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martes, junio 10, 2025

Stiglitz: los medios libres e independientes son esenciales para la buena marcha de la economía

El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, en el CaixaFórum de Madrid

El impresionante aumento en los estándares de calidad de vida en los últimos 250 años tienen, a decir del economista Joseph Stiglitz, un claro responsable: la Ilustración. Pero ese mundo, en el que el conocimiento está basado en el método científico y la organización social en el Estado de Derecho, está en peligro por la falta de incentivos económicos para producir información de calidad. El modelo de negocio mediante el cual la publicidad comercial subsidiaba la provisión de noticias de interés público se ha desvanecido. Los medios sociales han descubierto que la mejor forma de atraer audiencias es mediante la indignación, a menudo provocada por noticias falsas. Al escaso interés de las plataformas en producir noticias -simplemente las seleccionan- se une el robo intelectual de las aplicaciones de Inteligencia Artificial, que ofrecen respuestas a partir de la información recopilada por terceros, a los que no se remunera. El resultado es un ecosistema informativo contaminado que genera desconfianza en los medios y, por extensión, en el resto de instituciones.

El Nobel de Economía, que inauguró este martes en el CaixaFórum de Madrid una jornada sobre la gobernanza de medios auspiciada por el Observatorio de Medios e Información Responsable, insistió en la importancia de la confianza en las instituciones para la buena marcha de la sociedad y la economía. Para abordar el problema, Stiglitz propuso tres medidas: hacer responsables a las plataformas por lo que publican (a diferencia de un medio editorial tradicional, la legislación no las responsabiliza por la circulación de noticias falsas); encontrar la manera de distinguir la buena de la mala información y reducir el nivel de concentración en la propiedad de los medios. “Para que una democracia florezca, no se pueden tener grandes concentraciones de poder en ninguno de los sectores clave de la sociedad”, sentenció.

La jornada continuó con una serie de mesas redondas en las que participaron editores, activistas, periodistas y reguladores. El nuevo Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación (European Media Freedom Act o EMFA), que entrará en vigor en agosto, obliga a los medios a ser más transparentes sobre su propiedad y financiación. La posibilidad de crear un sello de calidad que distinga a los medios periodísticos fiables centró gran parte del debate: ¿quién debería ser el órgano que otorgara dicha distinción? ¿cuáles serían los requisitos para conseguir y conservar ese sello? ¿debería condicionarse la financiación con publicidad institucional a la obtención de ese distintivo?

Lo paradójico de este nuevo ecosistema es que los medios periodísticos nunca tuvieron tanta audiencia, pero no tienen manera de monetizarla de manera eficaz. Ante la inundación de contenido automatizado y procesado, algunas cabeceras apuestan por lo artesano, por el periodismo de autor. De ahí el resurgir de las newsletters y la proliferación de podcasts, además de los encuentros entre redactores y lectores-suscriptores. Pero la sensación de que nos encontramos ante un fallo de mercado inducido por las nuevas tecnologías es omnipresente. Cómo el Estado puede intervenir para corregir ese fallo es otro dilema. Además de los medios que posee en titularidad, el Estado puede financiar y regular los medios privados, atendiendo a la idea de que el periodismo es un bien público que justifica su intervención. No obstante, los peligros para la independencia editorial son evidentes.

El simposio terminó con la intervención de la profesora de periodismo de la Universidad de Columbia Anya Schiffrin. Irónicamente, nuestro presente hiper-tecnologizado le recuerda al mundo anterior a la existencia de un público moderno que describía el sociólogo Gabriel Tarde: las sociedades pre-impresas se regían por la emoción, el contagio y la imitación de los influyentes. Recomendó la lectura de Careless people, el libro de memorias de una antigua ejecutiva de Facebook, Sarah Wynn-Williams. Un relato aleccionador sobre la ausencia de escrúpulos entre los dueños de la nueva esfera pública.

La Fundación Haz, que junto a Ethosfera sostiene el Observatorio de Medios e Información Responsable, presentó su propuesta de Estándares de Transparencia y Gobernanza Informativa, una especie de aplicación práctica del reglamento europeo sobre libertad de medios, en la que se define un código de buenas prácticas para los medios periodísticos de calidad. Entre ellas, la recomendación de que ningún medio dependa en más de un 10% de su financiación de un único anunciante.

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jueves, diciembre 12, 2024

La fórmula de la escritura

En 2012, el cantante de la banda canadiense Nickelback, Chad Kroeger, declaró a la revista Bloomberg Businessweek que había dado con la fórmula matemática del éxito en la industria de la música. Quizá por eso las canciones de este grupo siempre resultaban ser efectivas pero poco emocionantes. Predecibles. Formulaicas. Como las novelas de aeropuerto o las pelis de tarde.

Al leer las crónicas y perfiles que entregan mis alumnos de periodismo, muchas de ellas producidas o mejoradas por ChatGPT, me he dado cuenta de que la IA generativa ha dado con la fórmula de la escritura. Al menos, con la fórmula de la escritura formulaica, que es la que enseñamos en periodismo. Esto va más allá de producir una breve narrativa con los datos de un resultado de partido o unos valores bursátiles. ChatGPT es capaz de imitar el esquema de reportaje más socorrido: arranque con anécdota de un sujeto (captación de atención mediante interés humano), encuadre de la anécdota dentro de una condición que afecta a miles o millones de personas (ya tenemos el valor-noticia del impacto social y quizá hasta la percha de actualidad) y un desarrollo que combina la vista de pájaro (estadísticas) con la vista de hormiga (citas de individuos afectados por la condición). En los párrafos finales volvemos al caso con el que abríamos y ya tenemos el cierre redondo que requiere todo reportaje.

Los textos de ChatGPT tienen fórmulas reconocibles: empiezan afirmando que “en tiempos como estos, en los que pasa tal cosa...” y avanzan, resumido, el contenido que sigue, tal y como aconsejan en cualquier curso de retórica. La aplicación genera titulares y ladillos, además de finales con un toque sentimental: “aquella fiesta no fue solo un día de diversión, sino una jornada que perduraría en la memoria de todos sus participantes”.

Solo hay un aspecto que chirría: ChatGPT tiene un sesgo demasiado optimista. Es un bienqueda: si le pides una crónica del mercado de San Miguel en Madrid, nunca te mencionará que hay vagabundos a las puertas, o que los cubos de basura en una esquina están a rebosar. Si ha de mencionar algún aspecto negativo, pondrá siempre la venda antes de la herida: “es fácil descartar este sitio como una trampa para turistas, pero es algo más, es una manera de crear comunidad entre extraños”.

Todos necesitamos protocolos y fórmulas, esquemas predecibles con los que ordenar el caos. La IA no tiene competencia a la hora de identificar y reproducir patrones. Le doy mi enhorabuena: ha clavado la fórmula de la escritura formulaica. Pero por ahora no parece dispuesta a crearse enemigos, ni a indignarse. Le sobra estilo, le falta actitud.

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miércoles, enero 19, 2022

¿Para qué sirve el periodismo?

