martes, abril 21, 2026
Robert Entman en Madrid: ¿es posible explicar a Trump?
domingo, julio 17, 2022
ACOP 2022: crónica desde Valencia
El histórico Palacio de las Comunicaciones de Valencia acogió el 14 y 15 de julio de 2022 la celebración del VI Encuentro Internacional de la Asociación de Comunicación Política (ACOP). La estrella invitada que abrió el congreso fue el consultor Nicolás Checa, un español que, animado por Julio Feo -el director de las campañas de Felipe González- hizo las Américas y acabó asesorando a Bill Clinton en sus campañas presidenciales de 1992 y 1996. Ese pedigrí le permitiría conseguir clientes como Vicente Fox (México), Fernando de la Rúa (Argentina) y José Luis Rodríguez Zapatero (España).
Nicolás Checa: Trump es una mala marca con buenos productos
“Anticiparse a los problemas con soluciones sensatas” es para Checa el objetivo de todo buen presidente, que debe ser lo suficientemente audaz para actuar cuando todavía no están las cosas claras, es decir, antes de que haya un consenso social sobre cómo abordar un problema. El buen gobernante debe ser como un buen ajedrecista, alguien que anticipa el ‘endgame’ y sabe cuántos movimientos debe hacer para ganar la partida. “La gente quiere cosas que no espera, quiere liderazgo”, afirmó.
Checa sorprendió a los asistentes por su normalización de Trump, al que definió como “una mala marca con buenos productos”. Los sucesos del 6 de enero de 2021 habrían sido a su juicio “un fallo de seguridad” que en absoluto habría puesto en jaque a la democracia norteamericana. Lo único que quería Trump, a decir de Checa, es una muchedumbre que lo legitimara de cara a las próximas elecciones presidenciales.
El asesor del presidente Clinton cree que se avecina un ciclo de “moderación y tecnócratas”. Estaríamos en una situación análoga a la que se dio en la transición de los 70 a los 80: un presidente muy cuestionado (Nixon/Trump) es relevado por un presidente débil (Carter/Biden). Falta por venir un Reagan, un presidente “ni de derechas ni de izquierdas, pero que une al país”.
Publicidad política: marcas izquierdistas, políticos centristas
Los publicistas convocados por ACOP para hablar sobre las últimas tendencias en anuncios electorales llamaron la atención sobre una paradoja: mientras las marcas hacen suyos valores de la izquierda woke sin complejos, aún a riesgo de perder compradores (véase el caso de Nike con su activismo en apoyo al movimiento Black Lives Matter), la publicidad política se ha desideologizado para ocupar el extremo centro.
Si bien la publicidad y el marketing representa un negocio de once mil millones de euros en España, el gasto en publicidad política durante las elecciones generales de 2019 apenas rondó los 50 millones de euros. Se trata de un sector muy dinámico que, al destinar ya más de la mitad de la inversión en redes sociales, está dejando sin base financiera a los medios periodísticos tradicionales.
Regular el big data: la respuesta europea a un mundo orwelliano
“Lo vemos con la energía y Rusia: no podemos ser soberanos si no somos independientes en el almacenamiento y control de los datos”, advirtió el eurodiputado Jordi Cañas en la mesa sobre los retos del big data para la comunicación política. Desde el Parlamento Europeo se trabaja en textos como la Media Freedom Act (que obligará a España a dotarse de un regulador de medios a escala nacional) y la Digital Services Act, pero el establecimiento de una identidad digital única, si bien acabaría con la impunidad de los haters, puede restringir la posibilidad de crítica en países como Hungría, donde el anonimato puede ser imprescindible para ejercer la oposición política.
Sobre la posibilidad de instituir el voto electrónico, los participantes se mostraron partidarios de mantener la presencialidad física en las citas electorales. Según el eurodiputado Ibán García del Blanco, “la virtud del proceso físico es que es fácilmente revisable: puedes contar las papeletas aunque se vaya la luz o haya un ataque informático”. Para Jordi Cañas la presencialidad tiene otra ventaja: “la democracia necesita de lugares de encuentro”. Frente a la soledad y la atomización a la que nos aboca la sociedad digital, nuestros sistemas políticos necesitan de “una fiesta de la democracia, que coincide con el día del voto”.
Asesores versus periodistas
Ante la inevitabilidad de los asesores políticos, que siempre buscan favorecer a su empleador ofreciendo la imagen más positiva de su gestión, los periodistas piden que, al menos, no mientan. Que cada uno sea consciente de su papel y de sus intereses. Según Paloma Esteban, de El Periódico de España, “el objetivo del periodista es sortear al asesor para llegar a la fuente original, al político, porque los reporteros no queremos intermediarios”. Daniel Bardavío, asesor de comunicación, sostiene que prefiere reconocer que no puede contar algo a mentir al periodista.
Anabel Díez, corresponsal política de El País, reconoce que los periodistas tienen cada vez menos influencia frente a las redes sociales. Compiten por hacerse oír entre medios activistas que buscan derribar gobiernos o condicionar elecciones. Díez se refirió al curioso caso de unos periodistas que perseguían al candidato del PP, Juanma Moreno Bonilla, con preguntas que buscaban ponerlo en un brete frente a la posibilidad de una coalición con VOX.
