo nos dicen mucho sobre el autoconcepto favorito de sus practicantes: paladines de la justicia, servidores de lo público, contadores de historias… En su último libro, Las metáforas del periodismo (Ampersand, 2021), la periodista y académica Adriana Amado repasa y critica las imágenes con las que los reporteros gustan de identificarse. A su presentación este martes, 18 de enero de 2022, en la librería Crazy Mary de Madrid, acudieron, además de la autora, el célebre escritor y periodista Martín Caparrós y el periodista y académico Omar Rincón. El libro sirvió como excusa para examinar las transformaciones del periodismo, desde el ocaso de las redacciones a la creciente importancia de la autoría colaborativa y multidisciplinar, pasando por el papel del público y la participación de las audiencias.

Para Omar Rincón, director del Centro de Estudios en Periodismo y de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes en Bogotá, el periodismo actual se mueve entre tres metáforas: el ‘periodismo mascota’, que responde a la voz de los amos del poder político o económico; el ‘periodismo caniche’, una expresión tomada del propio Martín Caparrós referida a aquel reporterismo preciosista que “está muy bien escrito pero que no molesta a nadie” y el ‘periodismo oenegero’, concienciado con los derechos humanos, el medio ambiente y las problemáticas que ocupan a las organizaciones caritativas. No obstante, frente a los clásicos dramas de precariedad profesional y la ausencia de un modelo de negocio viable, Rincón sostiene que “el periodismo nunca llegó a tanta gente como ahora”.

Sobre la audiencia del periodismo incidió Martín Caparrós. Recordó un artículo que escribió para el New York Times titulado ‘Contra el público’, en el que señalaba que “las notas más leídas en la prensa online eran las más patéticas”, es decir, las más banales y espectaculares. “Hay un gran hiato entre lo que los periodistas creen importante y lo que la gente lee”, remarcó. Quizá porque todavía piensan que sus lectores siguen siendo una pequeña élite social. “Los grandes diarios se olvidaron de que nunca estuvieron destinados para mucha gente”, apuntó Caparrós, recalcando la paradoja de que El País era mucho más influyente en los años 80, cuando sólo lo compraba uno de cada cien españoles, que en la actualidad, cuando su web recibe más de 20 millones de usuarios únicos al mes.

Adriana Amado sostuvo que la crónica amarilla, los crímenes, siempre fueron el reclamo para luego vender lo serio. “Lo importante y lo interesante no son incompatibles”, afirmó, “quizá fallamos en hacer interesante lo importante”. Pero al periodismo, que siempre se definió por la lógica de la periodicidad de la actualidad, le han salido rivales que disputan su primacía sobre la atención del público. Quizá estemos ante lo que Amado llama “el fin de la prensa generalista de código único”.

Caparrós se erigió como el defensor de un periodismo que, fundamentalmente, hace dos cosas: “contar buenas historias y hacer buenos análisis, dando sentido allí donde hay confusión”. Pero admitió una mutación notoria en el periodismo reciente: el paso de la autoría individual a la grupal. La elaboración de historias multimedia que combinan texto, vídeo e infografías obligan a la colaboración de expertos en distintas disciplinas. Una tendencia que iría en contra de otra que, paradójicamente, triunfa por el narcisismo individual del redactor, el denominado ‘yornalismo’, un término que Omar Rincón atribuyó al periodista Marcelo Franco. La ética del periodista, según Caparrós, dista mucho de la obsesión por el reconocimiento de los influencers. “La función del periodista no es ser recordado, sino contar historias. Es una ética basada en lo que uno hace, no en lo que uno consigue”, sentenció.