  

De izquierda a derecha, Martín Caparrós, Adriana Amado y Omar Rincón, en la librería Crazy Mary de Madrid

En psicología se presta mucha atención al autoconcepto: la imagen que tenemos de nosotros mismos (me considero un amigo leal, un gran trabajador, un tipo humilde, etc.) condiciona nuestra actitud ante la vida. De la misma manera, las metáforas con las que se identifica el periodismo nos dicen mucho sobre el autoconcepto favorito de sus practicantes: paladines de la justicia, servidores de lo público, contadores de historias… En su último libro, Las metáforas del periodismo (Ampersand, 2021), la periodista y académica Adriana Amado repasa y critica las imágenes con las que los reporteros gustan de identificarse. A su presentación este martes, 18 de enero de 2022, en la librería Crazy Mary de Madrid, acudieron, además de la autora, el célebre escritor y periodista Martín Caparrós y el periodista y académico Omar Rincón. El libro sirvió como excusa para examinar las transformaciones del periodismo, desde el ocaso de las redacciones a la creciente importancia de la autoría colaborativa y multidisciplinar, pasando por el papel del público y la participación de las audiencias.

Para Omar Rincón, director del Centro de Estudios en Periodismo y de la Maestría en Periodismo de la Universidad de los Andes en Bogotá, el periodismo actual se mueve entre tres metáforas: el ‘periodismo mascota’, que responde a la voz de los amos del poder político o económico; el ‘periodismo caniche’, una expresión tomada del propio Martín Caparrós referida a aquel reporterismo preciosista que “está muy bien escrito pero que no molesta a nadie” y el ‘periodismo oenegero’, concienciado con los derechos humanos, el medio ambiente y las problemáticas que ocupan a las organizaciones caritativas. No obstante, frente a los clásicos dramas de precariedad profesional y la ausencia de un modelo de negocio viable, Rincón sostiene que “el periodismo nunca llegó a tanta gente como ahora”.

Sobre la audiencia del periodismo incidió Martín Caparrós. Recordó un artículo que escribió para el New York Times titulado ‘Contra el público’, en el que señalaba que “las notas más leídas en la prensa online eran las más patéticas”, es decir, las más banales y espectaculares. “Hay un gran hiato entre lo que los periodistas creen importante y lo que la gente lee”, remarcó. Quizá porque todavía piensan que sus lectores siguen siendo una pequeña élite social. “Los grandes diarios se olvidaron de que nunca estuvieron destinados para mucha gente”, apuntó Caparrós, recalcando la paradoja de que El País era mucho más influyente en los años 80, cuando sólo lo compraba uno de cada cien españoles, que en la actualidad, cuando su web recibe más de 20 millones de usuarios únicos al mes.

Adriana Amado sostuvo que la crónica amarilla, los crímenes, siempre fueron el reclamo para luego vender lo serio. “Lo importante y lo interesante no son incompatibles”, afirmó, “quizá fallamos en hacer interesante lo importante”. Pero al periodismo, que siempre se definió por la lógica de la periodicidad de la actualidad, le han salido rivales que disputan su primacía sobre la atención del público. Quizá estemos ante lo que Amado llama “el fin de la prensa generalista de código único”.

Caparrós se erigió como el defensor de un periodismo que, fundamentalmente, hace dos cosas: “contar buenas historias y hacer buenos análisis, dando sentido allí donde hay confusión”. Pero admitió una mutación notoria en el periodismo reciente: el paso de la autoría individual a la grupal. La elaboración de historias multimedia que combinan texto, vídeo e infografías obligan a la colaboración de expertos en distintas disciplinas. Una tendencia que iría en contra de otra que, paradójicamente, triunfa por el narcisismo individual del redactor, el denominado ‘yornalismo’, un término que Omar Rincón atribuyó al periodista Marcelo Franco. La ética del periodista, según Caparrós, dista mucho de la obsesión por el reconocimiento de los influencers. “La función del periodista no es ser recordado, sino contar historias. Es una ética basada en lo que uno hace, no en lo que uno consigue”, sentenció.

El encuentro se cerró con el eterno debate sobre cuál debe ser la formación adecuada para un periodista. Caparrós recordó que se formó como reportero siguiendo “el viejo sistema medieval del aprendiz”, mediante el cual uno llegaba como meritorio adolescente a la fragua y, poco a poco, llegaba a oficial herrero. “Ése fue el sistema de formación del periodismo durante gran parte de su vida”, remarcó. Su gran maestro en la redacción, el legendario Rodolfo Walsh, decía que podía hacer un buen periodista de un delincuente o un pervertido, pero no de un tarado que venga de una escuela de periodismo. Para Caparrós, el problema de las escuelas de periodismo es “que no hay mucho que enseñar”. A un periodista, afirma, no le interesa cómo funciona una imprenta, sino que quiere aprender cosas sobre el mundo.

El libro de Adriana Amado Las metáforas del periodismo: mutaciones y desafíos (Ediciones Ampersand, 2021, tapa blanda, 324 páginas, 18 euros) puede adquirirse en la librería Crazy Mary (c/Echegaray 32, 28014 Madrid, Email: crazymarylibreria@gmail.com, Tel. +34 91 438 4977).


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martes, febrero 04, 2020

Bernardo Marín (El País): vivimos los últimos días del clickbait


La obsesión por tener visitas, por más efímeras que éstas sean, ha llevado a los medios convencionales a sumarse a la moda del clickbait: el titular periodístico tradicional, que agotaba el hecho noticioso en unos pocos caracteres, es ahora un titular intrigante que oculta deliberadamente la esencia de la información para provocar un clic con el que resolver el acertijo. Para Bernardo Marín, redactor jefe de tecnología del diario El País, el clickbait está viviendo sus últimos días. Cansado ya del juego de la adivinanza, y abrumado por la sobreabundancia de fake news, el público estaría ahora más preparado que nunca para apoyar, con una pequeña aportación económica, la suscripción a marcas periodísticas de calidad. Marín, que ofreció una charla invitada en la Universidad Carlos III de Madrid el martes 4 de febrero de 2020, espera que El País se convierta en esa botella de agua mineral que todos buscamos cuando las inundaciones hacen que el agua corriente se vuelva mustia y no apta para el consumo.

El referente a imitar sería el New York Times, que además de ingresar por suscripciones a su edición general, consigue monetizar sus recetas de cocina y sus crucigramas online. Ahora que los usuarios están acostumbrados a pagar por ver cine y series, ha llegado el momento de volver a levantar muros de pago porosos, que se cerrarían por completo a los lectores más fieles, a los que se invitaría a suscribirse.

La herencia del clickbait no sería enteramente negativa. A juicio de Marín, habría acostumbrado a los periodistas a pensar en cómo hacer accesible y atractivo su contenido en redes sociales y buscadores, convirtiendo a los periodistas en expertos en SEO (search engine optimization). A diferencia de la era del papel, en la era digital es posible saber qué contenidos han sido los más leídos, a través de qué medio o palabras clave se ha llegado a ellos, y cuánto tiempo ha pasado el lector consumiéndolos. Si antes la visita estrella a un periódico era la rotativa, observa Marín, ahora lo son las pantallas gigantes que presiden las redacciones, informando en tiempo real del engagement que generan los contenidos redactados por los periodistas.

Además del clickbait, quien parece tener también sus días contados es la edición impresa. En tan solo una década, la difusión de los diarios en papel ha caído en más de un 60%, por lo que todos los diarios generalistas venden ahora en quioscos lo que El País vendía por sí solo en 2009. A fin de ahorrar costes, los diarios de referencia en Madrid (El Mundo, ABC, el propio El País) comparten ahora rotativa. Marín cree que en no mucho tiempo la edición impresa será un producto gurmet que se limite a los fines de semana, vendiendo unas decenas de miles de ejemplares.