Frente a la idea de la existencia de una consultocracia, bautizada así por el jurista y catedrático de Derecho Francesc de Carreras para referirse a la dependencia de los políticos de sus asesores, la politóloga Verónica Fumanal intervino para afirmar que, lejos de estar dominada por rasputines fácilmente identificables, la asesoría política es un trabajo en equipo: “los periodistas creen que la comunicación política es un deporte solitario, pero uno siempre trabaja en gabinete, en equipo; es una inteligencia fluida, compartida”.
Lo viejo y lo nuevo: de los mítines de barrio a los hologramas
Partiendo de su experiencia asesorando campañas en varios países, el consultor Xavier Peytibi ofreció un repaso a las nuevas tendencias en campañas políticas, que combinan aspectos muy tradicionales (el puerta a puerta, las llamadas telefónicas) con apuestas más novedosas (hologramas y segmentación por gustos musicales). Así, en lugar de buscar grandes estadios, los candidatos pueden dar pequeños mítines seguidos de paseos por el barrio. El puerta a puerta, que aumenta el voto entre un 2 y un 8 por ciento, es más efectivo cuando se hace cerca de la fecha electoral y cuando se ejerce por activistas que visten parecido a los vecinos del barrio.
Aparecer en programas de entretenimiento sigue siendo rentable para los políticos, ya que les permite acceder a capas menos politizadas de la población y genera conversación en redes sociales. Llama la atención el caso del líder populista italiano Matteo Salvini, que se pasa casi una hora haciéndose selfies con los simpatizantes al final de cada mitin. Esas fotos se reenvían por Whatsapp y tienen un efecto multiplicador entre los contactos de los asistentes.
La consultora Nagore de los Ríos animó a los consultores a establecer alianzas con científicos de datos. Eso sí, siempre que la política se priorice sobre los algoritmos, que “nos ayudan, pero no deben guiar los valores o la estrategia política”.
‘Soy mayor, no idiota’: una campaña ejemplar
El VI congreso internacional de ACOP en Valencia se clausuró con una entrevista entre la presidenta saliente, Verónica Fumanal, y el impulsor de la campaña “Soy mayor, no idiota”, el urólogo jubilado Carlos San Juan. Ante la desatención a los mayores por parte de la banca, este médico valenciano de 79 años se propuso dar la batalla para que la banca “cumpla su parte de servicio público”. Aunque sean negocios privados, los bancos son intermediarios imprescindibles en el acceso al dinero de las pensiones públicas, por lo que parte de su actividad ha de regirse por principios ajenos a la maximización de beneficios para atender a una población que siempre será vulnerable ante los imparables avances tecnológicos.
La campaña emprendida por San Juan, vehiculizada a través de la web change.org y cubierta por los principales medios periodísticos, obligó a los políticos y a las entidades financieras a actuar. El veterano médico fijó dos objetivos: 1) el cumplimento de un protocolo, mediante el cual los bancos deben atender a los mayores en un horario razonable, guiándolos en el uso de los cajeros y en la actualización de sus libretas y 2) la aprobación de una Ley de Autoridad de Defensa del Cliente Financiero que permita una resolución ágil de las reclamaciones de los usuarios ante los bancos.
La iniciativa de San Juan se reveló como un ejemplo de buena práctica en comunicación política: el lema es sencillo y sonoro “Soy mayor, no idiota”, su portavoz tiene grandes dotes de comunicación (San Juan se expresa con claridad y contundencia) y se dejó asesorar por los responsables de change.org, que supieron vender una causa popular entre los medios de comunicación. San Juan pidió ayuda a los asistentes al congreso: el protocolo es voluntario y la banca dice no tener suficientes empleados para aplicarlo; el anteproyecto de Ley de creación de la Autoridad Independiente de Defensa del Cliente Financiero todo el trámite parlamentario. Pero lo conseguido no es poco: la atención al mayor en situación de vulnerabilidad ya no se ve como una negación de la inexorable digitalización, sino como una obligación de servicio público.
Nuevo Consejo Directivo
Tras la meritoria administración Fumanal, que consiguió mantener a flote la asociación durante la pandemia, toma el relevo un nuevo Consejo Directivo, encabezado por Óscar Álvarez Domínguez como presidente, Paloma Piqueiras Conlledo como vicepresidenta, África Sánchez Carnero como secretaria, Elisa Ruiz Sáez como tesorera y Francisco Seoane Pérez, Carlos Samitier Cauvilla, Ana Salazar Sánchez, Jorge Santiago Barnés y Verónica Fumanal Callau como vocales.
###
martes, marzo 08, 2022
Todd Gitlin (1943-2022): La voz crítica de la izquierda americana
Entre los judíos se dice que aquellos que fallecen en sábado son grandes personas. Todd Gitlin, carismático representante de la izquierda judía norteamericana, dejaba este mundo a los 79 años un sábado y, en efecto, su paso por él ha dejado huella, tanto en el terreno del activismo político como en el de los estudios de comunicación. Fue Gitlin el que bautizó a la tradición de los efectos limitados como el ‘paradigma dominante’, señalando que en las notas al pie de sus trabajos Lazarsfeld y compañía reconocían las influencias impersonales y masivas que restaban fuerza a su idea de la intermediación de los líderes de opinión. Fue Gitlin el que denunció cómo los medios desactivan a los movimientos sociales a través de sus encuadres noticiosos, desde las revueltas estudiantiles que él mismo capitaneó en los 60 hasta las sentadas del Occupy Wall Street.
