domingo, septiembre 27, 2015
La voz del liberalismo
Decía Salvador de Madariaga que una de las consecuencias más nefastas del comunismo había sido el olvido del apellido liberal de las democracias occidentales. Así, el ciudadano medio cree que la no discriminación por razones de raza o religión es un valor democrático, cuando en realidad es liberal. La semana pasada los responsables del proyecto de investigación ‘Economics in the public sphere’, financiado por el European Research Council, reunieron en Londres a casi todos los directores (editors) vivos del semanario que siempre se ha presentado como la voz del liberalismo desde 1843: The Economist.
El edificio Darwin del University College of London acogió el 24 de setiembre de 2015 una mesa redonda moderada por Ruth Dudley Edwards (autora de una voluminosa historia del semanario, The pursuit of reason, en 1995) en la que participaron Andrew Knight (director desde 1974 a 1986), Rupert Pennant-Rea (director desde 1986 1993), Bill Emmott (director desde 1993 a 2006) y Zanny Minton Beddoes (la actual directora). El gran ausente fue John Micklethwait, director entre 2006 y 2014 que ahora trabaja en Bloomberg. Cuando hace unos meses se supo que Pearson iba a vender el Financial Times, se rumoreó que The Economist prodría caer en las garras de, precisamente, Bloomberg. Pero las acciones de Pearson en The Economist no entraron en el trato con Nikkei y el semanario ha blindado su independencia a costa de vender su histórica sede, el edificio brutalista de la calle Saint James en Londres.
Una de las características definitorias de The Economist es el anonimato de sus artículos. Para Andrew Night, The Economist “no va sobre personalidades, sino sobre temas: cuál es el tema de esa semana y qué posición tomamos”. El semanario es a menudo criticado por su tono doctrinario, palmario en su abuso de los verbos should y must. Pese a que no siempre lo consiguen, los directores presentes en la mesa redonda coincidieron en la preferencia de un análisis “en el que no le digamos a nadie lo que tiene que hacer, y que sin embargo nuestra posición sobre el tema quede clara”, en palabras de Night.
A decir de Pennant-Rea, The Economist es “95% democracia anárquica, representada por la redacción, y 5% dictadura, a cargo del director”. En su opinión, el anonimato de sus artículos otorga una gran autoridad al director: “todos los redactores aceptan que puedes corregir su texto en el nombre de algo más grande, el propio Economist”. Para Emmott el anonimato produce “un espíritu de responsabilidad colectiva: no sólo te preocupas de lo que escribes tú, sino de lo que el resto de redactores escriben”.
The Economist es con frecuencia caricaturizado por su habilidad para tener una respuesta o una solución mágica para cada problema. Bill Emmott recordó con humor el momento en el que el embajador de EE.UU. en Londres lo invitó a comer para preguntarle sobre el futuro de la OTAN. Emmott admitió no tener “ni la más remota idea”, pero aún así elaboró una respuesta improvisada que parecía fruto de una concienzuda reflexión. Para sus críticos, la mayoría de los editoriales de la revista son el resultado de un proceso semejante.
El anonimato de los artículos produce quizá otra consecuencia inesperada: los periodistas que quieren hacerse un nombre abandonan la revista para que se les pueda conocer por su trabajo. Tradicionalmente, la redacción de The Economist presenta un plantel de periodistas en la veintena que, protegidos por su anonimato, admonizan a lectores que les doblan la edad y que seguramente no admitirían la autoridad de la publicación si supieran que los redactores apenas han tenido la oportunidad de tener responsabilidades adultas.
El origen de los directores y de los periodistas de The Economist es, en muchos casos, la Universidad de Oxford y su Magdalen College. No obstante, según Zanny Minton Beddoes, primera mujer que dirige la publicación en su historia y que pese a su origen británico ha pasado poco tiempo en Londres, “en la redacción de The Economist hay ahora más alemanes que Old Etonians” (en referencia al Eton College, el elitista instituto de secundaria en el que se educan buena parte de los líderes británicos). A Minton Beddoes le ha tocado dirigir el semanario en un mundo convulso, no sólo por las crisis climáticas, financieras y terroristas, sino por el propio momento disruptivo en el que se encuentra la industria periodística. “Necesitamos ser algo más que un resumen inteligente de las noticias de la semana. Eso no es suficiente. Tenemos que ser una guía para el futuro. Y podemos evaluar temas actuales siendo leales a nuestros viejos valores liberales”.
¿Hace la vorágine digital más necesario un semanario analítico distanciado de las prisas del día a día? Para Andrew Night, el no tener la presión diaria de los periodistas convencionales permite a los reporteros del semanario abordar los temas con tiempo y volverse “seriamente informados” sobre el área que abordan (el semanario, no obstante, cambia a sus periodistas de sección y de destino con cierta frecuencia). Night admitió que llegó a tener una relación muy cercana con Kissinger gracias a esa distancia de las premuras diarias. En opinión de Bill Emmott, la característica clave de The Economist es “que no somos parte de ningún establishment nacional”. No estamos “in the loop”, por lo que no somos vulnerables a la presión que los ejecutivos nacionales intentan ejercer sobre los periodistas. Emmott, de hecho, llegó a ser una de las bestias negras de Silvio Berlusconi, al quien la revista situó como el ejemplo más claro de los peligros que entrañana para la democracia su contaminación por parte de los intereses del mundo de los grandes negocios.
Como todas las revistas políticas, The Economist es tan informativa como prospectiva: es decir, cuenta lo que ha pasado pero también especula sobre lo que podría pasar. Pennant-Rea cree que la gran noticia de los próximos años será la caída del Partido Comunista Chino. Dicho queda.
###
Etiquetas:
anonimato,
economist,
erc,
revistas,
semanarios,
the economist
lunes, septiembre 21, 2015
Cita en Londres: 175 años de la revista The Economist
El semanario The Economist es la lectura de referencia del viajante constante, el expatriado que se preocupa por la marcha de la economía y la política global. La intensificación del fenómeno de la globalización económica no ha hecho sino incrementar la influencia de una publicación centenaria que tiene más sentido si cabe en este siglo que en el que se fundó. Los responsables del proyecto ‘Economics in the public sphere’, financiado con una beca del Consejo de Investigación Europeo (European Research Council), han convocado a académicos y expertos para celebrar los 175 años de la prestigiosa publicación británica de vocación global.
El encuentro, a celebrar el jueves 24 y viernes 25 de septiembre en el University College of London, se abrirá con una mesa redonda en la que participarán la actual directora de la revista, Zanny Minton Beddoes, junto a sus homólogos en etapas anteriores.
Entre las ponencias académicas habrá dos a cargo de relatores españoles, uno de ellos este corresponsal:
El encuentro, a celebrar el jueves 24 y viernes 25 de septiembre en el University College of London, se abrirá con una mesa redonda en la que participarán la actual directora de la revista, Zanny Minton Beddoes, junto a sus homólogos en etapas anteriores.
Entre las ponencias académicas habrá dos a cargo de relatores españoles, uno de ellos este corresponsal:
- "It’s anonymous. It’s The Economist". The journalistic and business value of anonymity”, Ángel Arrese (Universidad de Navarra)
- "Two brands of cosmopolitan journalism: A comparison between The Atlantic and The Economist", Francisco Seoane Pérez (Universidad de Castilla-La Mancha)
Etiquetas:
#compol,
#polcomm,
comunicación política,
economist,
political communication,
the economist,
ucl,
uclm,
unav
domingo, septiembre 06, 2015
Cita en Oxford: Comunicación y política
El 17 y 18 de septiembre de 2015 el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo acogerá la celebración del primer congreso del International Journal of Press/Politics, editado por el profesor Rasmus Kleis Nielsen. La lección magistral correrá a cargo de Frank Esser, de la Universidad de Zúrich.
Del nutrido programa destacamos las ponencias de académicos provenientes de universidades españolas:
Del nutrido programa destacamos las ponencias de académicos provenientes de universidades españolas:
- Prospective journalism redux: The new life of political magazines in the digital age. Francisco Seoane Pérez, University of Castilla-La Mancha
- GlobalCOM. Juan Luis Manfredi Sánchez, University of Castilla-La Mancha
- Press Offices and Political Parallelism in Spain. Links Between the Professionalisation and Increase of Political Control of the Media. Andreu Casero-Ripollés and Pablo López-Rabadán, Universitat Jaume I, Spain
- From the Presidential Spouse to the First Lady -how have the media created a new political actor? A comparative study of the political rise of the First Lady in France, Spain, Poland and the US. Ewa Widlak, University Pompeu Fabra
Etiquetas:
comunicación política,
conferences,
ijpp,
oxford,
political communication
jueves, agosto 20, 2015
De cómo Franco inventó la Marca España
Entre las novedades editoriales en comunicación política destaca por su originalidad y rigor el libro Franco sells Spain to America: Hollywood, tourism and public relations as postwar Spanish soft power, de Neal M. Rosendorf (Palgrave Macmillan, 2014). Tres fueron los mecanismos que Franco utilizó para hacer digerible su régimen a ojos de los Estados Unidos y así gozar de cierta legitimidad internacional: el turismo, el rodaje de películas y acciones de relaciones públicas internacionales, como la aprobación de la ley de libertad religiosa (anedóctica de puertas para adentro, pero muy importante para los americanos) o la aventura de montar un pabellón en Nueva York dotado con marisco fresco y obras maestras del arte como las majas de Goya. Veamos en detalle, siguiendo a Rosendorf, cada una de las tres patas de la diplomacia pública de Franco:
1.- Turismo
El gobierno de Franco eliminó los requisitos de visado a los turistas estadounidenses en 1952, siete años antes de que ocurrise lo propio con países europeos y cuatro años después de abrir una oficina de turismo en Nueva York. En 1951 se establece el Ministerio de Información y Turismo. En 1953 se aprueba un Plan Nacional de Turismo y la cadena Hilton abre en la Castellana de Madrid su primer hotel fuera de los Estados Unidos.