El encuentro se cerró con el eterno debate sobre cuál debe ser la formación adecuada para un periodista. Caparrós recordó que se formó como reportero siguiendo “el viejo sistema medieval del aprendiz”, mediante el cual uno llegaba como meritorio adolescente a la fragua y, poco a poco, llegaba a oficial herrero. “Ése fue el sistema de formación del periodismo durante gran parte de su vida”, remarcó. Su gran maestro en la redacción, el legendario Rodolfo Walsh, decía que podía hacer un buen periodista de un delincuente o un pervertido, pero no de un tarado que venga de una escuela de periodismo. Para Caparrós, el problema de las escuelas de periodismo es “que no hay mucho que enseñar”. A un periodista, afirma, no le interesa cómo funciona una imprenta, sino que quiere aprender cosas sobre el mundo.

El libro de Adriana Amado Las metáforas del periodismo: mutaciones y desafíos (Ediciones Ampersand, 2021, tapa blanda, 324 páginas, 18 euros) puede adquirirse en la librería Crazy Mary (c/Echegaray 32, 28014 Madrid, Email: crazymarylibreria@gmail.com, Tel. +34 91 438 4977).


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martes, diciembre 14, 2021

Los diez mejores artículos académicos de 2021


 Publicado en La Revista de ACOP, Núm. 66 (2ª Etapa), diciembre de 2021, pp. 34-37.

Cada vez se antoja más difícil seguir el vertiginoso ritmo de publicación académica en comunicación política. No solo por la amplitud del campo de interés, que abarca journals de comunicación y ciencia política, sino porque se trata de una de las áreas de las ciencias sociales más activas, con científicos de todo el mundo aportando nuevos hallazgos sobre regímenes democráticos y semi-autoritarios. Se mantienen como temas de interés la polarización identitaria, la desinformación y los discursos de odio. En esta selección han participado los miembros del Comité Académico de ACOP.

Fanning the flames of hate: Social media and hate crime, por Karsten Müller y Carlo Schwarz, publicado en Journal of the European Economic Association, Vol. 19, Núm. 4, agosto 2021, págs. 2131–2167, https://doi.org/10.1093/jeea/jvaa045

Según Carlos Arcila, “es lo mejor que se puede encontrar sobre los efectos de la polarización y el discurso de odio en las redes sociales. Establece una relación entre los mensajes anti-refugiados y los crímenes contra este colectivo, por lo que es una perspectiva bastante innovadora en comunicación política”.


Post post-broadcast democracy? News exposure in the age of online intermediaries, por Sebastian Stier, Frank Mangold, Michael Scharkow, y Johannes Breuer, publicado online el 29 de octubre de 2021 en American Political Science Review, https://doi.org/10.1017/S0003055421001222

El famoso efecto burbuja que favorecerían las redes sociales habría sido exagerado. Es más, las plataformas como Facebook o Twitter fuerzan a los políticamente apáticos a exponerse a noticias de contenido político. Sìlvia Majó-Vázquez recomienda su lectura, ya que lejos de limitar la variedad de la dieta informativa, las redes sociales la diversificarían.


No polarization from partisan news: Over-time evidence from trace data, por Magdalena Wojcieszak, Sjifra de Leeuw, Ericka Menchen-Trevino, Seungsu Lee, Ke M. Huang-Isherwood y Brian Weeks, publicado online el 1 de noviembre de 202 en The International Journal of Press/Politics, https://doi.org/10.1177/19401612211047194

Sìlvia Majó-Vázquez llama la atención sobre este artículo. Tras contrastar los datos de navegación con una encuesta de opinión, los autores descubren que las noticias, provengan de webs neutrales o partidistas, tienen un efecto muy limitado en la polarización de las audiencias. Entre otras cosas, porque el consumo de información constituye una ínfima parte de la dieta online de los usuarios.


Perceived credibility of tweets by opinion leaders during the COVID-19 pandemic in Spain, por Reinald Besalú, Carles Pont-Sorribes y Aleix Martí, publicado online el 29 de noviembre de 2021 en International Journal of Communication, Vol. 15, https://ijoc.org/index.php/ijoc/article/view/17743

Esta investigación, financiada por la Cátedra Ideograma-UPF de Comunicación Política y Democracia, muestra que los expertos y los medios de comunicación gozan de mayor credibilidad que los políticos o los famosos a la hora de informarse sobre el coronavirus en Twitter.