Su obra más célebre es The Whole World is Watching: Mass Media in the Making and Unmaking of the Left (1980), en la que Gitlin estudia cómo la industria de los medios americana cubrió las revueltas estudiantiles de la New Left desde mediados de los 60, centrándose en la organización que él mismo llegó a presidir, Students for a Democratic Society (SDS). Aunque por aquel entonces la palabra todavía no estaba en boga, podría entenderse como un tratado sobre la ‘mediatización’ del principal agente social de cambio en la América que luchó por los derechos civiles de las minorías. Las dos referencias teóricas de Gitlin fueron Ervin Goffmann (framing) y Gramsci y su idea de hegemonía, tamizada por las lecturas de Raymond Williams. Así, los dos principales enemigos del cambio social promovido por los estudiantes serían a) la interpretación sesgada que los medios favorecen a través de la manera en la que enmarcaban las protestas y b) el control hegemónico a través de una ideología subyacente que, por su carácter dominante, pasa desapercibida y se entiende como normal. Gitlin volvería sobre el tema en su ensayo biográfico The Sixties: Years of Hope, Days of Rage (1987).
En una reciente entrevista concedida al programa On the media de la radio pública de Nueva York (WNYC), el académico Jay Rosen reconocía que uno de los libros de Gitlin que más le habían influido era Inside Prime Time (1983), resultado de cientos de entrevistas con ejecutivos y responsables de la programación nocturna televisiva en Estados Unidos. Con más o menos conciencia sobre sus decisiones, los productores, guionistas y actores que desfilan por sus páginas revelan las presiones que reciben tanto de sus directivos como de grupos de interés conservadores. En cierta manera, Gitlin se cuela entre bambalinas para deshacer la madeja de esa hegemonía que se consume de manera inocente bajo la excusa del entretenimiento.
En sus últimos años en activo Gitlin llegó a dirigir el programa de doctorado de la Escuela de Periodismo de Columbia tras su paso por New York University. Sus estudiantes aseguran que no había tipo más metido en la política de su país y, sin embargo, más abierto a las ideas de sus alumnos y colegas internacionales. Entre los libros de su última etapa destacan Media Unlimited: How the Torrent of Images and Sounds Overwhelms Our Lives (2002), con ecos de Neil Postman, y Occupy Nation: The Roots, the Spirit, and the Promise of Occupy Wall Street (2012), que formaría un díptico ideal con su obra seminal de 1980, poniendo frente a frente la New Left de los 60 con los movimientos de protesta post-Gran Recesión del siglo XXI.
###
miércoles, julio 07, 2021
Primera temporada del podcast de ACOP: 12 meses de comunicación política en estéreo
Publicado originalmente en La Revista de ACOP, Nº 62, Segunda Etapa, pp. 46-47.
El podcast mensual de ACOP, Comunicación & Política, se toma un descanso este verano tras una primera temporada por la que han desfilado académicos de Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia y España para analizar elecciones, evaluar el impacto del coronavirus en la confianza ciudadana en los gobiernos, examinar el estado de la libertad de expresión y tomar el pulso al ascenso de la derecha radical. Presentado por el periodista y profesor universitario Paco Seoane, el programa prepara ya una segunda temporada para este otoño. Mientras llega, te invitamos a repasar sus 12 episodios desde tu plataforma de podcasts favorita.
Episodio 12 (junio 2021): Diez años del 15-M: ¿qué cambiaron los Indignados? Debate con Víctor Sampedro (Universidad Rey Juan Carlos), Eva Anduiza (Universitat Autònoma de Barcelona), Martín Portos (Universidad Carlos III de Madrid) y Cristina Flesher Fominaya (Loughborough University).
Episodio 11 (mayo 2021): ¿Quién hablará en europeo? Entrevista con Arman Basurto y Marta Domínguez Jiménez, autores del libro ¿Quién hablará en Europeo? El desafío de construir una unión política sin lengua común (Clave Intelectual, 2021).
Episodio 10 (abril 2021): Réquiem por el liberalismo español: debate con Gabriel Elorriaga (Partido Popular), Javier Moreno Luzón (Universidad Complutense de Madrid) y Daniel Gascón (Letras Libres).
Episodio 9 (marzo 2021): Los narcocorridos como forma de propaganda: entrevista con Juan Larrosa-Fuentes (ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara, México).
Episodio 8 (febrero 2021): Los discursos de odio: entrevista con Germán Teruel Lozano (Universidad de Murcia).
Episodio 7 (diciembre 2020): El fenómeno VOX: entrevista con José Rama Caamaño (Universidad Carlos III de Madrid) y Andrés Santana Leitner (Universidad Autónoma de Madrid).
Episodio 6 (noviembre 2020): Retooling Politics: entrevista con Gonzalo Rivero y Daniel Gayo-Avello, co-autores con Andreas Jungherr del libro Retooling politics: How digital media are shaping democracy (Cambridge University Press, 2020).
Episodio 5 (octubre 2020): Bielorrusia, revolución y desinformación: debate con José Ángel López Jiménez (Universidad Pontificia Comillas) y María José Pérez del Pozo (Universidad Complutense de Madrid). Entrevista desde Colombia con Ana María Miralles (Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín).