2.- Hollywood en Madrid
A los más cinéfilos no se les escapará el siguiente detalle. Los Estudios Buñuel de Madrid se llamaban antes Samuel Bronston, el productor de cine norteamericano que, invitado por Franco, rodó en España películas como El Cid (1961), Rey de Reyes (1961), La Caída del Imperio Romano (1964) y 55 Días en Pekín (1963). Bronston produciría también documentales propagandísticos para el régimen: El Valle de los Caídos (1963), Sinfonía española (1964) y Objetivo 67 (1964). Una de las películas más curiosas de esta época es, como señala Rosendorf en su libro, The Pleasure Seekers (1964), una especie de Sexo en Nueva York en el Madrid de los 60, con currantes callejeros piropeando a las pelirrojas americanas. Madrid era Hollywood: las estrellas del celuloide se pegaban lingotazos de alcohol en el Chicote y Ava Gardner se dejaba querer por los trajes de luces.
3.- Relaciones públicas internacionales
Pero no sólo se trataba de atraer turistas y actores a Madrid. La Marca España también se tenía que exhibir en EE.UU. La Spanish Newsletter (1962-1972) era un boletín propagandístico que circulaba entre las élites americanas mostrando una imagen moderna y hasta cierto punto liberal de España (con especial atención a la industria de la moda). El Pabellón Español en la New York World’s Fair (1964-1965), obra del arquitecto Miguel Carvajal, también trataba de transmitir con su diseño una imagen de ultra-modernidad. Aquí va una propuesta para los productores de Mad Men: un film titulado The Spanish Pavillion en el que Don Draper y los suyos ayudan al gobierno español (previo pago de una suculenta cifra) a vender su imagen en Estados Unidos desde el Nueva York de los 60.
La diplomacia blanda española y su marca país tendrían otras reencarnaciones posteriores: la Transición a la democracia, el Mundial del 82 y las Olimpiadas del 92, el cine de Almodóvar, el inusitado atlantismo de Aznar o la avanzadilla de la legalización del matrimonio homosexual a cargo de Zapatero. Hasta llegar a la creación de una Dirección General de Diplomacia Pública en 2011 y un Alto Comisionado para la Marca España (con rango de Secretario de Estado) en 2012.
Pero todo empezó con Franco o, más bien, con Fernando María Castiella (ministro de Exteriores del 57 al 69) y Manuel Fraga Iribarne (ministro de Información y Turismo del 62 al 69). La embajada americana en España describió a este último como “one of the fastest talking, fastest thinking, most energetic of Spanish officials”, según se refiere en el libro de Rosendorf en su página 45. La unión de “Información” y “Turismo” revela que desde mediados del siglo XX ya se entendía muy bien el moderno concepto de diplomacia pública (acuñado de hecho en 1965 por el diplomático estadounidense Edmond Gullion) y el poder blando de las conexiones informales entre ciudadanos de distintos países.
Recomiendo la recensión que sobre el libro de Rosendorf ha publicado el profesor Juan Luis Manfredi, de la Universidad de Castilla-La Mancha, el académico de referencia en España para el estudio de la diplomacia pública (International Journal of Media and Cultural Politics, Vol. 10, No. 2, 2014)
###
Etiquetas:
#compol,
#polcomm,
castiella,
comunicacionpolitica,
diplomacia pública,
españa,
fraga,
franco,
marca españa,
politicalcommunication,
public diplomacy,
public relations,
rosendorf,
soft power,
spain
lunes, julio 13, 2015
Lippmann-Madariaga: vidas paralelas
Aquí va una idea para un productor o director de cine con ambición internacional: dos biopics (películas biográficas) que se podrían rodar en paralelo, compartiendo attrezzi, ya que los dos personajes fueron coetáneos: una sobre el diplomático de origen gallego Salvador de Madariaga, la otra sobre el periodista norteamericano Walter Lippmann. Dos figuras clave en las bambalinas del periodo de entreguerras.
Sus vidas tienen todos los ingredientes de una magnífica producción del viejo Hollywood: se codearon con los grandes estadistas de su época, dejaron a su primera esposa por otra mujer que sería la definitiva (esto es muy importante para darle un toque novelesco a la película) y pudieron muy ben ser los grandes líderes de su época, pero por diversas razones fueron muy influyentes desde un segundo plano.
Los avatares de Lippmann están perfectamente documentados en la monumental biografía a cargo de Ronald Steel. La de Madariaga está relatada, con mucho humor, en sus propias memorias. Los archivos del gallego descansan en el Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses, pero sin duda merecen una mayor exposición. Lástima que la crisis económica y la falta de voluntad política hayan dejado en el limbo de los justos al proyectado Centro Internacional de Recursos de las Culturas Europeas del ex ministro César Antonio Molina, lugar ideal para el fondo documental de Madariaga, que ahora será un simple centro cívico en la Ciudad Vieja coruñesa, la localidad natal del legendario diplomático.
La época de entreguerras, como testimonia el éxito literario de Stefan Sweig, tiene gancho entre el gran público. Es más, podrían licenciarse productos de las películas, como (vídeo)juegos de estrategia ambientados en aquellos años, o una preciosa novela gráfica a cargo de Miguelanxo Prado.
Señor Alejandro Amenábar, anímese. Convenza a Ernesto Alterio y a su padre Héctor para que encarnen a Madariaga Jr. y Sr., respectivamente. El insigne señor Coppola podría cerrar su carrera con el biopic de Lippmann y Kevin Spacey interpretaría un personaje a la altura de Francis Underwood.
Si una película no les convence, hagan por favor una serie de televisión, de las de calidad. De paso los jóvenes aprenderían la historia de unos años clave para entender nuestro mundo contemporáneo.
###
domingo, junio 28, 2015
Elecciones y medios digitales: cita en Washington D.C.
El taller contará con presencia española: Andreu Casero-Ripollés y Ramón A. Feenstra (Universitat Jaume I, Castellón,), Víctor Sampedro Blanco (Universidad Rey Juan Carlos), Mayra Martínez Avidad (Universidad Camilo Jośe Cela, Spain), Javier Lorenzo Rodríguez (Universidad Carlos III de Madrid), Carmen Beatriz Fernández (Universidad de Navarra), Andreina Itriago (Universitat de Barcelona), y Beatriz Nieto.
A continuación reproducimos el programa completo.
***
A workshop and special issue of the
International Journal of Press/Politics. Convenors: Andrew Chadwick and
Jennifer Stromer-Galley
Wednesday, July 1
6pm–7.30pm: Welcome reception at
Greenberg House, Syracuse University in D.C.
Greenberg House is located at 2301
Calvert St NW, Washington, DC 20008, United States, about five minutes walk
from the Omni hotel.
Thursday, July 2
Workshop venue: Omni Shoreham Hotel
The hotel is located at 2500 Calvert
Street NW, Washington DC 20008.
8.45–9.15: Welcome and Introduction
Andrew Chadwick and Jenny Stromer-Galley
9.15–10.30: Interactivity, Engagement,
and Mobilization (I)
Social Media and Political Campaigning:
Changing Terms of Engagement? —Michael J. Jensen (University of Canberra,
Australia)
Interactivity and Self-Presentation in
Social Media Election Campaigns: Comparing the USA and Norway
—Gunn Enli (University of Oslo, Norway)
Like Thy Following: Post-Soviet Political
Parties in the Digital Age and Their Elections
—Nelli Babayan (Freie Universität
Berlin, Germany)
Chair: Cristian Vaccari (Royal Holloway,
University of London, United Kingdom and University of Bologna, Italy).
10.30–11.00: Coffee Break
11.00–12.10: Party Systems and Digital
Media (I)
Political Leveler or Force for
Normalization? The Effects of Internet Proliferation on Small and Niche Party
Electoral Support
—Joshua D. Potter and Johanna L. Dunaway
(Louisiana State University, USA)
The Internet and Election Campaigns in
Brazil: Lessons from the 2014 Presidential Election
—Afonso de Albuquerque, Eleonora de
Magalhães, and Carvalho Marcelo Alves, (Fluminense Federal University, Brazil)
To Approve or to Protest: The Influence
of Internet Use on the Valence of Political Participation in Authoritarian
China
—Jun Xiang (The University of Arizona,
USA)
From Ephemeral Websites to Strategic New
Media Deployment by Political Party and Aspirant Campaigns in Africa – Kenya,
Nigeria and South Africa
—Okoth Fred Mudhai (Coventry University,
United Kingdom)
Chair: Bente Kalsnes (University of Oslo)
12.15–1.15: Media Logics, Campaigning,
and Power (I)
The E-Mail-Television Advertising Funnel:
Digital Disappointment in American Electoral Campaigning
—Dave Karpf (George Washington
University, USA)
Facebook Use in the Brazilian 2014 Presidential
Elections: A Comparative Study of the Influence of Polling Numbers on
Communicative Strategies
—Patrícia G. C. Rossini, Erica A.
Baptista, Vanessa V. Oliveira, and Rafael C. Sampaio (Federal University of
Minas Gerais, Brazil)
Individualized Campaigns in a
Party-centered System? An Analysis of Candidate Websites in the 2013 German
Parliamentary Elections
— Katharina Esau (University of
Düsseldorf, Germany)
Chair: Andrew Chadwick (Royal Holloway,
University of London, United Kingdom).
1.15–2.30: Lunch Break
Note: lunch will not be provided. There
is a good choice of places to eat in the hotel and within walking distance.
2.30–3.45: Party Organizations,
Connective Action, and Hybridity (I)
Old and New Media Logics in an Election
Campaign: the Case of Podemos in Spain
—Andreu Casero-Ripollés (Universitat
Jaume I, Castellón, Spain), Ramón A. Feenstra (Universitat Jaume I,
Castellón, Spain), and Simon Tormey (The University of Sydney, Australia)
Digital Communication Technologies and
the Scottish Independence Referendum: How, Why and With What Implications?
—Ana Ines Langer, Michael Comerford, and
Des McNulty (University of Glasgow, United Kingdom)
The Rise and Fall of Ukrainian
Nationalist Parties: An Analysis of Electoral Campaigning and Social Media
Discourse
—Larisa Doroshenko, Dmitriy Kofanov,
Tetyana Schneider, Dominique Brossard, Dietram A. Scheufele, and Michael Xenos
(University of Wisconsin-Madison, USA)
Chair: Andreas Jungherr (University of
Mannheim, Germany).