La interfaz dominante para acceder a El País ya no será el papel o el computador, sino el teléfono móvil. De hecho, si hasta hace poco el pico de consultas a la edición digital se producía a las 9:30am (cuando los trabajadores llegaban a la oficina y consultaban las noticias), ahora se produce a las 7:30am (cuando desayunan o van en transporte público hacia su lugar de trabajo) y a las 10:30pm (mientras ven la televisión desde el sofá y hacen multitarea o ‘second-screening’).

Parte del ocaso del clickbait se explicaría por los beneficios menguantes que ofrece para los medios la publicidad digital, duopolizada por los gigantes Facebook y Google, que acumulan el 70% del negocio de los anuncios online. Curiosamente, según comenta Marín, los artículos que llevan a los lectores a suscribirse (ej. tribunas de Vargas Llosa o columnas de Rosa Montero) no coinciden necesariamente con las informaciones más visitadas. El País llegó en octubre de 2017 a los cien mil millones de usuarios únicos, pero ello no redundó en más beneficios, porque la publicidad online siguió abaratándose. De ahí el interés en ganar suscriptores, por más que éstos lleguen a representar una fracción mínima de esa cifra millonaria de visitantes.

El libro de Bernardo Marín La tiranía del clic está publicado por Turner (octubre de 2019) y se vende por 9,90 euros.

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viernes, julio 13, 2018

Nueva ola feminista: esto es solo el principio


Las masivas movilizaciones feministas del 8 de marzo de 2018 son solo el comienzo. Las mujeres tienen por delante el reto de asaltar el poder, que sigue siendo masculino. Para ello cuentan con dos armas: las redes sociales (horizontales, virales, baratas, no dominadas por hombres) y la incorporación de la perspectiva de género al periodismo, para evitar titulares como “Mueren dos mujeres…” en casos de violencia de género en los que debería decirse “Matan a dos mujeres.” Así lo afirmaron las cinco conocidas periodistas que la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) reunió en su jornada Alumni “La realidad en clave de género” el miércoles 11 de julio de 2018, en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid.

Cada una de las invitadas abrió fuego refiriéndose a una palabra clave. Así, la legendaria corresponsal de RTVE Rosa María Calaf habló del saber: “el conocimiento es tan importante que no dejar saber es la mejor forma de dominar”. Históricamente, las mujeres han sido apartadas e invisibilizadas, otorgando al hombre el terreno de lo público, de la mente (lo superior) y relegando a las mujeres al ámbito de lo privado, del cuerpo (lo inferior). Aún hoy, figuras como la escritora del Siglo de Oro María de Zayas o la periodista y pionera del reporterismo de guerra Carmen de Burgos siguen sin recibir el reconocimiento que merecen.

Lucía Mbomio, periodista de TVE y Píkara Magazine, creadora de Radio Melanina, habló desde su condición de mujer negra de la voz: “a las mujeres negras nos han enmudecido”, aseveró. “Se nos representa como eternas recién llegadas aunque hayamos nacido en Alcorcón. Cuando aparecemos en los medios lo hacemos de manera híper-sexualizada y ligadas a profesiones precarias, como el servicio doméstico… En las contadas ocasiones en las que salimos como doctoras o profesionales de prestigio, se nos advierte de que eso es una excepción”.

La periodista y profesora Ana Isabel Bernal Triviño habló del poder, en concreto de cómo el poder masculino se ha mantenido mediante el silencio, el miedo y el terror. Silencio, porque como recuerda Gerda Lerner, la creación de los primeros estados va ligada la privatización de la función reproductora, con las mujeres como esclavas. Miedo, porque todoas las mujeres que se oponen al poder masculino son represaliadas, desde las sufragistas de antaño, torturadas, a las mujeres indias de hoy en día, que son atacadas y desfiguradas con ácido. Terror, el que llega cuando la persona maltratada o el propio maltratador es un familiar. El patriarcado, sostuvo Bernal, se mantiene con violencia, y solo se puede combatir mediante la unión entre las mujeres.

La televisiva Cristina Fallarás abordó la palabra clave de la sororidad, definida como la relación de hermandad entre mujeres para apoyarse y crear cambios en pro de la igualdad. Fallarás recordó la sorprendente campaña en Twitter bajo la etiqueta #cuentalo, que animaba a las mujeres a revelar historias personales de abusos y agresiones sexuales. En diez días, la etiqueta dio lugar a dos millones cien mil relatos de mujeres abusadas o acosadas en todo el mundo hispano-hablante. “Si nos han sorprendido tanto los millones de testimonios surgidos de una campaña tan modesta, sin publicidad, es porque hemos prohibido a los medios convencionales contar esas historias”, advirtió. Fallarás apuntó al poder que la iglesia católica ejerce en los medios convencionales, hasta el punto de convertir a España en el único país de mayoría católica en el que no se ha realizado una investigación sistemática de los abusos sexuales a menores por parte del clero.

La directora del digital publico.es, Ana Pardo de Vera, habló de transformación: ¿cómo pasar de los gestos al cambio efectivo? No es fácil considerando que las mujeres, pese a ser mayoría en las redacciones y en las facultades de periodismo, son una minoría (11%) en los puestos directivos de medios de comunicación. Esta masculinización de las cúspides ejecutivas se debe a que las empresas y las instituciones que alimentan con publicidad a los medios están dominadas por hombres. “El parlamento, el poder judicial, la corona, el ejército, la jerarquía de la iglesia católica, los directivos del Ibex… todos los poderes son masculinos, es un campo de nabos”, apuntó Pardo de Vera, que ve el asalto a ese poder como el gran reto para las mujeres.

La directora de publico.es cree fundamental integrar la perspectiva de género en el periodismo: “no podemos ignorar al 51% de la población, o de lo contrario estaremos contando las historias que interesan a las estructuras de poder existentes”. Integrar la perspectiva de género es para Pardo de Vera “reconocer que no sabemos”, reconocer que nos hemos criado en estructuras machistas que impiden ver a las propias mujeres sus propias inercias patriarcales.

Prueba de que el 8-M ha pasado desapercibido en ciertos círculos es el reciente vídeo del torero Jesulín de Ubrique, que anuncia su vuelta a los ruedos en Cuenca, una ciudad donde las mamás todavía salen al balcón en mandilón blandiendo una cuchara de palo. Solo falta que el niño que las llama las mande callar, como hacía Telémaco con su madre Penélope en ese pasaje patriarcal de La Odisea destacado por la historiadora Mary Beard en su libro Mujeres y poder (Crítica, 2018).

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viernes, febrero 02, 2018

James Harding: "Las fake news nos distraen del verdadero problema: la propaganda"


En la imagen, James Harding (izda.) junto al moderador del encuentro, el periodista Borja Bergareche.

Tras ver películas como Los archivos del Pentágono es difícil no caer en la nostalgia: los medios tradicionales le plantaban cara al poder y los periodistas eran auténticos paladines de la democracia. La industria de la prensa era rentable económicamente y sus denuncias de la corrupción gubernamental la hacían necesaria y legítima socialmente. Pero en su conferencia de este jueves, 1 de febrero de 2018, en la Fundación Rafael del Pino en Madrid, el ex director de la BBC James Harding invitó a los periodistas presentes –muchos de ellos alumni de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, auspiciadora del evento– a sacudirse la melancolía: “los periodistas son todavía más necesarios en nuestro tiempo: los poderosos se esconden detrás de muchos más disfraces que los del gobierno”.