Episodio 4 (septiembre 2020): La legitimidad de la monarquía: debate con Enriqueta Expósito (Universidad de Barcelona), Alicia Mira (Universidad de Alicante) y Antonia Martínez (Universidad de Murcia) - Entrevista desde Venezuela con Andrés Cañizález (Universidad Católica Andrés Bello).
Episodio 3 (agosto 2020): Especial verano: los orígenes de la oratoria.
Episodio 2 (julio 2020): Elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco: debate con Antón Losada (Universidade de Santiago) y Braulio Gómez Fortes (Universidad de Deusto). Entrevista desde México con Grisel Salazar (Centro de Investigación y Docencia Económicas).
Episodio 1 (junio 2020): La crisis del coronavirus en Argentina y Reino Unido: debate con Adriana Amado (Universidad Argentina de la Empresa) y Sìlvia Majó-Vázquez (Oxford University). Entrevista desde EE.UU. con Daniel C. Hallin (University of California, San Diego).
###
lunes, diciembre 23, 2019
Investigación en comunicación política: los 10 conceptos clave de 2019
Artículo publicado en el número 44 (Etapa 2) de la La Revista de ACOP (diciembre de 2019)
Para la elaboración de la lista de conceptos clave de este año he consultado con los colegas del Comité Académico de ACOP. La preocupación por las noticias falsas y el discurso del odio se mantiene, pero se unen otras cuestiones que, si bien no son todas radicalmente nuevas, han resurgido al hilo de la actualidad en los últimos meses.
1.- Explosiones sociales. El año 2019 será recordado por el malestar social y las impresionantes protestas ciudadanas en las calles de medio mundo, desde las manifestaciones contra la ley de extradición en Hong Kong a los chalecos amarillos franceses, pasando por la mecha de descontento que prendió en toda América Latina, con especial virulencia en Chile y Bolivia, o el desencanto con la sentencia del procés en Cataluña, canalizada a través del Tsunami Democràtic. Adriana Amado (Universidad Argentina de la Empresa) nos recuerda que el sociólogo Manuel Castells ha acuñado el término ‘explosiones sociales’ para encapsular las diferentes manifestaciones de este zeitgeist surgido del descontento con la clase política. A decir de Castells, cuando el sistema no sirve para canalizar la frustración ciudadana, la última vía de canalización del malestar es la calle. Toni Aira (Universitat Pompeu Fabra) destaca que el Tsunami Democràtic es horizontal y aparentemente acéfalo, a diferencia de lo que era habitual en el movimiento independentista catalán, cuidadosamente dirigido por las élites nacionalistas. En su primer vídeo difundido vía Telegram, se veía un cazo con agua al fuego que empieza a hervir. Una buena metáfora visual para ilustrar cómo llega un momento en el que el malestar social alcanza un punto de ebullición.
2.- La confianza, en mínimos. Esas ‘explosiones sociales’ podrían explicarse en gran medida por la notoria falta de confianza de los ciudadanos en los políticos. Como señala Paloma Piqueiras (Universidad Complutense de Madrid), los políticos son la segunda mayor preocupación para los españoles tras el paro, seguidos de la economía y la corrupción. “El malestar con la clase política aumenta cada año desde hace más de una década, pero su impopularidad ha alcanzado récords históricos en los últimos tiempos”, advierte Piqueiras. La repetición electoral no ayudó: “entre los meses de abril y octubre de 2019 los encuestados que percibían a los políticos como un problema han aumentado del 33% al 53%”. La desconfianza ciudadana mina la legitimidad de las instituciones, por lo que la gestión de estos ‘intangibles’ se antoja como una de las prioridades para los responsables públicos. La desconfianza se extiende también al periodismo. Según el Digital News Report, el porcentaje de la población española online que confía en lo que dicen los medios de comunicación convencionales se limita al 43%.
3.- Polarización afectiva. Aunque no es un concepto nuevo (el conocido politólogo Shanto Iyengar, de Stanford, fue uno de sus primeros estudiosos) ha resurgido en tiempos recientes al manifestarse en encuestas un odio visceral entre demócratas y republicanos que llevaría a unos y otros a considerar un verdadero disgusto que sus hijos se casaran con partidarios del bando contrario. La polarización afectiva sostiene que la identidad y no la ideología la que explica el partidismo. Es decir, que los votantes son propensos a seguir aquello que defienda su partido, sin pararse a pensar en las bondades o defectos de las políticas que el partido apoya. Las emociones nublan la razón. Pero la comunidad académica está lejos de llegar a un consenso al respecto, con politólogos como Alan Abramowitz (Emory University) liderando el bando de los que defienden que la polarización tiene una raigambre fundamentalmente ideológica y no identitaria.
4.- Hiperpartidismo informativo. Nuestra compañera Lidia Valera-Ordaz (Universidad de Valencia) llama la atención sobre el hecho de que la facilidad para auto-exponerse a información congruente con nuestras ideas “ofrece incentivos a los medios para satisfacer esas preferencias partidistas, sobre todo cuando aumenta la oferta mediática y, con ella, la competencia”. De ahí que canales como Fox News hayan aumentado seguidores, mientras que cadenas teóricamente neutrales como CNN se hayan estancado. Lo mismo podría estar ocurriendo en sistemas mediáticos como el español, caracterizado por su histórico partidismo, que ofrecen un terreno particularmente fértil para la segregación ideológica de las audiencias, no sólo según el eje izquierda y derecha, sino también según el cleavage centro-periferia, como sucede en Cataluña. Se abona así el terreno para el periodismo partisano, que regresaría del siglo XIX para imponerse sobre el periodismo objetivista del siglo pasado. El mercado no parece pedir moderación o imparcialidad, sino una trinchera amigable en tiempo de guerra. De ahí que, según recuerda Valera-Ordaz, los académicos Matthew Barnidge y Cynthia Peacock, de la Universidad de Alabama, hablen ya de “hyperpartisan news”.