3.45–4.15: Coffee Break
4.15–5.30: Interactivity, Engagement, and
Mobilization (II)
Social Media Actions and Interactions:
The Role of Facebook and Twitter During the 2014 European Parliament Elections
in the 28 European Union Nations —Karolina Koc-Michalska (Audencia School of
Management, France), Darren G. Lilleker (Bournemouth University, United
Kingdom), Tomasz Michalski, and Jan Zajac
Social Media as Spaces for Mobilization
and Citizen Participation in Venezuela —Elias Said-Hung and Jorge Valencia
Cobos (Universidad del Norte, Colombia)
The Social Media Paradox Explained:
Comparing Political Parties’ Facebook Strategy vs. Practice
—Bente Kalsnes (University of Oslo)
The Dialectics of Online Election
Campaigns in Non-Democratic Environments: The Case of Russia
—Jennifer Shkabatur (IDC Herzliya,
Israel)
Chair: Jennifer Stromer-Galley (Syracuse
University, USA).
Friday, July 3
9.00–10.15: Media Logics, Campaigning,
and Power (II)
Campaigns, Digital Media and Mobilization
in India
—Taberez Ahmed Neyazi (Jamia Millia
Islamia University, India), Holli A. Semetko (Emory University, USA), and Anup
Kumar (Cleveland State University, USA)
Styles of Social Media Campaigning and
Influence in the Political Twitter Sphere: Linking Survey Data on Candidates
with Twitter Data
—Bernard Enjolras and Rune Karlsen,
Institute for Social Research, Norway
Four Uses of Digital Tools in Political
Campaigns: Routines, Information, Resource, and Symbol
—Andreas Jungherr (University of
Mannheim, Germany).
The Popularization of Political
Communication on Facebook —Diego Ceccobelli (Scuola Normale Superiore, Italy)
Chair: Dave Karpf (George Washington
University, USA).
10.15–10.45: Coffee Break
10.45–11.55: Interactivity, Engagement,
and Mobilization (III)
Party Campaigners or Citizen Campaigners?
How Social Media Contribute to Deepening and Broadening Party-related
Engagement in Comparative Perspective
—Cristian Vaccari (Royal Holloway,
University of London, United Kingdom and University of Bologna) and Augusto
Valeriani (University of Bologna)
Analyzing the Implications of the BJP’s
Use of Social Media to Engage Indian Voters
—Pallavi Guha and Kalyani Chadha
(University of Maryland)
Do Candidates Still Avoid Online
Interaction? Democracy and Citizen Empowerment Through Communicative
Interactions Between Campaigns and Voters in the 2010 Brazilian Presidential
Election
—Camilo Aggio (Federal University of
Bahia, Brazil)
Chair: Holli A. Semetko (Emory
University, USA)
12.00–1.00: Party Organizations,
Connective Action, and Hybridity (II)
New Recruits, the Same Old Recruits or a
Digital Dead-end? Organizational Ramifications of Online Political Posters and
UK Political Parties on Facebook —Benjamin Lee and Vincent Campbell (University
of Leicester, UK)
The Digital Public Sphere: A Non-Official
Public Space?
—Víctor Sampedro Blanco (Universidad Rey
Juan Carlos, Spain) and Mayra Martínez Avidad (Universidad Camilo Jośe Cela,
Spain)
The Determinants and Dynamics of
Twitter-based Interactions Among Candidates
—Michaël Boireau, Matteo Gagliolo,
Emilie van Haute, and Laura Sudulich (Universite libre de Bruxelles, Belgium)
Chair: Darren G. Lilleker (Bournemouth
University, United Kingdom) 1.00–2.15: Lunch Break
Note: lunch will not be provided. There
is a good choice of places to eat in the hotel and within walking distance.
2.15–3.30: Party Systems and Digital
Media (II)
Twitter as a Predictive Tool: a Case
Study in the South of England during the UK's 2015 General Election
—Ivor Gaber (University of Sussex, United
Kingdom)
“They’re here...”: Western, Central, and
Eastern European Parties on Users’ Social Media Timelines
— Javier Lorenzo Rodríguez (Universidad
Carlos III de Madrid, Spain).
#elections: The Use of Twitter by
Provincial Political Parties in Canada —Tamara A. Small (University of Guelph)
and Thierry Giasson (Université Laval)
Ready, Set, Go! Cyberpolitics Are Ready
for the Elections: The Cases of Argentina, Spain and Venezuela in the First
Half of the 2015 Electoral Year
— Carmen Beatriz Fernández (Universidad
de Navarra, Spain), Andreina Itriago (Universitat de Barcelona, Spain), and
Beatriz Nieto.
Chair: Johanna L. Dunaway (Louisiana
State University, USA). 3.30–4.00: Coffee Break
4.00–5.15: Interactivity, Engagement, and
Mobilization (IV)
Agenda-Setting Under Disintermediation:
Evidence from Facebook in the U.S. 2012 Election
—Deen Freelon (American University, USA)
Effects of First Time Voters’ Political
Social Media Use on Electoral Behavior -
A Smartphone-based Measurement of Media
exposure to Political
Information in an Election Campaign
— Jakob Ohme (University of Southern
Denmark), Claes de Vreese (University of Amsterdam), Kim Andersen (University
of Southern Denmark), Camilla Jensen (University of Southern Denmark),, and
Erik Albaek (University of Southern Denmark)
Affordances of Social Media in Nigerian
Fourth Republic Elections —Presley Ifukor (University of Münster, Germany) and
Emmanuel Akin- Awokoya (High Tech Center for Nigerian Women and Youths,
Nigeria)
Political Deliberation and Conversation
between Political Elites and Internet Users on Facebook and Twitter during a
Local Election: a Political Communication Systems’ Approach
—Juan S. Larrosa-Fuentes (Temple
University, USA).
Chair: Karolina Koc-Michalska (Audencia
School of Management, France) 5.15–6.00 Concluding Session
Free discussion involving the whole
group.
6.00: Workshop Ends
###
Etiquetas:
compol,
comunicación política,
d.c.,
elections,
polcomm,
political communication,
politics,
press,
washington
domingo, enero 04, 2015
Un regalo de Reyes
La editorial Taschen acaba de publicar una edición de lujo del reportaje “Superman comes to the supermarket”, de Norman Mailer. El texto, publicado originalmente en la revista Esquire, se considera pieza fundacional del llamado Nuevo Periodismo, consistente en aplicar toda la artillería literaria al reporterismo. Lo fundamental del libro no es el texto en sí (se puede conseguir gratis en Internet), sino las 300 fotos, algunas de ellas inéditas, de la campaña de Kennedy para las presidenciales de 1960. Un libro para leer, ver y mirar. Un gran regalo de Reyes para cualquier estudioso de la comunicación política.
Etiquetas:
#compol,
#polcomm,
comunicación política,
comunicacionpolitica,
esquire,
jfk,
new journalism,
norman mailer,
nuevo periodismo,
taschen
lunes, octubre 27, 2014
Las primarias, arma de doble filo
Las elecciones primarias “son un bien reclamado por el electorado, pero la dirección del partido puede controlarlas”, afirma Jorge Galindo, investigador de la Universidad de Ginebra. Sería ésta una de las dos principales “trampas” que, a su juicio, presentan este tipo de elecciones. La segunda residiría en la diferencia entre el selectorado (los electores de las primarias) y el electorado general: “los que demandan primarias no son los que luego realmente votan al PSOE”, apunta Galindo. Según el investigador, existiría una gran tensión entre el electorado tradicional de los socialistas (jubilados o empleados de renta media, con contrato fijo, próximos a los sindicatos) y los electores entre 24 y 30 años (sobrecualificados, potenciales emigrantes) que encontrarían en Podemos una propuesta más cercana a sus intereses.
Galindo compartió estas reflexiones durante el III Congreso Internacional en Comunicación Política y Estrategias de Campaña de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (ALICE), que tuvo lugar en Santiago de Compostela del 24 al 27 de septiembre de 2014. Allí coincidió, entre otros, con Begoña Gonzalbes Cutillas, de la consultora Integridad Política, que advirtió que el eje del debate político ha cambiado en España: del conflicto entre derechas e izquierdas se ha pasado a la pugna entre ciudadanos y grupos de poder. Gonzalbes, experta en coaching político, reveló lo que piden los candidatos que acuden a ella: cuando concurren a elecciones, quieren “lustrarse” y aplacar sus dudas y sus miedos. Cuando pierden el poder, se preguntan qué hacer con su vida, lo que requiere una gestión emocional de la nueva situación.
Entre las ponencias presentadas al congreso destaca la de la investigadora y consultora Ángela Paloma Martín, que a partir de los datos de la encuesta postelectoral del CIS tras las Europeas de 2014 reveló que la pifia machista de Arias Cañete tuvo un efecto nimio en la movilización del voto femenino en favor de Elena Valenciano.
###
Galindo compartió estas reflexiones durante el III Congreso Internacional en Comunicación Política y Estrategias de Campaña de la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (ALICE), que tuvo lugar en Santiago de Compostela del 24 al 27 de septiembre de 2014. Allí coincidió, entre otros, con Begoña Gonzalbes Cutillas, de la consultora Integridad Política, que advirtió que el eje del debate político ha cambiado en España: del conflicto entre derechas e izquierdas se ha pasado a la pugna entre ciudadanos y grupos de poder. Gonzalbes, experta en coaching político, reveló lo que piden los candidatos que acuden a ella: cuando concurren a elecciones, quieren “lustrarse” y aplacar sus dudas y sus miedos. Cuando pierden el poder, se preguntan qué hacer con su vida, lo que requiere una gestión emocional de la nueva situación.
Entre las ponencias presentadas al congreso destaca la de la investigadora y consultora Ángela Paloma Martín, que a partir de los datos de la encuesta postelectoral del CIS tras las Europeas de 2014 reveló que la pifia machista de Arias Cañete tuvo un efecto nimio en la movilización del voto femenino en favor de Elena Valenciano.
###
Etiquetas:
compol,
comunicación política,
españa,
podemos,
political communication,
primarias,
primaries,
psoe,
spain,
voto femenino
sábado, septiembre 20, 2014
Paradojas y curiosidades del referéndum escocés
1.- La victoria del no en el referéndum ha sido saludada como una apuesta por la unidad europea. Curiosamente, los escoceses son bastante más europeístas que los ingleses, y de hecho su independencia era una manera de mantener un estado más social, más europeo, que el neoliberalismo pro-yanqui de la city londinense. Cameron ha prometido un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE, y ése sí que es un desafío a la unidad europea. A día de hoy, con los datos demoscópicos disponibles, un referéndum en el Reino Unido sobre la pertenencia a la UE daría como resultado un rotundo no, en gran medida gracias a los ingleses, no a los escoceses.