Coronavirus misinformation: quantifying sources and themes in the COVID-19 ‘infodemic’, por Sarah Evanega, Mark Lynas, Jordan Adams y Karinne Smolenyak, disponible en pre-print desde el 7 de octubre de 2021 en el Journal of Medical Internet Research, https://preprints.jmir.org/preprint/25143

En ámbitos académicos se ha asentado el adagio de que “la desinformación viene sobre todo desde arriba”, en referencia al papel de los políticos populistas en la circulación de teorías de la conspiración. Investigadores de la Universidad de Cornell analizaron 38 millones de noticias en inglés sobre la pandemia y descubrieron que fue el mismísimo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el mayor diseminador de desinformación sobre el coronavirus.


Distract and divert: How world leaders use social media during contentious politics, por Pablo Barbera, Anita Gohdes, Evgeniia Iakhnis y Thomas Zeitzoff, publicado online el 18 de agosto de 2021 por el Center for Open Science (Open Science Framework), https://osf.io/38mv7/

¿Qué hacen los políticos cuando se produce una crisis doméstica? Pues, lejos de callarse y ponerse manos a la obra, utilizan las redes sociales para distraer a los ciudadanos, incrementando el número de sus mensajes y desviando la atención hacia la política internacional, publicando fotos de sus encuentros con gobernantes extranjeros.


Short of suspension: How suspension warnings can reduce hate speech on Twitter, por Mustafa Mikdat Yildirim, Jonathan Nagler, Richard Bonneau y Joshua A. Tucker, publicado online el 22 de noviembre de 2021 en Perspectives on Politics, https://doi.org/10.1017/S1537592721002589

Lo mejor que se puede hacer para reducir los discursos de odio en Twitter es enviar un mensaje de advertencia al perpetrador de los discursos inciviles. Los avisos de suspensión de la cuenta, y no la suspensión en sí, parecen ser más efectivos a la hora de rebajar la acidez de los mensajes, según el experimento llevado a cabo por los autores.


Commercial companies in party networks: Digital advertising firms in US elections from 2006-2016, por Bridget Barrett, publicado online el 22 de noviembre de 2021 en Political Communication, https://doi.org/10.1080/10584609.2021.1978021

Si consideramos que los partidos políticos no operan en un vacío, sino que colaboran con toda una serie de actores externos para difundir su publicidad política (como las agencias de comunicación o las plataformas de redes sociales), podemos concebir los partidos como un nodo más en una red política. Pues bien, el estudio de las campañas electorales americanas durante la década que va de 2006 a 2016 revela que Google y Facebook son actores centrales en dichas redes, influyendo de manera determinante en la publicidad electoral. Son, por así decirlo, dos de los actores políticos más relevantes en las elecciones norteamericanas.


Preaching to the choir? Rhetoric and identity in a polarized age, por Rob Goodman y Samuel Bagg, publicado online el 19 de noviembre de 2021 en The Journal of Politics, https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/715171

En un contexto social marcado por la creciente importancia de las identidades, el discurso político de los candidatos tiene mucho que aprender de las homilías de los líderes religiosos. Los autores de este artículo reflexionan sobre las ventajas y peligros de una política que se dedica a predicar a los ya convencidos.


Policy or person? What voters want from their representatives on Twitter, por Nathalie Giger, Stefanie Bailer, Adrian Sutter y Tomas Turner-Zwinkels, publicado en diciembre de 2021 en Electoral Studies, Vol. 74, https://doi.org/10.1016/j.electstud.2021.102401

Hasta ahora el mantra de todo consultor era el de ‘humanizar’ al político, hasta el punto de hacerle compartir en redes sociales detalles de su vida privada que podían resultar sonrojantes. Tras un experimento online en Alemania y Suiza, los autores de este estudio concluyen que los votantes prefieren que los políticos hablen sobre sus posiciones políticas y no sobre sus aficiones.  