5.- Consumo incidental. El best-seller del activista Eli Pariser, The filter bubble (2011) venía a actualizar a la era de las redes sociales la idea de las “cámaras de resonancia” expuesta por el jurista Cass Sunstein una década atrás en Republic.com (2001). Internet nos habría invitado a ignorar el otro lado, donde residen los que no piensan como nosotros. Viviríamos en nuestra propia burbuja, inflada por los algoritmos de las plataformas digitales como Facebook. Pues bien: la investigación más reciente cuestiona frontalmente la impermeabilidad de esas echo chambers. La idea del consumo incidental, destacada por nuestros colegas Jordi Rodríguez-Virgili (Universidad de Navarra), Lidia Valera-Ordaz y Silvia Majó-Vázquez (Universidad de Oxford), defiende las dos bondades del consumo informativo a través de Internet: 1) nos encontramos con noticias aunque nuestra primera voluntad sea la del mero entretenimiento, y 2) el uso de redes sociales como principal fuente informativa, lejos de encerrarnos en una burbuja, nos expone a noticias emitidas por medios, conocidos y amigos que jamás consultaríamos de motu proprio, lo que garantiza cierto umbral de encuentro con la otredad.
6.- Whatsapp quiere ser el rey. No es casualidad que Facebook haya comprado Whatsapp: la aplicación de mensajería instantánea está creciendo como fuente de información política, mientras Facebook sigue a la baja, nos recuerda Silvia Majó-Vázquez. Que la información circule a través de estos canales tiene sus ventajas (las apps como Telegram son una preciosa arma revolucionaria) y desventajas (son el medio ideal para la circulación de bulos).
7.- Desigualdad de acceso a la información política. El amable lector habrá comprobado que la moda de los muros de pago vuelve a estar en boga y que leer las ediciones digitales de medios de referencia como el New York Times o El Mundo requiere pasar por caja. Si bien este movimiento se entiende por la necesidad de mantener la salud financiera de las empresas periodísticas, “la implantación de plataformas de pago y suscripción en las webs de noticias incrementa las desigualdades en el acceso y consumo de información política”, advierte Silvia Majó-Vázquez.
8.- Regulación de los medios sociales. La retransmisión en directo de la masacre de Christchurch en Nueva Zelanda vía Facebook (marzo de 2019), así como la creciente evidencia de que el algoritmo que sugiere nuevos vídeos en Youtube da cabida a contenidos extremistas, ha puesto en la diana a las plataformas sociales. Son las grandes mediadoras entre las audiencias y los contenidos de los medios periodísticos. Sin embargo, su auto-consideración como meras transportadoras de contenido ajeno las exime de las exigencias éticas de un editor tradicional. Hasta ahora. La ley alemana de 2017, que impone cuantiosas multas si no se eliminan contenidos ilegales (discurso del odio), ha obligado a estas plataformas a afinar sus filtros automáticos y a contratar más humanos como content curators. El ejemplo alemán ha cundido (hasta 13 países han aprobado leyes similares) con el riesgo de que en contextos autoritarios o semi-autoritarios se ejerce la censura de la legítima crítica bajo el pretexto de la lucha contra los discursos extremistas.
9.- Limitaciones a la publicidad electoral en plataformas digitales. Las redes sociales son también grandes vehículos de propaganda política. Los riesgos de la propaganda computacional destinada a favorecer ciertas candidaturas han movido a Twitter a prohibir desde noviembre de 2019 los anuncios políticos en su plataforma, mientras que Facebook se ha decidido a mantenerla. La publicidad electoral es vital para la compañía de Mark Zuckerberg debido a su gran capacidad de segmentación. Ha hecho pública una biblioteca de anuncios políticos pagados en la que se identifica el anunciante, pero no se preocupa de la veracidad de los anuncios. Para demostrarlo, la candidata a las primarias presidenciales demócratas Elizabeth Warren pagó en octubre de 2012 por difundir un anuncio en el que se daba por cierta una falsedad: que el propio Zuckerberg había apoyado la candidatura presidencial de Trump. Facebook publicó el anuncio, lo que para Warren evidencia que esta red social prioriza los beneficios sobre la protección de la democracia. Zuckerberg respondió vía portavoz para aclarar que no está en su mano hacer un fact-checking de los anuncios políticos. Por su parte, Google ha reducido las posibilidades de micro-segmentación de las campañas. Permitirá publicar anuncios segmentados por edad, sexo y hábitat, pero no por el patrón de preferencias políticas o el estatus como votante registrado.