2.- La victoria del no dista de ser una victoria para la centralidad del estado británico. Bien al contrario, el resultado del referéndum es una llamada irrenunciable a una federalización del Reino Unido. Podría ser el detonante de un parlamento inglés distinto al británico de Westminster, y un apoyo al nacionalismo inglés, harto de derivar recursos a las pobres Escocia y Gales. La fallida regionalización el primer gobierno Blair podría tener una segunda vuelta de la mano de los conservadores. Las regiones inglesas como Yorkshire quieren más autogobierno, pero se oponen a crear más capas de funcionarios porque significaría derivar más recursos para la casta política. Tendrán que resolver este wishful thinking. La regionalización de Inglaterra tendrá que proceder de una manera más natural, teniendo en cuenta los condados históricos, en vez de agrupar regiones a tiralíneas como ocurre en las circunscripciones de las elecciones europeas.
3.- El Reino Unido reconoce a sus componentes como ‘naciones’. Lo lleva en su nombre, es un reino ‘unido’. Como dice Benedict Anderson, el hecho de que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (ése es el nombre completo desde 1921) renuncie a definirse como nación “sugiere que es tanto el legado de estados dinásticos prenacionales del siglo XIX como el precursor de un orden internacionalista del siglo XXI” (2006 [1983]: 2). Reino Unido es un estado "multinacional" del que los ingleses forman parte, según dice Tony Wright en su breve introducción a la política británica (2013 [2003]: 5). En este sentido, el Reino Unido sería análogo a la Unión Europea, y ahí sí que se podría establecer un paralelismo entre la 'unidad en la diversidad' británica y la europea. De hecho, en su discurso tras el referéndum, Cameron habla claramente de “naciones”:
Sin embargo, en la Televisión Española un estado multinacional es algo tan extraño que en la traducción de las palabras de Cameron las cuatro naciones pasan a ser una (véase y escúchese con atención el vídeo en la propia web de RTVE). En el caso de España el reconocimiento de Cataluña (o el País Vasco o Galicia) como nación es tabú, de ahí la utilización de términos tan ambiguos como el de “nacionalidades” en la propia Constitución.
4.- El año que viene celebraremos 200 años del Congreso de Viena, que dio lugar al Concierto Europeo, el más claro precedente de la actual Unión Europea. Hace dos siglos, los incipientes estados nación recurrían al apoyo de sus colegas europeos para solidificar sus propios estados. Quizá la Unión Europea, que oscila entre convertirse en una federación de 300 regiones y una confederación de una treintena de estados, esté revelando su querencia hacia el segundo modelo. El deseo de los nacionalistas escoceses y catalanes es el de ser una nación dentro de una federación europea con un centro en Bruselas en lugar de Londres o Madrid. Pero ha triunfado la poliarquía y el equilibrio de poderes del Concierto Europeo, al menos por ahora. Como si la unidad en la diversidad europea tuviese que probarse antes dentro de sus propios estados miembros.
5.- Decía Gerald Brenan (al que sí podríamos definir como británico, pues nació en Malta cuando ésta era parte del Imperio) en su libro sobre la Guerra Civil española que la condición normal de España es la de “una colección de repúblicas pequeñas, mutuamente hostiles o indiferentes que se sostienen unidas en una débil federación” (2003 [1943]: xv). Todo régimen republicano en España, según Brenan, “tiende ante la presión de los acontecimientos a devenir en federal y, cuanto más lejos llega su programa federal, más débil se vuelve, porque ha desprendido su poder hacia las provincias” (2003 [1943]: xviii). Curiosamente, Brenan veía en España una Europa en miniatura, comparando los intentos de unidad españoles con los europeos.
¿Qué conclusiones podemos sacar del reféndum escocés para el futuro de Europa? Dice Jan Zielonka, uno de los grandes teóricos de la integración europea, que la Unión Europea está condenada a desaparecer tal y como la conocemos. Será reemplazada por otra Europa que estará liderada por ciudades, incluso regiones, y no por estados-nación. Desaparecido el estado-nación, ¿quién ejercerá la labor de redistribución para evitar la caída en desgracia de los lugares alejados de las metrópolis? Sin duda, hará falta algo más que una ampliación de los fondos FEDER de solidaridad intraeuropea. El viejo orden se muere, que diría Gramsci. Y mientras no nace el nuevo, veremos monstruos. Quizá más de algún estado sea ya zombie sin saberlo.
Referencias:
###
2.- La victoria del no dista de ser una victoria para la centralidad del estado británico. Bien al contrario, el resultado del referéndum es una llamada irrenunciable a una federalización del Reino Unido. Podría ser el detonante de un parlamento inglés distinto al británico de Westminster, y un apoyo al nacionalismo inglés, harto de derivar recursos a las pobres Escocia y Gales. La fallida regionalización el primer gobierno Blair podría tener una segunda vuelta de la mano de los conservadores. Las regiones inglesas como Yorkshire quieren más autogobierno, pero se oponen a crear más capas de funcionarios porque significaría derivar más recursos para la casta política. Tendrán que resolver este wishful thinking. La regionalización de Inglaterra tendrá que proceder de una manera más natural, teniendo en cuenta los condados históricos, en vez de agrupar regiones a tiralíneas como ocurre en las circunscripciones de las elecciones europeas.
3.- El Reino Unido reconoce a sus componentes como ‘naciones’. Lo lleva en su nombre, es un reino ‘unido’. Como dice Benedict Anderson, el hecho de que el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (ése es el nombre completo desde 1921) renuncie a definirse como nación “sugiere que es tanto el legado de estados dinásticos prenacionales del siglo XIX como el precursor de un orden internacionalista del siglo XXI” (2006 [1983]: 2). Reino Unido es un estado "multinacional" del que los ingleses forman parte, según dice Tony Wright en su breve introducción a la política británica (2013 [2003]: 5). En este sentido, el Reino Unido sería análogo a la Unión Europea, y ahí sí que se podría establecer un paralelismo entre la 'unidad en la diversidad' británica y la europea. De hecho, en su discurso tras el referéndum, Cameron habla claramente de “naciones”:
“El pueblo de Escocia ha hablado. El resultado está claro. Ha mantenido unido a nuestro país, formado por cuatro naciones (...) Escocia ha votado por un Parlamento escocés más fuerte, respaldado por el poder y la seguridad que ofrece el Reino Unido, y quiero felicitar a la campaña del No por haber demostrado a la gente que verdaderamente nuestras naciones están mejor juntas.”
Sin embargo, en la Televisión Española un estado multinacional es algo tan extraño que en la traducción de las palabras de Cameron las cuatro naciones pasan a ser una (véase y escúchese con atención el vídeo en la propia web de RTVE). En el caso de España el reconocimiento de Cataluña (o el País Vasco o Galicia) como nación es tabú, de ahí la utilización de términos tan ambiguos como el de “nacionalidades” en la propia Constitución.
4.- El año que viene celebraremos 200 años del Congreso de Viena, que dio lugar al Concierto Europeo, el más claro precedente de la actual Unión Europea. Hace dos siglos, los incipientes estados nación recurrían al apoyo de sus colegas europeos para solidificar sus propios estados. Quizá la Unión Europea, que oscila entre convertirse en una federación de 300 regiones y una confederación de una treintena de estados, esté revelando su querencia hacia el segundo modelo. El deseo de los nacionalistas escoceses y catalanes es el de ser una nación dentro de una federación europea con un centro en Bruselas en lugar de Londres o Madrid. Pero ha triunfado la poliarquía y el equilibrio de poderes del Concierto Europeo, al menos por ahora. Como si la unidad en la diversidad europea tuviese que probarse antes dentro de sus propios estados miembros.
5.- Decía Gerald Brenan (al que sí podríamos definir como británico, pues nació en Malta cuando ésta era parte del Imperio) en su libro sobre la Guerra Civil española que la condición normal de España es la de “una colección de repúblicas pequeñas, mutuamente hostiles o indiferentes que se sostienen unidas en una débil federación” (2003 [1943]: xv). Todo régimen republicano en España, según Brenan, “tiende ante la presión de los acontecimientos a devenir en federal y, cuanto más lejos llega su programa federal, más débil se vuelve, porque ha desprendido su poder hacia las provincias” (2003 [1943]: xviii). Curiosamente, Brenan veía en España una Europa en miniatura, comparando los intentos de unidad españoles con los europeos.
¿Qué conclusiones podemos sacar del reféndum escocés para el futuro de Europa? Dice Jan Zielonka, uno de los grandes teóricos de la integración europea, que la Unión Europea está condenada a desaparecer tal y como la conocemos. Será reemplazada por otra Europa que estará liderada por ciudades, incluso regiones, y no por estados-nación. Desaparecido el estado-nación, ¿quién ejercerá la labor de redistribución para evitar la caída en desgracia de los lugares alejados de las metrópolis? Sin duda, hará falta algo más que una ampliación de los fondos FEDER de solidaridad intraeuropea. El viejo orden se muere, que diría Gramsci. Y mientras no nace el nuevo, veremos monstruos. Quizá más de algún estado sea ya zombie sin saberlo.
Referencias:
- Anderson, B. (2006 [1983]). Imagined communities. London and New York: Verso.
- Brenan, G. (2003 [1943]). The Spanish labyrinth: The social and political background of the Spanish Civil War. Cambridge and New York: Cambridge University Press.
- Wright, A. (2013 [2003]). British politics: A very short introduction. Oxford and New York: Oxford University Press.
###
Etiquetas:
brenan,
cameron,
england,
escocia,
eu,
european union,
indyref,
inglaterra,
reino unido,
scotland,
ue,
uk,
Unión Europea
viernes, agosto 08, 2014
Confianza política en tiempos de crisis
Los tiempos de crisis son particularmente peligrosos para las democracias liberales. En la mente de todos están los años 30. La República de Weimar, que albergó movimientos como la Bauhaus, el expresionismo o la Escuela Crítica de Frankfurt, cedió terreno al nazismo. En el primer tercio del siglo XX, tanto el comunismo como el fascismo se mofaban de la habladuría barata de los parlamentos europeos, demasiado lentos para tomar decisiones ejecutivas de gran calado. La confianza en las instituciones políticas tradicionales, tanto entonces como ahora, estaba bajo mínimos. Durante el encuentro internacional de la Asociación de Comunicación Política (ACOP) en Bilbao del 17 al 19 de julio, el decano de la Annenberg School for Communication de la Universidad de Pensilvania, Michael Delli Carpini, y el catedrático de comunicación en la Universidad de Múnich Thomas Haniztsch definieron el concepto de confianza política y ofrecieron datos empíricos sobre los niveles de confianza política de ciudadanos y periodistas en las instituciones públicas.