Gran parte del poder actual se encuentra en las grandes empresas tecnológicas. Harding dedicó su charla sobre la libertad de expresión en la era de Internet a explorar las relaciones entre dichas compañías y el gobierno, o entre lo que denominó metafóricamente el valle (en referencia Silicon Valley, el asiento californiano de la mayoría de las big tech) y la montaña (en alusión a Capitol Hill, sede del poder legislativo en EE.UU.) Harding augura en este 2018 una ola reguladora que podría acabar en la partición de los gigantes tecnológicos, cuya única vía de defensa la hallarían en la declaración voluntaria sobre sus actividades de mayor impacto social. Así, los gigantes tipo Facebook o Google deberían informar periódicamente al público su papel en casos de ciberacoso, discursos del odio, abusos sexuales, o utilización de datos personales para campañas políticas. “Esa información debería ser pública”, insistió Harding, si esas grandes compañías desean evitar la ruptura de sus monopolios.

Harding sorprendió al afirmar que “nadie que pretenda ser serio debería preocuparse por las fake news”, que el ex director de The Times entre 2007 y 2012 definió como “historias falsas que aspiran a llegar al mayor número de lectores con la intención de obtener réditos financieros o políticos”. Así, titulares falsos como “el Papa se declara a favor de Donald Trump” son para Harding el equivalente al spam en los primeros tiempos del correo electrónico: un problema de fácil solución técnica. Sin embargo, Harding cree que el debate sobre las fake news está oscureciendo el verdadero problema: la propaganda. Los regímenes autoritarios como el ruso están invirtiendo millones y millones en los medios sociales para librar lo que ellos mismos definen como una “guerra de información”. Alrededor del mundo, la democracia está en retroceso, lamentó Harding. A su juicio, la Unión Europea debería castigar a aquellos países como Hungría que restringen la libertad de prensa.

En otra elocuente analogía, Harding identificó al periodismo tradicional con una orquesta que toca para una audiencia pasiva, comparándolo con el periodismo digital, que se parecería más a un festival de música en el que artistas y espectadores construyen juntos la experiencia resultante. Si la BBC no estuviera ya inventada, observó, hoy estaríamos debatiendo la creación de una BDC (British Digital Corporation) que alumbrara una especie de “public service networking”. De hecho, el que fuera corresponsal en Washinton D.C. para el Financial Times recordó la BBC fue creada en 1922 por el gobierno británico ante el temor de que la nueva tecnología del momento, la radiodifusión, cayera bajo el control de los magnates de la prensa. Su modelo es excepcional, apuntó Harding, ya que a diferencia de los servicios públicos de ratiotelevisión de la Europa continental su financiación es independiente de los impuestos tradicionales. La tasa que pagan los ciudadanos británicos ayuda a garantizar una independencia política sin parangón en el resto del continente.

Preguntado por si en estos tiempos post-Brexit no desearía más trabajar para un medio de comunicación partidista y emocional, Harding reconoció que “es mucho más divertido decirle a la gente lo que piensas”, pero “informar sobre la actualidad de manera imparcial tiene un mayor valor de servicio público”.

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martes, abril 18, 2017

Jorge Carrión: la telerrealidad y las series como alternativa narrativa al periodismo

La representación de la realidad en el siglo XXI está anclada en los patrones del realismo literario del siglo XIX, del que beben el periodismo y el documental audiovisual. Sin embargo, a decir del escritor y periodista Jorge Carrión, la realidad actual se parece más a los vídeo-juegos en red en los que el relato se construye entre todos los jugadores, o a las series de televisión corales como The Wire o Juego de Tronos, en las que no hay un único protagonista. El realismo literario sigue triunfando como técnica narrativa porque, según Carrión, “cumple una función de alivio colectivo: nos hace creer que nada ha cambiado, que el mundo se puede seguir contando como siempre se ha contado”.

Sin embargo, siguiendo al filósofo francés Éric Sadin, autor del ensayo La humanidad aumentada: la administración digital del mundo (Caja Negra Editora, 2017), Carrión cree que la era del ser humano analógico ha terminado. El smartphone es ya, parafraseando a McLuhan, una extensión de nuestro propio cuerpo, una extremidad más. “El píxel es cada vez más real”, sostiene Carrión, “y la realidad está cada vez más pixelada; somos cada vez más cíborgs”.

En una charla enmarcada dentro de las actividades públicas del Máster en Guion de cine y TV de la Universidad Carlos III de Madrid, Carrión trató de responder a una de las preguntas de la audiencia: “¿Cómo escribirías narrando lo real con un lenguaje contemporáneo? ¿En forma de wasap? ¿En forma de tuits?” Carrión reconoce que, a día de hoy, es difícil contar una historia de amor sin el wasap. “El narrador omnisciente del siglo XXI ya no sería un autor sabelotodo… sino la máquina, como ocurre en la serie Person of Interest”.

A decir de Carrión, el momento de ‘giro narrativo’ mediante el cual el realismo literario del siglo XIX entra en crisis se produce en 1999. En ese año coinciden dos estrenos clave: la primera temporada de Gran Hermano (Big Brother), que inaugura el género de la telerrealidad, y la primeras temporadas de Los Soprano (The Sopranos) y El Ala Oeste de la Casa Blanca (The West Wing), que preconizan el éxito de las series de televisión como formato audiovisual. “En Gran Hermano vemos cómo la realidad se organiza de una manera discursiva nueva: los guionistas han de anotar los momentos susceptibles de convertirse en piezas de una narración dramática”, apunta Carrión. “Las series de televisión provocan un cambio significativo en el modo de representar y percibir la realidad”, ya que empiezan a comentar y dramatizar acontecimientos coetáneos, de manera que acaban influyendo en la propia realidad que ficcionan. “Ocupan, de alguna manera, el lugar del periodismo”, sentencia Carrión.

La telerrealidad y las series de televisión, por lo tanto, han cambiado nuestro modo de percibir y representar lo real, el ‘realismo’. El realismo literario del siglo XIX, ligado a las teorías darwinistas de la evolución y al positivismo científico, aparece de la mano de escritores que triunfan en el mundo de la novela y el periodismo, como Charles Dickens, Dostoievski, Pérez Galdós o Pardo Bazán. Aunque se mantiene como ideal narrativo aún hoy en día, es “anacrónico”, afirma Carrión: “el mundo nuestro de cada día se parece cada vez más a la película Matrix”, con humanos hiper-conectados entre sí con máquinas. El big data, la inteligencia artificial y la perspectiva cenital de los drones se combinan para convertirse en el nuevo narrador omnisciente del siglo XXI.

En un pensamiento en alto que podría constituir el embrión de una próxima novela, Carrión dejó caer que “las máquinas podrían estar ya buscando los argumentos para justificar nuestro exterminio”, de manera análoga a como hizo el colonizador occidental decimonónico con los indígenas, blandiendo la Biblia o las teorías de la superioridad racial para exterminar las poblaciones locales e imponer su linaje.

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jueves, septiembre 15, 2016

Kevin G. Barnhurst (1952-2016): Maestro de investigadores en España y América Latina



Publicado en: La Revista de ACOP, Núm. 8, Septiembre de 2016, p. 55.