10.- ¿Adiós al periodismo local? Fue en 2009 cuando el sociólogo Paul Starr advirtió en la revista The New Republic cómo la desaparición de periódicos locales estaba dejando sin control periodístico (y por ende ciudadano) a los gobiernos municipales y estatales, lo que podría dar lugar a una nueva era de corrupción. El capítulo americano de la asociación de escritores PEN Internacional acaba de editar el informe Losing the news: The decimation of local news and the search for solutions, en el que urge acción filantrópica y pública al nivel local para mantener el periodismo de proximidad. La perspectiva de una ecología de la información local (local news ecology) sin periodismo es aterradora y está a la espera soluciones audaces. Sorprendentemente, en EE.UU. ciudades en crecimiento como Denver, en Colorado, tienen consideración de news deserts tras el cierre de la histórica cabecera Rocky Mountain News. La falta de un modelo de negocio viable para el periodismo empieza ya a afectar negativamente a la vitalidad cívica y democrática de las ciudades.
###
sábado, octubre 05, 2019
Berta Barbet: información y opinión pública en tiempos de crisis política
En la formación de la opinión pública hay constantes que se mantienen desde hace décadas, mientras otros elementos, como la creciente desafección ciudadana o el espacio que para el extremismo ofrecen las redes sociales, han irrumpido en el paisaje político en tiempos recientes. La politóloga Berta Barbet, investigadora postdoctoral en la Autónoma de Barcelona, ofreció estas claves en la lección inaugural de la jornada ‘La nueva opinión pública’, auspiciada por la Fundación Giménez Abad en colaboración con la Asociación de Comunicación Política y celebrada en Zaragoza el 3 de octubre de 2019.
A decir de Barbet, la opinión pública se compone de tres elementos. En primer lugar, los objetos políticos sobre los que esperamos que los ciudadanos tengan opiniones (los candidatos, las instituciones, la situación del país, las políticas públicas…). En segundo lugar, los principios y valores de los ciudadanos, que suelen ser constantes. Y, por último, la información que conecta los objetos políticos y los valores ciudadanos.
La ciencia política ofrece dos modelos para explicar la formación de los juicios del votante: el ‘running-tally’ o ‘hot cognition’, mediante el cual el ciudadano tiene una opinión formada a la que adapta cualquier nuevo estímulo, o el modelo RAS (Receive-Accept-Sample) de John Zaller, en el que la opinión del ciudadano no está formada y cambia con el ambiente comunicativo.
El estudio de la opinión pública tiene al menos 70 años de historia. En perspectiva, Barbet considera que hay elementos que permanecen desde esos orígenes, mientras que otras cuestiones son nuevas, propias de nuestra época.
Entre las cosas que no han cambiado, Barbet señaló:
- Los ciudadanos están desinformados sobre la política.
- Los ciudadanos buscan heurísticos, atajos para saber a qué candidato apoyar.
- Las emociones son muy importantes para formar la opinión, lo que explica en gran medida el éxito de las noticias falsas.
- Los menos proclives a cambiar de opinión son los ciudadanos políticamente más sofisticados.
Entre las cosas que sí han cambiado:
- Hay más desafección política en España: la desconfianza en los políticos ha subido.
- Las herramientas que los ciudadanos utilizaban para navegar el mundo político han cambiado: ya nadie se fía de los partidos, de los sindicatos…
- Con las redes sociales, los extremistas tienen una facilidad enorme para conectarse entre sí.
- La comunicación política en los medios ha cambiado: se da un mayor énfasis al espectáculo, parece que el que grita más tiene más razón.
Ante tal panorama, pareciera que estamos inevitablemente abocados a un mundo trumpista. Como antídoto, Barbet sugirió algunas medidas:
- La comunicación debe orientarse al entendimiento.
- Hay que atajar la sensación social de que el sistema ha abandonado a la gente.
- El diálogo no va de tener razón, sino de intentar entenderse.
- Debemos procurar que el conflicto político sea comprensible para el ciudadano.
Para que las medidas arriba señaladas surtan efecto, Barbet apunta que los medios de comunicación deberían entenderse como un servicio público y no como un negocio.
A la lección magistral de Barbet siguieron dos mesas redondas que tuve el honor de moderar. La primera con académicos (Carlos Arcila, Toni Aira y Paloma Piqueiras), la segunda con consultores (Verónica Fumanal, Nacho Corredor y Xavier Peytibi). La coordinación de la jornada corrió a cargo de Rafael Rubio, profesor titular y director del grupo de investigación sobre participación y nuevas tecnologías de la Universidad Complutense de Madrid.
El vídeo completo de la jornada puede verse en la Mediateca online de las Cortes de Aragón.
###
lunes, julio 15, 2019
Kurt Lang (1924-2019): el último representante de la Escuela de Chicago
[Publicado en La Revista de ACOP, Nº 40, Etapa 2, julio de 2019]
El pasado 1 de mayo de 2019 fallecía en Cambridge (Massachusetts) el sociólogo Kurt Lang, que junto a su esposa Gladys Engel, fallecida en 2016, era el último representante de la Escuela de Sociología de Chicago. En la misma universidad donde Robert E. Park empezó sus estudios sobre el papel de la prensa en la integración de los inmigrantes, Lang llegó en los 50 como veterano de guerra y en seis años completó todos sus estudios universitarios hasta el doctorado. Allí conoció a la que sería su esposa y pareja profesional, con la que firmaría la mayoría de sus trabajos.