Según Delli Carpini, a diferencia de los consultores, que nos dicen qué tiempo hará mañana, los académicos deben ser algo así como unos climatólogos, analistas de la evolución del clima político a largo plazo. La confianza podría definirse como “una firme creencia en la fiabilidad de alguien o algo”. La confianza puede ser específica (en el presidente, la escuela local, la información –lo que leemos en el periódico–, los comportamientos –creemos que nuestro voto contará–) o general (la gente de mi comunidad, la policía, las escuelas, las empresas periodísticas, etc.). Sin confianza, a decir de Delli Carpini, es muy difícil actuar políticamente. La confianza es esencial para el político y para el elector. ¿Cómo se establece la confianza? Según el profesor de UPenn, a través de la socialización (familia, colegas, educación formal, medios de comunicación…) y la experiencia (directa –ese médico es bueno porque me trató muy bien– o indirecta –la más frecuente en política, uno puede confiar en Obama sin conocerlo directamente–).
Delli Carpini tiró del Eurobarómetro para ofrecer datos sobre la confianza política en los países de la Unión Europea. Aunque la confianza ciudadana en las instituciones disminuía en toda Europa desde 2010, en España la desconfianza ya se manifestaba de una manera acusada desde 2008. En general, los países del sur de Europa confían menos en las instituciones que los países del norte europeo. Uno de los datos sorprendentes fue el relativo a la confianza en la UE. Según los datos del Eurobarómetro citados por Delli Carpini, España se habría convertido en un país más euroescéptico que el propio Reino Unido. Así, mientras en 2007 el porcentaje de población que desconfiaba de UE era del 49% en Reino Unido y del 23% en España, en 2012 el porcentaje de desconfianza era del 69% en Reino Unido y del 72% en España. Esto podría explicar la receptividad de las llamadas a ejercer la soberanía nacional por parte de formaciones como Podemos, mientras que los partidos mainstream como PSOE y PP sacarían poco rédito de su consenso pro-UE en temas europeos.
Curiosamente –y esto no son buenas noticias para los periodistas– la confianza en los medios de comunicación cae de una manera más acusada que la confianza en otras organizaciones.
¿En qué medida la desconfianza en las instituciones puede alentar o desalentar el activismo político? Delli Carpini considera que la confianza interactúa con otras actitudes políticas como la eficacia, la creencia en la posibilidad (del individuo o de las propias instituciones) de efectuar un cambio en la dirección del país. Así, un individuo con alta confianza y eficacia sería un ciudadano participante en los cauces convencionales de la acción política, mientras que un individuo con alta eficacia pero baja confianza sería un ‘protestante’, alguien contestatario con el sistema. Un ciudadano con baja eficacia y alta confianza sería un observador, mientras que un ciudadano con baja confianza y baja eficacia sería, simplemente, un individuo alienado:
¿Cómo explicar las alarmantes caídas en la confianza ciudadana en las instituciones? Para Delli Carpini esta caída es, hasta cierto punto, racional. Tiene que ver más con el gobierno que con los ciudadanos. Estaría relacionada con la incapacidad del gobierno para resolver los asuntos que le importan a la gente.
Para Thomas Haniztsch la confianza política es, esencialmente, “esperanza en el futuro”. Su charla en Bilbao versó sobre un estudio multinacional denominado Worlds of Journalism, sobre la confianza de los periodistas de 21 países en las instituciones políticas.
Los periodistas occidentales tienen más confianza en las instituciones públicas que los no-occidentales, con la excepción de Estados Unidos (que sería la excepción occidental, con menos confianza que la media) y China (que sería la excepción no-occidental, con más confianza que la media). Haniztsch atribuye la confianza de los periodistas chinos en el sistema a que China ha experimentado un enorme crecimiento en los últimos años (recordemos que la confianza está relacionada con la esperanza en el futuro) y a que los periodistas de regímenes autoritarios tienen expectativas muy limitadas sobre la mejora de la libertad de expresión.
En Occidente, los periodistas registran una mayor confianza en las instituciones que la población general, mientras que en los países no-occidentales el público es más confiado que los propios periodistas, que quizá deban su mayor desconfianza institucional a que son los primeros en detectar una corrupción que no pueden transmitir a sus audiencias debido a la censura.
La confianza de los periodistas en las instituciones estaría íntimamente relacionada con la libertad de prensa. En países como Estados Unidos o España existiría una amplia libertad para los reporteros, que confiarían en gran medida en las instituciones. En sociedades en transición como Turquía los periodistas gozarían de una moderada libertad de expresión, lo que redundaría en una baja confianza en las instituciones por parte de los reporteros. China sería un país excepcional por las razones arriba explicadas, con una limitadísima libertad de prensa pero con unos periodistas muy confiados en la bondad de las instituciones políticas.
###
Según Delli Carpini, a diferencia de los consultores, que nos dicen qué tiempo hará mañana, los académicos deben ser algo así como unos climatólogos, analistas de la evolución del clima político a largo plazo. La confianza podría definirse como “una firme creencia en la fiabilidad de alguien o algo”. La confianza puede ser específica (en el presidente, la escuela local, la información –lo que leemos en el periódico–, los comportamientos –creemos que nuestro voto contará–) o general (la gente de mi comunidad, la policía, las escuelas, las empresas periodísticas, etc.). Sin confianza, a decir de Delli Carpini, es muy difícil actuar políticamente. La confianza es esencial para el político y para el elector. ¿Cómo se establece la confianza? Según el profesor de UPenn, a través de la socialización (familia, colegas, educación formal, medios de comunicación…) y la experiencia (directa –ese médico es bueno porque me trató muy bien– o indirecta –la más frecuente en política, uno puede confiar en Obama sin conocerlo directamente–).
Delli Carpini tiró del Eurobarómetro para ofrecer datos sobre la confianza política en los países de la Unión Europea. Aunque la confianza ciudadana en las instituciones disminuía en toda Europa desde 2010, en España la desconfianza ya se manifestaba de una manera acusada desde 2008. En general, los países del sur de Europa confían menos en las instituciones que los países del norte europeo. Uno de los datos sorprendentes fue el relativo a la confianza en la UE. Según los datos del Eurobarómetro citados por Delli Carpini, España se habría convertido en un país más euroescéptico que el propio Reino Unido. Así, mientras en 2007 el porcentaje de población que desconfiaba de UE era del 49% en Reino Unido y del 23% en España, en 2012 el porcentaje de desconfianza era del 69% en Reino Unido y del 72% en España. Esto podría explicar la receptividad de las llamadas a ejercer la soberanía nacional por parte de formaciones como Podemos, mientras que los partidos mainstream como PSOE y PP sacarían poco rédito de su consenso pro-UE en temas europeos.
Curiosamente –y esto no son buenas noticias para los periodistas– la confianza en los medios de comunicación cae de una manera más acusada que la confianza en otras organizaciones.
¿En qué medida la desconfianza en las instituciones puede alentar o desalentar el activismo político? Delli Carpini considera que la confianza interactúa con otras actitudes políticas como la eficacia, la creencia en la posibilidad (del individuo o de las propias instituciones) de efectuar un cambio en la dirección del país. Así, un individuo con alta confianza y eficacia sería un ciudadano participante en los cauces convencionales de la acción política, mientras que un individuo con alta eficacia pero baja confianza sería un ‘protestante’, alguien contestatario con el sistema. Un ciudadano con baja eficacia y alta confianza sería un observador, mientras que un ciudadano con baja confianza y baja eficacia sería, simplemente, un individuo alienado:
¿Cómo explicar las alarmantes caídas en la confianza ciudadana en las instituciones? Para Delli Carpini esta caída es, hasta cierto punto, racional. Tiene que ver más con el gobierno que con los ciudadanos. Estaría relacionada con la incapacidad del gobierno para resolver los asuntos que le importan a la gente.
Para Thomas Haniztsch la confianza política es, esencialmente, “esperanza en el futuro”. Su charla en Bilbao versó sobre un estudio multinacional denominado Worlds of Journalism, sobre la confianza de los periodistas de 21 países en las instituciones políticas.
Los periodistas occidentales tienen más confianza en las instituciones públicas que los no-occidentales, con la excepción de Estados Unidos (que sería la excepción occidental, con menos confianza que la media) y China (que sería la excepción no-occidental, con más confianza que la media). Haniztsch atribuye la confianza de los periodistas chinos en el sistema a que China ha experimentado un enorme crecimiento en los últimos años (recordemos que la confianza está relacionada con la esperanza en el futuro) y a que los periodistas de regímenes autoritarios tienen expectativas muy limitadas sobre la mejora de la libertad de expresión.
En Occidente, los periodistas registran una mayor confianza en las instituciones que la población general, mientras que en los países no-occidentales el público es más confiado que los propios periodistas, que quizá deban su mayor desconfianza institucional a que son los primeros en detectar una corrupción que no pueden transmitir a sus audiencias debido a la censura.
La confianza de los periodistas en las instituciones estaría íntimamente relacionada con la libertad de prensa. En países como Estados Unidos o España existiría una amplia libertad para los reporteros, que confiarían en gran medida en las instituciones. En sociedades en transición como Turquía los periodistas gozarían de una moderada libertad de expresión, lo que redundaría en una baja confianza en las instituciones por parte de los reporteros. China sería un país excepcional por las razones arriba explicadas, con una limitadísima libertad de prensa pero con unos periodistas muy confiados en la bondad de las instituciones políticas.
###
Etiquetas:
#compol,
#polcomm,
acop,
acop2014,
comunicación política,
confianza,
confianza política,
delli carpini,
haniztsch,
political communication,
political trust,
trust
jueves, agosto 07, 2014
Innerarity: Buena democracia, mala política
Precisamente en un momento en el que la ‘calle’ parece demandar una política más receptiva a sus demandas, el filósofo Daniel Innerarity, director del Instituto de Gobernanza Democrática (Globernance) se erige en defensor de la democracia indirecta. En su intervención durante el encuentro internacional de la Asociación de Comunicación Política (ACOP) en Bilbao el pasado 17 de julio, Innerarity afirmó que “tenemos una buena democracia y una mala política”. A su juicio, tenemos un espacio político que funciona (no se echan en falta espacios de protesta, porque los ciudadanos pueden expresar su malestar sin muchas trabas) pero sufrimos “una mala política”, es decir, “la capacidad de convertir esa amalgama de opiniones en transformaciones políticas no funciona”.