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lunes, noviembre 01, 2021

Letras Libres: 20 años de libertad y literatura

 

De izquierda a derecha, Daniel Gascón, Soledad Gallego-Díaz, Enrique Krauze y Michael Reid


Hace 20 años, cuando las ruinas de las Torres Gemelas de Nueva York todavía estaban calientes, aparecía en España una revista cuyo primer número era un monográfico sobre los “fanatismos de la identidad”. Letras Libres, nacida originalmente en México en 1999 bajo el impulso del historiador Enrique Krauze, tomaba así cuerpo al otro lado del Atlántico, convirtiéndose en poco tiempo en el mensual de pensamiento y literatura más influyente, manteniendo viva la llama del liberalismo en su sentido más amplio.

El pasado miércoles, el Círculo de Bellas Artes de Madrid acogía la celebración del 20 aniversario de la edición española de la revista mensual Letras Libres, dirigida por Daniel Gascón, anfitrión de una mesa redonda en la que participaron el propio Enrique Krauze, Soledad Gallego-Díaz, periodista y ex directora de El País, y Michael Reid, periodista de The Economist que escribe la columna Bello (en honor al humanista venezolano Andrés Bello) sobre América Latina.

Dado el carácter binacional de la revista, la mesa redonda versó precisamente sobre las relaciones entre España y América Latina en las últimas dos décadas. El balance no es muy positivo. De hecho, según Gallego-Díaz, España ha perdido relevancia en Iberoamérica: “Se dice mucho que América Latina es una prioridad para España y para Europa, pero los hechos no acompañan a las palabras. En este momento la inversión de las empresas españolas en América Latina es similar a la inversión en Reino Unido. Incluso Holanda ha pedido que la UE revise su acuerdo con Mercosur”.

Reid lamentó el impacto de la pandemia en el subcontinente americano, sobre todo entre los niños, que a diferencia de los escolares del occidente más privilegiado, han faltado casi dos años a la escuela sin la posibilidad de formarse por vía telemática. Salvo que haya una intervención pública decisiva, advirtió, corren el riesgo de ser una generación perdida, con menores ingresos que las precedentes. Otros factores han contribuido al fuerte impacto del covid-19 en la América hispana: la debilidad de los sistemas nacionales de salud y la densidad de las ciudades, que hacía imposible confinamientos realmente efectivos.

Krauze quiso ver el lado positivo y aventuró una hipótesis: aquellos países con un mejor entramado institucional van a resistir mejor la pandemia de salud… y la del populismo. México sería un ejemplo de cómo las instituciones básicas, entre las que se encontrarían el banco central, el instituto electoral, la prensa y la universidad pública, están resistiendo los ataques diarios de un gobierno populista. En opinión de Krauze, la clase media se está dando cuenta de que el populismo no es la solución, que la libertad económica precedente estaba dando buenos resultados, empezando por el alcance universal de la sanidad pública.

Los tres intervinientes echaron en falta un mayor protagonismo de la Unión Europea a la hora de “reforzar el centro demócrata reformista” en América Latina, en palabras de Reid. “La democracia liberal es la que permite el debate y la crítica”, recordó Krauze. “Si dejamos vacío el centro, se pasará de la violencia de las palabras a la violencia de los hechos”. Los extremismos a izquierda y derecha pondrían en peligro ese ‘centro vital’ del que tanto habla el sociólogo Jeffrey Alexander. Mientras que para Krauze las izquierdas extremas impiden el debate y el diálogo del centro, para Reid “algunos liberales son en realidad libertarios, no creen en la igualdad de oportunidades y no ven el peligro del abuso del poder económico”.

En cuanto al actual debate sobre la ‘culpa histórica’ de la conquista española del continente, Krauze lamentó la ausencia de un auténtico debate entre historiadores, basado en las fuentes históricas y no en la demagogia de los políticos.