El 2 de junio de 2016 nos dejaba a los 64 años el profesor Kevin Barnhurst, que acababa de jubilarse (pasando a ser profesor emérito) como investigador y docente en la Universidad de Illinois en Chicago. En los últimos años había ocupado una cátedra sobre Comunicación en la Era Digital en la Universidad de Leeds, en Reino Unido. Barnhurst fue un destacado investigador en comunicación política, historia del periodismo y comunicación visual. Enamorado de lo español y lo latino, deja muchos discípulos y amigos en España y Latinoamérica, donde impartió conferencias y clases durante su intensa carrera investigadora.

Conocí al profesor Barnhurst como alumno suyo en el máster en Comunicación en la Universidad de Illinois en Chicago (del 2004 al 2006), que cursé en virtud de una beca de la Fundación Pedro Barrié de la Maza. Gracias a él aprendí a escribir académicamente –conocida es la verbosidad de la que pecamos los latinos– y a encontrar el principal motivo que anima cualquier investigación: “la contradicción entre lo que todo el mundo dice y lo que tú realmente piensas”, decía. En sus clases de teorías de la comunicación y de investigación en métodos cualitativos aprendí a cuestionar las vacas sagradas de nuestro campo. Accedíamos a los textos originales y los comentábamos en el aula, descubriendo la sorprendente modernidad de las investigaciones de la famosa Escuela de sociología de Chicago, una de sus favoritas. Precisamente, tras leer una magnífica biografía sobre el padre de dicha Escuela, Robert Park (Rolf Lindner, The reportage of urban culture: Robert Park and the Chicago School, Cambridge University Press, 2006), descubrí que los seminarios del profesor Barnhurst eran muy similares a los del propio Robert Park. La clase era una especie de redacción en la que se comentaban las tareas pendientes y pasadas, reflexionando sobre lo ocurrido durante el trabajo de campo en las calles de Chicago.

Kevin Barnhurst era un investigador situado fuera del mainstream. Así, mientras en la investigación en comunicación política predominan los estudios de framing, priming y las encuestas de opinión, Barnhurst destacó por un proyecto multi-nacional y multi-lingüe en el que los jóvenes redactaban breves historias de vida sobre su relación con los medios y la política. Otra de sus marcas características era el establecimiento de conexiones improbables. En el libro The form of news: A history, co-escrito con su colega John Nerone (Guilford Press, 2002), conectaba su pasado como investigador en comunicación visual (uno de sus primeros intereses) con la comunicación política. Establecía una relación entre el aspecto visual de los periódicos y los ideales de esfera pública en cada momento histórico. Lo que para los periodistas representaba un triunfo histórico, la ‘tematización’ y la reducción del número de historias a favor de una mayor profundidad en las mismas, era para Barnhurst un empobrecimiento del animado bazar de los periódicos de antaño, con notas más breves y misceláneas de sucesos. En realidad, con la tematización los periodistas hablaban más entre sí y con las élites, restándole protagonismo a la propia sociedad sobre la que pretendían informar.

Los investigadores españoles y latinos en comunicación política hemos perdido a un gran interlocultor con el mundo anglosajón. En lo personal, he perdido a un gran mentor y amigo. Nos queda el consuelo de su último gran libro, que envió a la imprenta días antes de fallecer: Mister Pulitzer and the spider: Modern news from realism to the digital (University of Illinois Press, 2016), una obra llamada a ser una referencia en la investigación sobre la historia y la sociología del periodismo.

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viernes, mayo 06, 2016

La ley de transparencia, infrautilizada por los periodistas


En 2013 España saldó al fin su deuda como país democrático-liberal al aprobar la ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno. Pero por lo que comentaron este jueves en Madrid los periodistas de precisión convocados por las IV Jornadas de Periodismo de Datos organizadas por el capítulo español de la Open Knowledge Foundation, el número de peticiones anuales es muy bajo.

Según Karma Peiró (Nació Digital), las administraciones todavía no sienten la presión ciudadana o periodística. Eso sí, las escasas peticiones son suficientes para volver locos a los funcionarios, que todavía están adaptándose a la nueva era de la transparencia. El portal a través del cual se pueden cursar las peticiones tampoco ayuda. En opinión de Borja Bergareche (Vocento), es “un desastre”. La novedad de la ley también requiere un proceso de aculturación entre los periodistas. “Es importante tener de mano a un jurista que nos ayude a escribir bien las peticiones”, afirma Bergareche, “porque uno no puede solicitar de golpe toda la información sobre el contencioso entre España y Gibraltar”. Las peticiones que no sean concretas no prosperarán.

Las limitaciones de las leyes de acceso a la información pública también se sienten en otros países, como Perú. Antonio Cucho (Ojo Público) considera que “los periodistas y la sociedad civil deben unirse para hacer sentir la demanda de datos a la administración”. En Estados Unidos, el equipo de datos del Washington Post, liderado por la jovencísima Kaeti Hinck, lleva cuenta del estado de sus peticiones de información al abrigo de la FOIA (Freedom of Information Act), clasificándolas en exitosas, rechazadas y en trámite. Hink animó a los periodistas a no depender exclusivamente de los datos de la administración. “Nosotros también podemos crear bases de datos”, animó, refiriéndose a su contabilidad de las muertes por arma de fuego en Estados Unidos, una iniciativa pionera que luego copió el mismísimo FBI, que hasta entonces no manejaba datos a nivel nacional del número de muertos por disparos.

Sacarle partido al periodismo de datos requiere dinero para contratar a buenos especialistas, pero fundamentalmente depende de la pasión, según los ponentes. Incluso un solo individuo puede minar las bases datos y obtener un reportaje de máximo impacto. “Los periodistas”, confiesa Bergareche, “éramos hasta hace poco la última profesión en utilizar el Excel para todo”. Peiró pone el ejemplo del equipo Spotlight del Boston Globe, popularizado en un reciente film: “no tenían las herramientas de las que disponemos ahora y, sin embargo, crearon su propia base de datos”. De hecho, según Helena Bengtsson (The Guardian), los periodistas de datos no deberían ser una clase aparte dentro de la redacción. “Saber mezclar dos tablas relacionales es una habilidad más, como entrevistar. Es uno de los múltiples métodos que utilizamos para obtener información”.

España ha recorrido un gran camino en poco tiempo, en lo que a la adopción del periodismo de datos se refiere, según Marta Ley (El Mundo Data). Pero todavía queda un gran trecho por andar en lo que a cultura de la transparencia se refiere, insiste Bergareche. Si bien las peticiones de acceso a la información pública son ya una rutina en los países de nuestro entorno, los periodistas españoles todavía tienen que acostumbrarse a lo que a día de hoy es todavía una novedad. En un futuro inmediato, Bergareche espera que las unidades de datos de las redacciones sean una parte integral del periodismo de investigación. Ahora que la ley de transparencia se ha hecho efectiva en todos los niveles administrativos y ya permite hacer peticiones a ayuntamientos y gobiernos autonómicos, ya no hay excusa.

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martes, junio 24, 2014

Debate sobre periodismo (de código) libre en Madrid

Este miércoles, 25 de junio de 2014, a las 19.30hs en la librería La Central de Callao, tendrá lugar un debate titulado “El periodismo libre, la información como bien común” con motivo de la presentación del libro de Víctor Sampedro El cuarto poder en red: Por un periodismo (de código) libre (Icaria, 2014). Acompañarán al autor en el acto Juan Carlos Monedero (politólogo de la Complutense, de reciente notoriedad por su participación en Podemos), César Rendueles (sociólogo, autor del provocador ensayo Sociofobia: El cambio político en la era de la utopía digital, de 2013) y Javier de la Cueva (abogado, experto en propiedad intelectual).