El catedrático de Filosofía Política y Social considera que están cambiando las formas de activismo político, dando lugar a una ciudadanía “intermitente”. “Más que contralar al ejecutivo, las movilizaciones en la red se orientan a evitar el abuso de poder, son actos intermitentes y apolíticos, sin estructura duradera de intervención”, opina. El ‘clicktivismo’ (el activismo online canalizado a través de webs como change.org o avaaz.org) y el consumo político (‘votar’ con el carro de la compra) serían actos de “soberanía negativa”. Según Innerarity, plataformas como el 15-M, la Plataforma Antideshaucios o el movimiento Occupy, así como las manifestaciones en Burgos, Nantes, o Stuttgart que bloquearon el desarrollo de ciertas infraestructuras “no se inscriben en un marco político coherente, solo hay la presión del momento”.
Curiosamente, es la denostada política tradicional la que puede dotar de continuidad a los deseos de cambio. A decir de Innerarity, “si los partidos políticos sirven para algo, es para dar una continuidad a políticas como las de infraestructura y vivienda”. Pero son precisamente los partidos políticos tradicionales los que se encuentran bajo asedio, no tanto por parte de la población general sino por sus correligionarios más extremistas. Según Innerarity, “todos los partidos tienen un tea party”, una sección que marca las líneas rojas que el partido mainstream no puede atravesar, impidiendo así la transacción con el enemigo. Así, el movimiento Libres e Iguales no estaría dirigido contra los independentistas catalanes, sino contra el propio Mariano Rajoy.
Innerarity apuntó además los límites de dos modas políticas que arrastran gran entusiasmo en la actualidad: los referendos y la transparencia. Según el filósofo, los plebiscitos reflejan peor la pluralidad de la sociedad que las opciones de representación. Reducen todo a algo binario (sí o no), sin matices. Es por ello que un referendo “debe estar al final de un proceso deliberativo, no al principio”, explica Innerarity. La transparencia, otro de los mantras en boga, “da la idea de que la política tiene que ver con datos o evidencias ocultadas por ciertos intereses, y no es así”, observa el filósofo.
El director de Globernance ofrece una interpretación psicoanalítica para la gran ruptura entre el principio de placer, representado por los populistas, y el principio de realidad, gestionado por los tecnócratas. En un contexto de crisis, las diferencias entre las fuerzas del establishment (izquierda y derecha) se reducen en gran medida. Cuando esto ocurre, una parte de la población quiere optar por algo que se encuentre fuera del principio de realidad. “Los partidos de la llamada casta”, observa Innerarity, “han gobernado y volverán a gobernar; saben lo caro que resulta pagar las facturas de las promesas no cumplidas.” La gran dificultad de la política no es ganar elecciones, sino ser reelegido. Los partidos del establishment, dice el filósofo, saben de esto, saben que en algún momento hay que recurrir a los adversarios.
El director de Globernance encuentra en la propia lógica democrática uno de los grandes peligros para la democracia. Se supone que hay que hacer “lo que quiere la gente”, pero, “¿qué es la gente?”, se pregunta Innerarity: “¿la encuesta de mañana? ¿los que aprobaron la Constitución? ¿las generaciones futuras?”. Sí, la gente puede ser todo eso, apunta el filósofo, pero en un contexto de responsabilidad. Según Innerarity la política se está gestionando desde el corto plazo, “y eso genera atascos”. También se muestra intrigado ante las encuestas que revelan que, según los españoles, “la política es uno de nuestros peores problemas”. “¿Qué queremos decir con eso?”, pondera Innerarity.
###
El catedrático de Filosofía Política y Social considera que están cambiando las formas de activismo político, dando lugar a una ciudadanía “intermitente”. “Más que contralar al ejecutivo, las movilizaciones en la red se orientan a evitar el abuso de poder, son actos intermitentes y apolíticos, sin estructura duradera de intervención”, opina. El ‘clicktivismo’ (el activismo online canalizado a través de webs como change.org o avaaz.org) y el consumo político (‘votar’ con el carro de la compra) serían actos de “soberanía negativa”. Según Innerarity, plataformas como el 15-M, la Plataforma Antideshaucios o el movimiento Occupy, así como las manifestaciones en Burgos, Nantes, o Stuttgart que bloquearon el desarrollo de ciertas infraestructuras “no se inscriben en un marco político coherente, solo hay la presión del momento”.
Curiosamente, es la denostada política tradicional la que puede dotar de continuidad a los deseos de cambio. A decir de Innerarity, “si los partidos políticos sirven para algo, es para dar una continuidad a políticas como las de infraestructura y vivienda”. Pero son precisamente los partidos políticos tradicionales los que se encuentran bajo asedio, no tanto por parte de la población general sino por sus correligionarios más extremistas. Según Innerarity, “todos los partidos tienen un tea party”, una sección que marca las líneas rojas que el partido mainstream no puede atravesar, impidiendo así la transacción con el enemigo. Así, el movimiento Libres e Iguales no estaría dirigido contra los independentistas catalanes, sino contra el propio Mariano Rajoy.
Innerarity apuntó además los límites de dos modas políticas que arrastran gran entusiasmo en la actualidad: los referendos y la transparencia. Según el filósofo, los plebiscitos reflejan peor la pluralidad de la sociedad que las opciones de representación. Reducen todo a algo binario (sí o no), sin matices. Es por ello que un referendo “debe estar al final de un proceso deliberativo, no al principio”, explica Innerarity. La transparencia, otro de los mantras en boga, “da la idea de que la política tiene que ver con datos o evidencias ocultadas por ciertos intereses, y no es así”, observa el filósofo.
El director de Globernance ofrece una interpretación psicoanalítica para la gran ruptura entre el principio de placer, representado por los populistas, y el principio de realidad, gestionado por los tecnócratas. En un contexto de crisis, las diferencias entre las fuerzas del establishment (izquierda y derecha) se reducen en gran medida. Cuando esto ocurre, una parte de la población quiere optar por algo que se encuentre fuera del principio de realidad. “Los partidos de la llamada casta”, observa Innerarity, “han gobernado y volverán a gobernar; saben lo caro que resulta pagar las facturas de las promesas no cumplidas.” La gran dificultad de la política no es ganar elecciones, sino ser reelegido. Los partidos del establishment, dice el filósofo, saben de esto, saben que en algún momento hay que recurrir a los adversarios.
El director de Globernance encuentra en la propia lógica democrática uno de los grandes peligros para la democracia. Se supone que hay que hacer “lo que quiere la gente”, pero, “¿qué es la gente?”, se pregunta Innerarity: “¿la encuesta de mañana? ¿los que aprobaron la Constitución? ¿las generaciones futuras?”. Sí, la gente puede ser todo eso, apunta el filósofo, pero en un contexto de responsabilidad. Según Innerarity la política se está gestionando desde el corto plazo, “y eso genera atascos”. También se muestra intrigado ante las encuestas que revelan que, según los españoles, “la política es uno de nuestros peores problemas”. “¿Qué queremos decir con eso?”, pondera Innerarity.
###
Etiquetas:
acop,
acop2014,
compol,
comunicación política,
comunicacionpolitica,
globernance,
innerarity,
polcomm,
political communication,
politicalcommunication
sábado, julio 26, 2014
La política como profesión en la era de Podemos
¿Debe ser la política una actividad limitada en el tiempo, un episodio pasajero de alto compromiso cívico? ¿Puede ser una actividad profesional? ¿O acaso el mero hecho de convertirse en tal redunda en la inevitable consagración de una “casta” autocomplaciente, separada del común de los mortales? La profesionalización de la política, uno de los temas clásicos de la politología, ha vuelto al primer plano con el ascenso de Podemos, una formación que ha hecho del azote a las élites una de las principales bazas de su éxito electoral.
El encuentro internacional de la Asociación de Comunicación Política (ACOP) celebrado en Bilbao del 17 al 19 de julio de 2014 permitió comparar las dos posturas sobre el tema. Por una parte, Manuel Alcántara, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Salamanca y autor del reciente libro El oficio de político (Tecnos, 2012), opina que “la política también se aprende sobre el terreno, si vuelves a casa a los cuatro años se pierde lo que esa persona ha aprendido”. Por la otra, Carolina Bescansa, politóloga de la Complutense y responsable de la Unidad de Análisis Político de Podemos, observa que su formación cuenta con profesionales en la política, en lugar de profesionales de la política. El Pablo Iglesias de hace un siglo tuvo que pedir en las Cortes que la política fuese retribuida para que las clases populares pudiesen tener representación. El Pablo Iglesias del siglo XXI pide justo lo contrario.
Bescansa ve un lado oscuro en la profesionalización de la comunicación política: “¿Qué es lo que la comunicación política ha aportado a la calidad de la democracia? Las técnicas de la comunicación política se han convertido en herramienta del tacticismo y el cinismo político. Las herramientas de la comunicación política no pueden suplir a la política misma”. Para Bescansa, los spin doctors son parte de la casta desprestigiada. A su juicio, debe abandonarse el uso táctico de la comunicación para impulsar una práctica política mejorada.
La estrategia de Podemos relatada por Bescansa dio la impresión de que el éxito electoral de la formación fue fruto de una planificación exhaustiva más que la consecuencia de un voto protesta en unas elecciones de segundo orden. El de Podemos sería el voto que canalizó aquellas ansias de reforma que los partidos mayoritarios no se atrevieron a tocar. Podemos llevaba cuatro meses de existencia cuando sorprendió por su resultado electoral en mayo de 2014, pero el equipo detrás de la formación llevaba mucho más tiempo dedicándose al análisis político. A juicio de Bescansa, España arrastraba un déficit de legitimación institucional con cinco focos de atención: 1) los responsables de la crisis económica, 2) la pérdida de vigencia del eje izquierda/derecha en las cuestiones clave, 3) las identidades nacionales, 4) la estructura del Estado y 5) la jefatura del Estado.