Kurt Lang huyó junto a su familia de la Alemania nazi y recaló en Nueva York con 12 años. Cuando en 1943 el ejército americano quiso reclutarlo para la Segunda Guerra Mundial, todavía no era ciudadano estadounidense, así que lo naturalizaron al instante y lo enviaron al frente europeo, a su propia Alemania natal. Pronto descubrieron los oficiales que alguien cuya lengua materna era el alemán les sería más útil como agente especial en las Counter Intelligence Corps. Haciéndose pasar por un alemán más, el Ejército americano contó con Lang para el proceso de desnazificación tras la guerra: indentificó a líderes locales, elaboró un catálogo con los rumores que circulaban entre la población y recabó la opinión de los alemanes sobre las tropas americanas. Fue entonces cuando descubrió su verdadera vocación y regresó a Estados Unidos para estudiar sociología.
Aún siendo todavía alumnos de posgrado, Kurt y Gladys consiguieron convencer a unos cuantos voluntarios para llevar a cabo el trabajo de campo del estudio que les haría famosos: la recepción al general McArthur en Chicago. A fin de comprender mejor los efectos de la televisión en la opinión pública, los Lang comandaron a un grupo de investigadores que siguió la llegada del general por televisión y a pie de calle, entre la multitud en varios puntos a lo largo de todo el recorrido. La televisión creó su propia realidad, dando la impresión de que el desfile era triunfal, cuando sobre el terreno el ambiente era más bien desangelado. Frente al televisor los espectadores recibían pasivamente el mensaje interesado, mientras que en las aceras el público vertía críticas y cuestionaba toda la parafernalia.
Fue quizá esta primera experiencia con lo que hoy en día resumiríamos con el lema “televisión, manipulación” lo que convirtió a los Lang en los primeros escépticos del paradigma de los efectos limitados, acuñado por otro refugiado de la Alemania nazi afincado en EE.UU., el vienés Paul F. Lazarsfeld. El triunfo de su idea de que los medios no son en realidad tan poderosos acabaría por desincentivar el estudio sociológico de la influencia masiva de los medios en la opinión pública, lamentaban los Lang.
El matrimonio de Chicago se mantendría activo durante décadas, ofreciendo a los estudiosos de la comunicación política dos valiosos volúmenes: uno sobre política y televisión, incluyendo un estudio empírico sobre los famosos debates presidenciales entre Nixon y Kennedy (Television and Politics, 1968) y otro sobre la opinión pública sobre el escándalo Watergate (The Battle for Public Opinion, 1983), que explica cómo en cuestión de meses los estadounidenses pasaron de reelegir a Nixon a repudiarlo.
Los Lang recibieron un merecidísimo homenaje de sus colegas investigadores en Seattle en 2014, durante la celebración del congreso anual de la International Communication Association. Allí, un Kurt Lang eufórico animó a las nuevas generaciones a seguir su ejemplo: investigaciones multi-método muy imaginativas, ya que, como recordó, “nosotros no teníamos dinero, así que no nos quedaba más remedio que pensar”.
###
jueves, julio 04, 2019
Por una política feminista
La nueva etapa de Verónica Fumanal al frente de la Asociación de Comunicación Política (ACOP) arrancó con una mesa redonda sobre el carácter femenino del nuevo ciclo político. Adriana Lastra (PSOE), Edurne Uriarte (PP), Melisa Rodríguez (Ciudadanos) y Noelia Vera (Unidas Podemos) coincidieron en denunciar la desigualdad y la discriminación por razones de género, pero la unidad feminista se quebró mediado el debate por el recuerdo del 8-M, avivando el eterno debate sobre la adscripción ideológica del feminismo: ¿se puede ser feminista y de derechas?
Con un 47% de parlamentarias y un Consejo de Ministros paritario, España se sitúa a la vanguardia de la igualdad entre sexos, hasta el punto de que, como señaló la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en su presentación de la mesa redonda en Madrid el miércoles 3 de julio de 2019, la política es uno de los ámbitos sociales más igualitarios. Un avance que, a decir de Batet, solo se consiguió tras el cambio normativo de 2007 que obliga a los partidos a elaborar listas paritarias.
El poder, sin embargo, sigue siendo masculino, según Edurne Uriarte. Prueba de ello es que “la mayoría de los líderes políticos son hombres”, como se veía de manera elocuente en la foto del G-20 reunido en Osaka esa misma semana. Para Adriana Lastra lo importante no es un liderazgo femenino, sino feminista, a fin de que “no cambie la mujer, sino la política”. “Ser feminista no es ser mujer, sino querer la igualdad”, apostilló Noelia Vera, para quien un liderazgo feminista también lo puede ejercer un hombre. Melisa Rodríguez, por su parte, apostó por combatir las desigualdades en lugar de asumirlas.
El lenguaje sigue siendo uno de los mecanismos de reproducción de esa desigualdad. Ser ambicioso en un hombre es algo positivo, mientras que en una mujer tiene connotaciones negativas. Para Edurne Uriarte, la idea de que el liderazgo femenino implica más diálogo y poca agresividad juega en contra las mujeres con iniciativa: “si una mujer quiere liderar, desea ganar. Y eso implica confrontación, cierta agresividad. Pero cuando las mujeres deseamos ganar y somos agresivas, generamos rechazo”.