Víctor Sampedro es Catedrático de Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos y director del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digital, que dicha universidad ofrece en colaboración con el MediaLab Prado en Madrid. Precisamente queda una semana para que finalice el periodo de preinscripciones en este posgrado, que ofrece becas patrocinadas por la consultora Ideograma y por la Asociación Calidad y Cultura Democráticas.

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jueves, marzo 28, 2013

Periodistas: cada vez menos influyentes



Hace unos días se publicaba una nueva edición del informe anual sobre el estado de los medios de comunicación periodísticos en EE.UU. (State of the News Media 2013). El documento, obra del Pew Research Center, incluye un estudio especial sobre los medios durante la campaña presidencial de 2012. Reproducimos, por su interés, las cinco conclusiones del estudio:

1.- Los periodistas tienen cada vez menos influencia en la configuración de la imagen de los candidatos. El informe estudió las fuentes de las narrativas sobre los rivales presidenciales y descubrió que los partidos y sus acólitos son los responsables de la mayoría de las afirmaciones que se vierten en los medios sobre los candidatos. Y ello a pesar de la proliferación de tertulias periodísticas.

2.- Quizá porque los periodistas tienen menos voz a la hora de hablar sobre los candidatos, los mensajes que aparecen en los medios sobre los políticos en liza son cada vez más negativos. Tres de cada cuatro afirmaciones sobre los candidatos eran de carácter peyorativo.

3.- La cobertura periodística al estilo “carrera de caballos” se redujo con respecto a la campaña presidencial anterior: la horse race coverage bajó del 53% de las noticias electorales en 2008 al 38% de las noticias sobre la campaña en 2012. Sin embargo, dicho descenso no significó un incremento del porcentaje de noticias sobre los temas clave (issues), que apenas varió (22% en 2012 frente a un 20% en 2008).

4.- Obama fue más activo que Romney en las redes sociales: el equipo de Obama produjo el doble de vídeos y el doble de posts en su web que el de Romney. En Twitter el desfase fue aún mayor. La diferencia entre los tuits de Obama y Romney se quedó en una proporción de 25 a 1, es decir, por cada tuit de Romney, Obama publicó 25. Aunque el estudio no entra en otro detalle curioso: las redes sociales favorecieron la organización y la presencia pública de candidatos y partidos insurgentes, como Ron Paul o el Tea Party.

5.- El incremento de la inversión en propaganda electoral por parte de los dos candidatos (se gastaron casi 3 billones en anuncios para televisiones locales, una cifra histórica) no se tradujo en más televidentes, ni siquiera en las cadenas todo-noticias que emiten por cable.

En conclusión: la mediación periodística en periodos electorales, al menos en EE.UU., pierde relevancia en favor de la comunicación no mediada de los candidatos hacia el electorado. Como consecuencia, las campañas se vuelven más personales, más negativas y polarizantes. A pesar de que la cobertura periodística competitiva (carrera de caballos) pierde fuelle, la cobertura interpretativa (sobre la posición de los candidatos en los temas clave de campaña) no la reemplaza, sino que se estanca. Las campañas gastan más en anuncios que nadie ve, y los periodistas hablan más que nunca entre sí ante las cámaras de televisión, pero su influencia a la hora de definir la imagen de los candidatos es cada vez menor.

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jueves, agosto 30, 2012

Periodismo espumoso

A los tradicionales ingredientes que hacen de un acontecimiento algo noticiable (novedad, conflicto, proximidad, interés humano, etc.) hay que añadir, en la era de Twitter, el de viralidad. Así parece deducirse de la práctica periodística de Buzzfeed, la nueva sensación en Estados Unidos. Su ensalada de contenidos no difiere mucho de las frivolidades con las que Yahoo y otros proveedores de correo regalan a sus usuarios: lista de los famosos mejor pagados, fotos de 'freaks' disfrazados de zombies, filtraciones sobre el iPhone 5… Lo importante para el periodismo es que Buzzfeed ha convertido su nueva sección de política en un referente de la campaña presidencial norteamericana. ¿Por qué? Porque Twitter es muy popular entre los usuarios más politizados, y porque los contenidos de Buzzfeed (apenas un titular, un subtítulo y una foto llamativa) están pensados para ser retuiteados. Eso sí, sus gestores, entrevistados en un reportaje para The New Republic, presumen de crear contenidos originales. Al frente de la sección de política está Ben Smith, conocido por sus exclusivas en Politico. Los críticos señalan que Buzzfeed no ayuda a entender la actualidad, sino que simplemente trata de sacarle punta a los gazapos de los políticos. Según David Weigel, de Slate, las mayoría de las noticias electorales que uno puede leer en Twitter son "espumosas" y "olvidables". Quizá Buzzfeed sea precisamente eso, periodismo espumoso.

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lunes, julio 30, 2012

El sueño de Pulitzer cumple cien años


Columbia Journalism School Celebrates its Centennial from CUJourn on Vimeo.

Lo dejó escrito, a modo de testamento, en 1904. En un artículo publicado en The North American Review (hay versión en castellano, editada en forma de libro en 2011 por Gallo Nero Ediciones), Joseph Pulitzer pedía la creación de una escuela universitaria para periodistas. La salud de la democracia en Estados Unidos dependía, a su parecer, de la profesionalización de los reporteros. Su sueño se hizo realidad en 1912, un año después de su muerte, con la creación de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 1917 se instituirían los famosos premios Pulitzer.

El centenario de la escuela de Columbia, que estos días se celebra en el legendario campus de Harlem, no podía coincidir con un momento más sombrío para la profesión periodística. Internet ha laminado la capacidad de intermediación comercial de los medios convencionales (anunciantes y público pueden conectar ahora directamente) y el periodismo vive una renovada época de partidismo y polarización, algo así como una regresión al siglo XIX, precisamente el estado de cosas que Pulitzer quería enmendar con la profesionalización del periodismo.

En su recensión del libro After broadcast news, de Bruce A. Williams y Michael X. Delli Carpini (Cambridge, 2012), el polígrafo Todd Gitlin (autor de uno de las obras más influyentes sobre el tratamiento comunicativo de los movimientos sociales, The whole world is watching, University of California Press, 1980) concuerda con los autores del volumen en que la ‘era profesional’ del periodismo que va de los años 30 a los 80 del siglo pasado ayudó bien poco a la creación de una ciudadanía más informada. Ese viejo régimen está, además, caduco: “la edad media de un espectador de noticias televisivas en cadenas convencionales supera los sesenta años. Llevamos más de dos décadas inmersos en un régimen en el que la autoridad [del periodismo] es más fluída y multiforme y, al parecer, menos autorizada”. La ironía reside en que Gitlin es profesor en la escuela que Pulitzer contribuyó a fundar. Quizá sea éste el único buen síntoma que experimenta una profesión en fase terminal: la crítica más ácida hacia el periodismo contemporáneo proviene de Columbia, la máxima autoridad en la formación de periodistas.