Según la profesora de Metodología de la Complutense, las estadísticas mostraban que los grandes consensos de 1978 se habían roto. Los partidos, los políticos y las instituciones alcanzaban cifras récord de descrédito. Si bien en los 80 una mayoría de la población entre el 55 y el 60% los apoyaba, en el bienio 2010-2012 entre un 80 y un 85% de los españoles manifestaban tener muy mala opinión de los partidos políticos. A decir de Bescansa, las cifras debían leerse en su contexto, prestando atención a los valores absolutos y no solo a la posición relativa. Si Rosa Díez es la política más valorada con un 3,5 de nota, lo importante no es aproximarse a su valoración, sino darse cuenta de que ningún político supera el 3,5 de nota.
Para Bescansa las opiniones de los ciudadanos ya no se explican solo por su posición ideológica en una escala de izquierda a derecha. Así, en 2011 la tasa de concentración de voto (la suma de votos de PP y PSOE) cae once puntos. Podemos ve en esta caída una evidencia de la descomposición de los partidos del 78, una oportunidad para una “campaña relámpago” que, para ser efectiva, debía articular su propuesta de transformación social en torno a dos o tres temas clave.
La influencia de las campañas electorales en el voto de los ciudadanos es otro de los asuntos eternamente debatidos entre los politólogos. Bescansa cree que dicha influencia es cada vez mayor, y que para descubrir su efectividad no se debe preguntar al encuestado si la campaña le influyó, ya que existe un factor de desirabilidad social que le obligará a decir que no se ha visto influido en absoluto por la propaganda electoral. Para Bescansa es más útil preguntar por el momento en el que el elector decidió su voto. Según sus datos, en las europeas de 2014 el 40% de los electores decidió su voto durante la campaña, lo que pudo beneficiar a una candidatura insurgente como Podemos.
El equipo electoral de la formación de Pablo Iglesias se diferenciaba del resto de los partidos políticos en dos aspectos: 1) estaba formado por jóvenes profesionales muy preparados pero con un limitadísimo presupuesto (solo consiguieron dinero para liberar a 8 personas con un salario entre los 800 y los 1.200 euros) y 2) trabajaba de manera horizontal, lo que redundaba en un relato electoral más coherente, según Bescansa.
El proceso de construcción de Podemos fue la principal noticia sobre la propia formación: la consecución de avales para presentarse a las elecciones, el diseño del programa electoral y la celebración de elecciones primarias fueron tres hitos “coherentes con la propia propuesta política” de Podemos, de acuerdo con Bescansa.
Este corresponsal preguntó a la estratega de Podemos sobre dos cuestiones:
Sobre el uso estratégico de las redes sociales por parte de Podemos, Bescansa afirmó que fueron los nodos de la formación (los famosos ‘círculos’) los que fueron creando la presencia de Podemos en las redes sociales de manera horizontal, sin que hubiese una orientación jerárquica por parte del equipo de campaña.
El inesperado éxito electoral de Podemos no lo fue tanto a ojos de Bescansa. “A 30 de abril de 2014 teníamos una encuesta que nos daba tres eurodiputados”, apuntó. “Lo asombroso fue el efecto y la reacción de nuestro resultado en el resto del tablero político”.
###
El encuentro internacional de la Asociación de Comunicación Política (ACOP) celebrado en Bilbao del 17 al 19 de julio de 2014 permitió comparar las dos posturas sobre el tema. Por una parte, Manuel Alcántara, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Salamanca y autor del reciente libro El oficio de político (Tecnos, 2012), opina que “la política también se aprende sobre el terreno, si vuelves a casa a los cuatro años se pierde lo que esa persona ha aprendido”. Por la otra, Carolina Bescansa, politóloga de la Complutense y responsable de la Unidad de Análisis Político de Podemos, observa que su formación cuenta con profesionales en la política, en lugar de profesionales de la política. El Pablo Iglesias de hace un siglo tuvo que pedir en las Cortes que la política fuese retribuida para que las clases populares pudiesen tener representación. El Pablo Iglesias del siglo XXI pide justo lo contrario.
Bescansa ve un lado oscuro en la profesionalización de la comunicación política: “¿Qué es lo que la comunicación política ha aportado a la calidad de la democracia? Las técnicas de la comunicación política se han convertido en herramienta del tacticismo y el cinismo político. Las herramientas de la comunicación política no pueden suplir a la política misma”. Para Bescansa, los spin doctors son parte de la casta desprestigiada. A su juicio, debe abandonarse el uso táctico de la comunicación para impulsar una práctica política mejorada.
La estrategia de Podemos relatada por Bescansa dio la impresión de que el éxito electoral de la formación fue fruto de una planificación exhaustiva más que la consecuencia de un voto protesta en unas elecciones de segundo orden. El de Podemos sería el voto que canalizó aquellas ansias de reforma que los partidos mayoritarios no se atrevieron a tocar. Podemos llevaba cuatro meses de existencia cuando sorprendió por su resultado electoral en mayo de 2014, pero el equipo detrás de la formación llevaba mucho más tiempo dedicándose al análisis político. A juicio de Bescansa, España arrastraba un déficit de legitimación institucional con cinco focos de atención: 1) los responsables de la crisis económica, 2) la pérdida de vigencia del eje izquierda/derecha en las cuestiones clave, 3) las identidades nacionales, 4) la estructura del Estado y 5) la jefatura del Estado.
Según la profesora de Metodología de la Complutense, las estadísticas mostraban que los grandes consensos de 1978 se habían roto. Los partidos, los políticos y las instituciones alcanzaban cifras récord de descrédito. Si bien en los 80 una mayoría de la población entre el 55 y el 60% los apoyaba, en el bienio 2010-2012 entre un 80 y un 85% de los españoles manifestaban tener muy mala opinión de los partidos políticos. A decir de Bescansa, las cifras debían leerse en su contexto, prestando atención a los valores absolutos y no solo a la posición relativa. Si Rosa Díez es la política más valorada con un 3,5 de nota, lo importante no es aproximarse a su valoración, sino darse cuenta de que ningún político supera el 3,5 de nota.
Para Bescansa las opiniones de los ciudadanos ya no se explican solo por su posición ideológica en una escala de izquierda a derecha. Así, en 2011 la tasa de concentración de voto (la suma de votos de PP y PSOE) cae once puntos. Podemos ve en esta caída una evidencia de la descomposición de los partidos del 78, una oportunidad para una “campaña relámpago” que, para ser efectiva, debía articular su propuesta de transformación social en torno a dos o tres temas clave.
La influencia de las campañas electorales en el voto de los ciudadanos es otro de los asuntos eternamente debatidos entre los politólogos. Bescansa cree que dicha influencia es cada vez mayor, y que para descubrir su efectividad no se debe preguntar al encuestado si la campaña le influyó, ya que existe un factor de desirabilidad social que le obligará a decir que no se ha visto influido en absoluto por la propaganda electoral. Para Bescansa es más útil preguntar por el momento en el que el elector decidió su voto. Según sus datos, en las europeas de 2014 el 40% de los electores decidió su voto durante la campaña, lo que pudo beneficiar a una candidatura insurgente como Podemos.
El equipo electoral de la formación de Pablo Iglesias se diferenciaba del resto de los partidos políticos en dos aspectos: 1) estaba formado por jóvenes profesionales muy preparados pero con un limitadísimo presupuesto (solo consiguieron dinero para liberar a 8 personas con un salario entre los 800 y los 1.200 euros) y 2) trabajaba de manera horizontal, lo que redundaba en un relato electoral más coherente, según Bescansa.
El proceso de construcción de Podemos fue la principal noticia sobre la propia formación: la consecución de avales para presentarse a las elecciones, el diseño del programa electoral y la celebración de elecciones primarias fueron tres hitos “coherentes con la propia propuesta política” de Podemos, de acuerdo con Bescansa.
Este corresponsal preguntó a la estratega de Podemos sobre dos cuestiones:
- La incómoda relación de Podemos con el liberalismo: nuestras democracias son democracias liberales, en las que las decisiones mayoritarias se topan con el límite impuesto por la protección de los derechos individuales. Podemos parece olvidarse del apellido liberal de las democracias occidentales.
- La resurrección del mandato imperativo: Podemos quiere convertirse en una auténtica correa de transmisión de sus electores, limitando la autonomía del representante por la que abogaba Edmund Burke en su discurso a los electores de Bristol (1774).
Sobre el uso estratégico de las redes sociales por parte de Podemos, Bescansa afirmó que fueron los nodos de la formación (los famosos ‘círculos’) los que fueron creando la presencia de Podemos en las redes sociales de manera horizontal, sin que hubiese una orientación jerárquica por parte del equipo de campaña.
El inesperado éxito electoral de Podemos no lo fue tanto a ojos de Bescansa. “A 30 de abril de 2014 teníamos una encuesta que nos daba tres eurodiputados”, apuntó. “Lo asombroso fue el efecto y la reacción de nuestro resultado en el resto del tablero político”.
###
Etiquetas:
acop,
acop2014,
alcántara,
bescansa,
compol,
comunicación política,
comunicacionpolitica,
ep2014,
podemos,
polcomm,
political communication,
politicalcommunication
Benenson: Cómo diseñar encuestas para ganar elecciones
Joel Benenson, uno de los consultores clave en la reelección de Obama en 2012, ofreció durante el congreso de la Asociación de Comunicación Política (ACOP) en Bilbao (17-19 de julio de 2014) una lección magistral sobre cómo aprovechar la investigación cualitativa para descubrir las preocupaciones de los votantes y así rediseñar cuestionarios cuantitativos que muestren con mayor claridad los ejes sobre los que hacer pivotar el mensaje del candidato.
El reto de Benenson no era fácil. Ningún presidente de EE.UU. había sido elegido con una cifra de desempleo mayor del 7% (Obama estaba en un 8%), ni con un porcentaje de aprobación inferior al 50% (Obama estaba en un 43%). Benenson y su equipo mantuvieron seis sesiones de entrevistas online con un centenar de votantes de clase media sin filiación partidaria definida. Les preguntaron sobre sus valores religiosos, su comunidad, sus esperanzas de futuro y sus frustraciones. Las preguntas no eran totalmente abiertas, sino que solicitaban información sobre situaciones concretas: “Hábleme sobre la última vez que se sintió tratado injustamente en su trabajo”. El resultado fueron 1.400 páginas de transcripciones, que eran analizadas cada noche por un equipo de cinco personas.