La mesa redonda, que contó al premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa entre sus oyentes de primera fila, terminó con un alegato a favor de la libertad y la literatura, las dos grandes pasiones que alimentan Letras Libres. Al famoso estribillo de la canción, “todo, todo, todo está los libros”, de Luis Eduardo Aute, habría que añadir “y en las revistas”. Porque “nuestra literatura también está hecha de revistas”, sentenció Krauze, que fundó Letras Libres como continuación de la revista Vuelta (1976-1998), de Octavio Paz.

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miércoles, julio 07, 2021

Primera temporada del podcast de ACOP: 12 meses de comunicación política en estéreo

 


Publicado originalmente en La Revista de ACOP, Nº 62, Segunda Etapa, pp. 46-47.

El podcast mensual de ACOP, Comunicación & Política, se toma un descanso este verano tras una primera temporada por la que han desfilado académicos de Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia y España para analizar elecciones, evaluar el impacto del coronavirus en la confianza ciudadana en los gobiernos, examinar el estado de la libertad de expresión y tomar el pulso al ascenso de la derecha radical. Presentado por el periodista y profesor universitario Paco Seoane, el programa prepara ya una segunda temporada para este otoño. Mientras llega, te invitamos a repasar sus 12 episodios desde tu plataforma de podcasts favorita.

Episodio 12 (junio 2021): Diez años del 15-M: ¿qué cambiaron los Indignados? Debate con Víctor Sampedro (Universidad Rey Juan Carlos), Eva Anduiza (Universitat Autònoma de Barcelona), Martín Portos (Universidad Carlos III de Madrid) y Cristina Flesher Fominaya (Loughborough University).

Episodio 11 (mayo 2021): ¿Quién hablará en europeo? Entrevista con Arman Basurto y Marta Domínguez Jiménez, autores del libro ¿Quién hablará en Europeo? El desafío de construir una unión política sin lengua común (Clave Intelectual, 2021).

Episodio 10 (abril 2021): Réquiem por el liberalismo español: debate con Gabriel Elorriaga (Partido Popular), Javier Moreno Luzón (Universidad Complutense de Madrid) y Daniel Gascón (Letras Libres).

Episodio 9 (marzo 2021): Los narcocorridos como forma de propaganda: entrevista con Juan Larrosa-Fuentes (ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara, México).

Episodio 8 (febrero 2021): Los discursos de odio: entrevista con Germán Teruel Lozano (Universidad de Murcia).

Episodio 7 (diciembre 2020): El fenómeno VOX: entrevista con José Rama Caamaño (Universidad Carlos III de Madrid) y Andrés Santana Leitner (Universidad Autónoma de Madrid).

Episodio 6 (noviembre 2020): Retooling Politics: entrevista con Gonzalo Rivero y Daniel Gayo-Avello, co-autores con Andreas Jungherr del libro Retooling politics: How digital media are shaping democracy (Cambridge University Press, 2020).

Episodio 5 (octubre 2020): Bielorrusia, revolución y desinformación: debate con José Ángel López Jiménez (Universidad Pontificia Comillas) y María José Pérez del Pozo (Universidad Complutense de Madrid). Entrevista desde Colombia con Ana María Miralles (Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín).

Episodio 4 (septiembre 2020): La legitimidad de la monarquía: debate con Enriqueta Expósito (Universidad de Barcelona), Alicia Mira (Universidad de Alicante) y Antonia Martínez (Universidad de Murcia) - Entrevista desde Venezuela con Andrés Cañizález (Universidad Católica Andrés Bello).

Episodio 3 (agosto 2020): Especial verano: los orígenes de la oratoria.

Episodio 2 (julio 2020): Elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco: debate con Antón Losada (Universidade de Santiago) y Braulio Gómez Fortes (Universidad de Deusto). Entrevista desde México con Grisel Salazar (Centro de Investigación y Docencia Económicas).

Episodio 1 (junio 2020): La crisis del coronavirus en Argentina y Reino Unido: debate con Adriana Amado (Universidad Argentina de la Empresa) y Sìlvia Majó-Vázquez (Oxford University). Entrevista desde EE.UU. con Daniel C. Hallin (University of California, San Diego).

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