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domingo, julio 08, 2012

The Guardian: morir de éxito



Su web tiene unos 67 millones de visitantes únicos al mes, pero pierde 126.000 euros al día y sus dueños no creen que pueda sostenerse más de tres años. Fue el periódico que reveló el escándalo de los teléfonos pinchados en Reino Unido (el famoso ‘hackgate’), socavando el imperio del magnate de la comunicación Rupert Murdock. Publicó los cables de Wikileaks y mereció aclamación mundial por su cobertura de las revueltas londinenses el verano pasado. Su web, con 20 millones de visitantes mensuales en Estados Unidos, es ya una referencia para la izquierda norteamericana. De poco le ha servido. El consultor de medios Juan Señor cree que su versión en papel sobrevivirá como semanario, pero no como diario. Hablamos de The Guardian, insigne periódico inglés cuya difusión en papel ha descendido un 46% desde 2005, situándose en marzo de 2012 en los 217.000 ejemplares. El diario londinense (con raíces en Manchester) epitomiza la imposibilidad de monetizar el éxito de lectores online que podría acabar con las empresas periodísticas tradicionales.

El periodista Tom de Lisle analiza en la revista Intelligent Life la paradoja de The Guardian: se muere de éxito. Los gurús de la empresa periodística recomiendan al diario propiedad del Scott Trust que adopte el modelo freemium (combinación de ‘free’ y ‘premium’), también conocido como ‘porous paywall’ (muro de pago poroso), mediante el cual la versión web se mantiene en abierto para los visitantes ocasionales pero se vuelve de pago para aquellos que la visitan un cierto número de veces al mes. El muro poroso es el modelo que siguen The New York Times, The Economist y The Financial Times. Se cree que este sistema permite monetizar visitas, cobrándole al lector fiel sin que se pierdan las referencias al periódico en la redes sociales, que se ha demostrado bajan considerablemente cuando una web periodística se vuelve exclusivamente de pago. No obstante, el director de The Guardian, Alan Rusbridger, se resiste a cobrar por el acceso a contenidos y se ha erigido en principal defensor de lo que él define como “periodismo abierto” (‘open journalism’), un periodismo que, lejos de luchar por mantenerse al margen del discurso en las redes sociales, trata de engancharse al mismo.

Según Rusbridger, en la era de Internet un periódico no puede competir con la información disponible gratis en la red. Tiene que aliarse con lo mejor del discurso en las redes sociales para seguir “el flujo de la historia”. Lo explica refiriéndose a la campaña publicitaria que The Guardian lanzó en febrero de 2012, ilustrando de qué manera el periódico se engarzaba con las redes sociales para narrar la auténtica historia detrás del aparente asesinato del lobo por parte de los tres cerditos (véase el vídeo arriba).

En el reportaje de de Lisle se cita al consultor barcelonés Juan Señor, socio del Innovation Media Consulting Group, quien advierte de que el muro de pago completamente cerrado (al estilo del Times londinense) es una posición tan extrema como la barra libre de The Guardian. Ambos modelos tienen la misma consecuencia: ninguno es rentable.

Mientras tanto, The Guardian sigue preguntándose cómo traducir su popularidad en éxito económico. Según parece, no le queda mucho tiempo para encontrar la respuesta.

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viernes, febrero 10, 2012

El papel de los medios en la Transición española, a debate en Albacete

La Facultad de Humanidades de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en Albacete acogerá durante los meses de febrero y marzo la celebración de las VIII Jornadas sobre Franquismo y Transición, que en esta ocasión llevan por título “El cuarto poder y la construcción de la democracia en España”. Organizadas por el Seminario de Estudios de Franquismo y Transición de la UCLM, las charlas se inaugurarán el próximo lunes, 13 de febrero de 2012, con una conferencia del periodista Iñaki Gabilondo. A continuación reproducimos el programa completo las jornadas:

VIII Jornadas sobre Franquismo y Transición:
El cuarto poder y la construcción de la democracia en España


Todas las sesiones se celebrarán en el Salón de Grados de la Facultad de Humanidades de la UCLM, Campus de Albacete, a las 11.00 horas.

Lunes, 13 de febrero de 2012
  • Iñaki Gabilondo (Cadena SER), La radio en la Transición.

Martes, 21 de febrero de 2012
  • Diego Carcedo (Asociación de Periodistas Europeos), Televisión y Transición.
  • José Reig Cruañes (Universidad de Castilla-La Mancha), Opinión pública y comunicación política en la Transición.

Miércoles, 29 de febrero de 2012
  • Ricardo Martín de la Guardia (Universidad de Valladolid), La prensa del Movimiento en la Transición.
  • Antonio Laguna Platero (Universidad de Castilla-La Mancha), De la dictadura al mercado: la Transición en los medios de comunicación.

Martes, 6 de marzo 2012
  • Eduardo San Martín (diario ABC), De aquellos polvos…estos lodos.
  • Alfonso González Calero (periodista y editor), La prensa regional.

Miércoles, 14 de marzo 2012
  • Bonifacio de la Cuadra (diario El País), El papel de la prensa en la Transición.
  • José Luis Gutiérrez (ex director de Diario 16), Medios de comunicación y consolidación de la democracia.

Organización: Seminario de Estudios de Franquismo y Transición (SEFT) de la UCLM.
Director: Manuel Ortiz Heras.
Subdirector y Secretario: Damián A. González Madrid.
Colaboran: Facultad de Periodismo UCLM (Cuenca), Cadena SER Albacete.

Matrícula: 2 créditos. Inscripciones en la Secretaría de la Facultad de Humanidades de Albacete (Edificio Benjamín Palencia). Los matriculados recibirán como obsequio un libro del SEFT.

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jueves, enero 19, 2012

Entman en Oporto, Semetko en Bilbao

Los próximos meses presentan un par de citas interesantes para los investigadores en comunicación política radicados en la península ibérica. Además de la conferencia de James Curran en Madrid (abril de 2012) referida en un post anterior, destacan la presencia de Holli A. Semetko (Emory University, EE.UU.) en el encuentro internacional de la Asociación de Comunicación Política en Bilbao (14, 15 y 16 de junio de 2012) y el plantel de ‘keynote speakers’ de la conferencia internacional ‘Media and Journalism in an evolving ecosystem’ (a celebrar en la Universidade do Porto el 14 y 15 de mayo de 2012): Dan Hallin (University of California at San Diego), Robert Entman (George Washington University), Mark Deuze (Indiana University), Elizabeth Grabe (Indiana University).La fecha límite para el envío de abstracts para esta última conferencia es el próximo 15 de febrero (véase web del congreso), así que hay que darse prisa.

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jueves, septiembre 08, 2011

Internet: ¿Buena o mala para el periodismo?



El pasado 9 de julio la revista The Economist publicaba un informe especial sobre la industria periodística. En él su autor, Tom Sandage, sostenía que Internet ha desmasificado los medios de comunicación, favoreciendo una politización de la prensa propia del siglo XIX. Idéntica idea a la defendida por William Powers en The Atlantic hace algunos años. Durante los días siguientes a la publicación del informe, la web de The Economist abrió un debate en el que se enfrentaban Jay Rosen, profesor de periodismo en la Universidad de Nueva York y defensor del reporterismo ciudadano en Internet, y Nicholas Carr, escritor que lamenta la desaparición del periodista profesional porque la red habría atacado la línea de flotación del modelo de negocio de la prensa tradicional. El debate se abrió a los lectores, cuyos votos se inclinaron mayoritariamente por la posición de Rosen.