Los norteamericanos entrevistados por Benenson revelaron las siguientes características comunes: 1) Sentían que la regla de oro del sueño americano (el trabajo duro lleva siempre al progreso) ya no seguía vigente; 2) Tenían miedo a arriesgarse y a no poder seguir adelante, o incluso a retroceder en su posición social; 3) Deseaban restaurar los valores comunitarios de solidaridad intervecinal. Este era el estado mental post-crisis de los estadounidenses, que sirvió para orientar la redacción de preguntas en encuestas con muestras representativas. Así, como se prefiguraba en el estudio cualitativo, los americanos revelaron altos porcentajes de asentimiento con las siguientes proposiciones:
Benenson verificó sus intuiciones a través de preguntas en las que se forzaba a los participantes a elegir entre dos opciones, indicando cuál se aproximaba más a su manera de pensar. En junio de 2011, una mayoría de americanos pensaban que “los problemas económicos heredados por el presidente Obama eran demasiado severos como para que cualquiera los pudiese resolver” (61%), frente a un tercio de la población que opinaba que “un presidente diferente habría reflotado la economía” (33%).
Los votantes, insistió Benenson, no querían soluciones rápidas, sino soluciones duraderas. Sus investigaciones mostraron al equipo Obama que una mayoría de los electores querían 1) una economía con sólidos fundamentos, no una economía de burbujas; 2) inversiones a largo plazo (infraestructuras, educación, industria); 3) un retorno al papel protagónico de la clase media en la economía. Según Benenson, los postulados reaganianos del “trickle-down economics” (la idea de que la bonanza de los grandes negocios acabaría redundando en toda la población) ya no eran compartidos por una amplia mayoría de los americanos. Los Republicanos tenían como cabeza de cartel a un exitoso hombre de negocios (Mitt Romney), pero la investigación social revelaba que para los votantes el conocimiento técnico sobre la economía era menos importante que la voluntad de luchar por la clase media.
La clave de las encuestas electorales encargadas por candidatos y partidos, sentenció Benenson, es preguntar por aquello que necesitas saber para luego comunicar y, en última instancia, ganar.
###
El reto de Benenson no era fácil. Ningún presidente de EE.UU. había sido elegido con una cifra de desempleo mayor del 7% (Obama estaba en un 8%), ni con un porcentaje de aprobación inferior al 50% (Obama estaba en un 43%). Benenson y su equipo mantuvieron seis sesiones de entrevistas online con un centenar de votantes de clase media sin filiación partidaria definida. Les preguntaron sobre sus valores religiosos, su comunidad, sus esperanzas de futuro y sus frustraciones. Las preguntas no eran totalmente abiertas, sino que solicitaban información sobre situaciones concretas: “Hábleme sobre la última vez que se sintió tratado injustamente en su trabajo”. El resultado fueron 1.400 páginas de transcripciones, que eran analizadas cada noche por un equipo de cinco personas.
Los norteamericanos entrevistados por Benenson revelaron las siguientes características comunes: 1) Sentían que la regla de oro del sueño americano (el trabajo duro lleva siempre al progreso) ya no seguía vigente; 2) Tenían miedo a arriesgarse y a no poder seguir adelante, o incluso a retroceder en su posición social; 3) Deseaban restaurar los valores comunitarios de solidaridad intervecinal. Este era el estado mental post-crisis de los estadounidenses, que sirvió para orientar la redacción de preguntas en encuestas con muestras representativas. Así, como se prefiguraba en el estudio cualitativo, los americanos revelaron altos porcentajes de asentimiento con las siguientes proposiciones:
- “Estoy menos inclinado a asumir riesgos debido a la crisis financiera” (75%)
- “El sistema económico en EE.UU. favorece a los ricos, no a la clase media” (68%)
- “He rebajado mis expectativas financieras como resultado de la crisis financiera y la recesión” (60%)
Benenson verificó sus intuiciones a través de preguntas en las que se forzaba a los participantes a elegir entre dos opciones, indicando cuál se aproximaba más a su manera de pensar. En junio de 2011, una mayoría de americanos pensaban que “los problemas económicos heredados por el presidente Obama eran demasiado severos como para que cualquiera los pudiese resolver” (61%), frente a un tercio de la población que opinaba que “un presidente diferente habría reflotado la economía” (33%).
Los votantes, insistió Benenson, no querían soluciones rápidas, sino soluciones duraderas. Sus investigaciones mostraron al equipo Obama que una mayoría de los electores querían 1) una economía con sólidos fundamentos, no una economía de burbujas; 2) inversiones a largo plazo (infraestructuras, educación, industria); 3) un retorno al papel protagónico de la clase media en la economía. Según Benenson, los postulados reaganianos del “trickle-down economics” (la idea de que la bonanza de los grandes negocios acabaría redundando en toda la población) ya no eran compartidos por una amplia mayoría de los americanos. Los Republicanos tenían como cabeza de cartel a un exitoso hombre de negocios (Mitt Romney), pero la investigación social revelaba que para los votantes el conocimiento técnico sobre la economía era menos importante que la voluntad de luchar por la clase media.
La clave de las encuestas electorales encargadas por candidatos y partidos, sentenció Benenson, es preguntar por aquello que necesitas saber para luego comunicar y, en última instancia, ganar.
###
Etiquetas:
acop,
acop2014,
benenson,
compol,
comunicacion politica,
comunicación política,
comunicacionpolitica,
encustas,
obama,
obama2012,
polcomm,
political communication,
politicalcommunication,
polling
martes, junio 24, 2014
Debate sobre periodismo (de código) libre en Madrid
Este miércoles, 25 de junio de 2014, a las 19.30hs en la librería La Central de Callao, tendrá lugar un debate titulado “El periodismo libre, la información como bien común” con motivo de la presentación del libro de Víctor Sampedro El cuarto poder en red: Por un periodismo (de código) libre (Icaria, 2014). Acompañarán al autor en el acto Juan Carlos Monedero (politólogo de la Complutense, de reciente notoriedad por su participación en Podemos), César Rendueles (sociólogo, autor del provocador ensayo Sociofobia: El cambio político en la era de la utopía digital, de 2013) y Javier de la Cueva (abogado, experto en propiedad intelectual).
Víctor Sampedro es Catedrático de Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos y director del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digital, que dicha universidad ofrece en colaboración con el MediaLab Prado en Madrid. Precisamente queda una semana para que finalice el periodo de preinscripciones en este posgrado, que ofrece becas patrocinadas por la consultora Ideograma y por la Asociación Calidad y Cultura Democráticas.
###
Víctor Sampedro es Catedrático de Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos y director del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digital, que dicha universidad ofrece en colaboración con el MediaLab Prado en Madrid. Precisamente queda una semana para que finalice el periodo de preinscripciones en este posgrado, que ofrece becas patrocinadas por la consultora Ideograma y por la Asociación Calidad y Cultura Democráticas.
###
Etiquetas:
comunicación política,
comunicacionpolitica,
delacueva,
icaria,
journalism,
monedero,
periodismo,
political communication,
politicalcommunication,
rendueles,
sampedro,
urjc
miércoles, mayo 28, 2014
ICA 2014: Crónica desde Seattle
El pasado jueves, 22 de mayo de 2014, tenía lugar en la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.) un encuentro sobre investigación cualitativa en comunicación política, una de las pre-conferencias que precedieron a la conferencia anual de la International Communication Association (ICA) en la misma ciudad. El número de remisión de papers (más de 70) excedió con creces las expectativas de los organizadores, que hubieron de seleccionar una treintena para su presentación. En su mayoría, las contribuciones de los asistentes no se limitaban, curiosamente, a los métodos de investigación social cualitativos, sino que los combinaban con otras técnicas de investigación cuantitativa. Una de las referencias constantes fue la ‘network ethnography’ (etnografía de redes) acuñada por Philip Howard (Universidad de Washington), consistente en realizar entrevistas y trabajo de campo con informantes seleccionados a través de un análisis de la red social en la que verifican sus interacciones (‘social network analysis’). Para Michael Delli Carpini, decano de la Annenberg School de la Universidad de Pensilvania, la combinación de métodos cualitativos y cuantitativos es el futuro. Lo realmente importante, añade Silvio Waisbord, es centrarse en la orientación teórica del estudio, ya que los métodos aplicables deberían derivarse la pregunta de investigación y no anteceder a ésta. De poco sirve la sofisticación metodológica si la pregunta de partida no es ni siquiera interesante, si no nos ayuda a aprender algo nuevo y significativo del mundo que nos rodea.
Los estudiosos de la comunicación política disfrutamos además de un emotivo homenaje a los legendarios Lang de Chicago, el matrimonio formado por Kurt y Gladys Lang, que siendo estudiantes todavía estudiantes de posgrado en Chicago realizaron un estudio pionero sobre el impacto social de los medios: su famosa investigación sobre el desfile del general MacArthur en Chicago, que reveló una diferencia abismal entre la entusiasta cobertura televisiva del evento y la desangelada realidad del desfile a pie de calle. El no menos legendario Elihu Katz (Universidad de Pensilvania), discípulo aventajado de Lazarsfeld, el padre de la teoría de los efectos limitados --con quienes los Lang siempre mantuvieron una amistosa rivalidad académica por su minimización de la influencia social de los medios – dedicó unas amables palabras a la egregia pareja: “La tradición de [la escuela de] Chicago ha quedado ensombrecida por la escuela de Columbia. Chicago es el ambiente que vio nacer a los pioneros de la investigación en comunicación”. Kathleen Hall Jamieson (Universidad de Pensilvania) tildó a los Lang de “padres fundadores” de la investigación en comunicación política. A decir de Jamieson, los Lang legaron el prestigio académico de la sociología a los estudios de comunicación, que por aquel entonces adolecían de una orientación teórica. “Sus estudios eran multi-método, así que podría decirse que estamos volviendo de nuevo a sus enseñanzas”, concluyó.
Tras un simpático mensaje de vídeo a cargo de Jay G. Blumler (Universidad de Leeds), el propio Kurt Lang, bajo la atenta mirada de su esposa Gladys, agradeció en nombre de los dos el concurridísimo homenaje (poblado de jóvenes académicos que dan prueba de la vigencia de los Lang) y animó a los presentes a seguir su curiosidad. “No teníamos becas, así que tuvimos que pensar”, recordó jocosamente. “La clave es investigar lo que te interesa, sin estar atado necesariamente a ningún método”. Palabra de maestro.
###
Etiquetas:
comunicación política,
comunicacionpolitica,
ica,
ica2014,
Lang,
political communication,
politicalcommunication
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








%2B18.36.25.png)