En el informe de The Economist se cita un reciente libro publicado por el Reuters Institute de la Universidad de Oxford, The changing business of journalism and its implications for democracy. El resumen ejecutivo puede consultarse online.

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lunes, agosto 08, 2011

Beca post-doctoral en Oxford

El Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, con sede en la Universidad de Oxford, en Inglaterra, ofrece una beca post-doctoral de 3 años para candidatos que tengan experiencia investigadora en alguna de las siguientes cuatro áreas: medios y democratización, medios en regímenes post-autoritarios, medios y control democrático, medios y campañas políticas. La fecha límite para enviar las solicitudes, que se tramitan online, es el 1 de septiembre de 2011.

Vía APSA & ICA Political Communication Divisions Blog.

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miércoles, mayo 25, 2011

El 15-M y el 22-M, a debate en Cuenca



La Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha apadrina la celebración de un curso de verano universitario en el que se analizarán los resultados de las recientes elecciones municipales y autonómicas. El Antiguo Convento de las Carmelitas de Cuenca acogerá los próximos 20 y 21 de junio las intervenciones de reputados sociólogos y politólogos, además de las opiniones de representantes de cada uno de los tres principales partidos (PP, PSOE e IU). También se contará con el testimonio de periodistas de los medios castellano-manchegos, testigos privilegiados de la batalla autonómica entre María Dolores de Cospedal y José María Barreda. A buen seguro, el movimiento ciudadano 15-M y sus demandas de “democracia real” asomarán en las presentaciones y debates del seminario.

El programa del curso, que tiene una validez de 1 crédito ECTS, se reproduce a continuación. Más información sobre la matrícula en la web de los cursos de verano de la Universidad de Castilla-La Mancha.

"La política y los medios: Análisis de los resultados electorales"
Curso de Verano de la Universidad de Castilla-La Mancha
Cuenca, 20 y 21 de junio de 2011


20 de junio de 2011

09,30 h. Entrega de documentación

10,00 h. Presentación

10,30 h. “La participación. El papel de los medios en la vida política”
D. VÍCTOR SAMPEDRO BLANCO
Catedrático de Opinión Pública en la URJC

12,00 h. “Internet y democracia”
D. JOAQUÍN MARTÍN CUBAS
Profesor de Ciencias Políticas en la UV

16,30 h. “Mensajes y campañas: el auge de la videopolítica”
D. JORDI PÉREZ LLAVADOR
Profesor de Opinión Pública en la CH-CEU

18,00 h. Mesa redonda “La campaña electoral: estrategias y objetivos”
Moderador:
D. ÁNGEL LUIS LÓPEZ VILLAVERDE
Participantes:
Directores de campaña PSOE, PP e IU

21 de junio de 2011

10,00 h. “Las razones del voto”
D. FERMÍN BOUZA ÁLVAREZ
Catedrático de Sociología de la UCM

11,30 h. “La predicción del voto: las encuestas”
D. ANTONIO ALAMINOS CHICA
Catedrático de Sociología de la UA

13,00 h. “Las claves del éxito electoral”
D. ANTONIO LAGUNA PLATERO
Profesor Titular de Periodismo de la UCLM

16,30 h. “La fuerza de la emoción o la vuelta al populismo. Las tendencias de la comunicación política del siglo XXI”
D. ANTONIO GUTIÉRREZ RUBÍ
Asesor de Comunicación y profesor de distintas universidades

18,00 h. Mesa redonda “La incidencia de los medios de comunicación en los resultados electorales”
Moderador:
D. ANTONIO LAGUNA PLATERO
Participantes:
Directores de medios de comunicación regionales

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miércoles, marzo 09, 2011

El regreso de las gacetas



La prensa de calidad sobrevivirá, pero lo hará en forma de gacetas de pago y no como diario impreso. Para Jaume Guillamet, catedrático de Periodismo de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, la mediación periodística de los asuntos de interés público podría tener un mejor acomodo en publicaciones de pago para una élite de ciudadanos que en los actuales matutinos de referencia. En una conferencia pronunciada esta mañana en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha en Cuenca, Guillamet advirtió que la prensa impresa está más amenazada por Internet que la radio o la televisión, ya que la prensa “es una industria pesada, lenta, distante, de acceso no universal y de pago”. El catedrático de la Pompeu definió el actual momento de cambio tecnológico en la industria de la comunicación como una época de “incertidumbre”, pero se mostró confiado en que la necesidad social del periodismo de calidad se mantendrá intacta, sea en un soporte o en otro. “El periodismo no es el soporte”, apuntó, “sino el contenido, y no tiene por qué morir”. La extinción del periódico impreso supondría, sin embargo, el final del, en sus palabras, “único medio netamente periodístico”: nacido para dar información y ligado a la idea de democracia liberal. "La radio y la televisión pueden vivir sin noticias; la prensa, no."

Los diarios de referencia, aclaró Guillamet, requieren todavía del compromiso de un lector dispuesto a pagar por las noticias. La información contrastada y enfriada no puede competir en instantaneidad con la radio o la televisión. El periódico impreso requiere de una costosísima parafernalia propia de la era industrial: toneladas de papel que han de imprimirse y distribuirse por toda una geografía de puntos de venta. La publicidad comercial permite reducir el precio de venta del diario impreso para hacerlo más popular, pero al coste de sacrificar la seriedad por la espectacularización. “La publicidad exige a los medios el máximo público posible. Pero a mayor público, menor calidad”, sentenció Guillamet. El periodismo sería, a su juicio, una especie de azucarillo que se diluye en el café de la industria de la comunicación. El periodismo da cierto sabor a toda esa industria, pero al coste de desaparecer como producto autónomo y diferenciable.

El catedrático de Periodismo de la Pompeu aludió además a dos corrientes de pensamiento en boga: la del ‘periodismo ciudadano’ y la del ‘todo gratis’. Guillamet ve en el periodismo participativo una reedición electrónica del amateurismo que desde siempre ha poblado el periodismo local. La teoría de que en Internet todo ha de ser gratis trae a colación el ya recurrente dilema de quién paga a los periodistas, cuya función es precisamente la de distanciarse de los protagonistas de las noticias. A juicio de Guillamet, el caso Wikileaks ha puesto de manifiesto la necesidad social del periodismo. Assange tuvo que recurrir a los medios convencionales para tener credibilidad. “El periodismo es, ante todo, intermediación”, apuntó Guillamet. El valor añadido del periodismo profesional es la elaboración de la información, el contraste de fuentes, la distancia de los protagonistas de la actualidad. “¿Qué interés tiene un periodismo no profesional, sin distancia? ¿Qué credibilidad tiene una noticia contada por sus propios protagonistas?”, se preguntó. Para Guillamet, el final del periodismo no vendrá por el fin del periódico impreso, sino por el fin de la mediación, por la sustitución de la inter-mediación a cargo de profesionales entrenados para “recoger, seleccionar e interpretar información de interés público” por la in-mediación de “lo que la gente dice que pasa”.

La conferencia de Jaume Guillamet se celebró en el marco de las jornadas “25 años después: Universidad y medios de comunicación” que, aprovechando el primer cuarto de siglo de existencia de la Universidad de Castilla-La Mancha, rememoran la evolución de la prensa y el periodismo regional desde mediados de los ochenta hasta la actualidad.

Nota: Vídeo de Los Simpson vía En caja baja.

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