La tradicional adscripción de la mujer al ámbito doméstico, reservándose para el hombre el ágora pública, sigue pesando sobre las mujeres en política, porque se les recuerda constantemente que ése no es su lugar, afirma Adriana Lastra. Una manera de empujar a las mujeres a esa esfera privada es la invisibilidad. Noelia Vera señaló cómo tras las comparecencias semanales en rueda de prensa junto a su compañero de partido Pablo Echenique, sus declaraciones quedaban enmascaradas tras las siglas de la formación (“Podemos dice que…”), mientras que las afirmaciones de su colega eran precisamente atribuidas a su persona (“Echenique afirma que…”). Melissa Rodríguez recordó reuniones en las que sus interlocutores masculinos no se dirigían a ella, sino al técnico que se sentaba a su lado.
El consenso que presidió la mesa redonda se rompió cuando Melisa Rodríguez y Edurne Uriarte demandaron una mayor unidad entre las mujeres. Rodríguez denunció los insultos que recibió por querer participar en la manifestación del 8-M, en referencia a la exclusión de las formaciones de derecha en la histórica manifestación de 2018. Uriarte lamentó que no se entienda que en el feminismo hay diferentes opiniones: “hay un feminismo en la derecha”, afirmó, “el reto es dialogar y encontrar puntos de encuentro entre mujeres de distintas ideologías dentro del feminismo”.
Para Noelia Vera el reto pendiente es el que señala como la principal lección del feminismo: que las mujeres siguen sufriendo discriminación “no por mala suerte o por falta de capacidad, sino por el hecho de ser mujeres”.
Diferencias al margen, la presidenta de ACOP cerró el debate animando a las diputadas a que sigan siendo ambiciosas: “os queremos con palabra, porque la palabra es poder”.
###
martes, diciembre 04, 2018
El padre de todo esto
A unos metros de la icónica Iglesia Votiva se encuentra el Departamento de Sociología de la Universidad de Viena, donde tiene asiento el archivo Lazarsfeld, cuyos documentos descansan en la compañía de los de Paul Neurath, discípulo suyo que jugaría un papel fundamental a la hora de abrir el archivo en 1983. A decir verdad la mayoría de los papeles que en él se encuentran son fotocopias de los originales depositados en la Universidad de Columbia en Nueva York a la muerte de Lazarsfeld. Pero Neurath fue lo suficientemente inteligente e insistente para, mediante el apoyo del Ministerio de Educación austríaco y la Universidad de Viena, adquirir la biblioteca de trabajo del genio vienés de su viuda (y tercera esposa), Patricia Kendall.
Durante el mes de noviembre tuve la oportunidad de visitar el archivo. Sorprende desde el primer momento la actualidad de sus investigaciones. Sus pioneros estudios sobre la radio se preguntan qué es lo que hace que un programa de radio sea exitoso, y si la radio es una salvaguarda de la democracia o una plataforma para el fascismo. Preocupaban mucho los programas educativos, que competían con su ‘showmanship’ con el magisterio de los profesores en el aula. No es difícil imaginar a las estrellas de la radio como los modernos youtubers. Las preocupaciones sobre las implicaciones socio-políticas de la radio podrían trasladarse a internet y no perderían vigencia.
Doctor en matemáticas, Lazarsfeld se murió sin que los estudiantes de sociología tuvieran toda la formación cuantitativa que él demandaba para formalizar las ciencias sociales. Pero, aún así, el instituto de investigación que logró establecer en Columbia, el Bureau of Applied Social Research, fue pionero en la puesta en práctica de técnicas de investigación que aún hoy en día no dominamos plenamente los investigadores de la comunicación política:
- La técnica del panel: encuestas a la misma muestra para observar la evolución de su opinión.
- El ‘program analyzer’: un curioso artilugio compuesto por dos botones (‘me gusta’, ‘me desagrada’) que los oyentes de radio podían presionar mientras escuchaban un programa. Hoy en día se utiliza ampliamente, en su versión digital, para estudiar los debates electorales.
- El análisis de contenido.
- La entrevista focal, en su versión individual y grupal (el focus group), para indagar en las gratificaciones de los oyentes de radio.
Como es sabido, Lazarsfeld fue el pionero de la investigación de las redes sociales. Su famosa trilogía sobre la influencia personal e impersonal (mediática) en la decisión de voto (The people’s choice, Voting y Personal influence) culminó con el intento de rastrear las redes de influencia hasta encontrar al líder de opinión local, algo que no siempre se conseguía y que alimentaría las críticas a sus trabajos, que en cualquier caso gozaban de una sofisticación metodológica difícil de replicar incluso hoy en día.
El archivo de Lazarsfeld contiene cartas y notas remitidas a sus colaboradores, a los órganos de gobierno de su universidad o a las fundaciones que financiaban sus proyectos. Es muy probable que este tipo de documentación no la conservemos en el futuro, dada la evanescencia de toda la información digital. Resulta divertido calcular a cuánto equivaldrían a día de hoy los salarios que él mismo se ponía como director, así como los honorarios de sus colaboradores. Y resulta también sorprendente que la mayoría del trabajo duro lo llevaran a cabo mujeres, bien como entrevistadoras o como procesadoras de los datos alojados en tarjetas perforadas.
Lazarsfeld es a los estudios de comunicación lo que Darwin a la biología o Einstein a la física. Fue el padre de todo esto que llamamos comunicación política. Y fue, conviene recordarlo en estos tiempos, un refugiado con acento extranjero.
###
martes, abril 10, 2018
CFP: Los discursos del odio (Revista de la AE-IC)
RAEIC, Revista de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación abre su llamada a propuestas para los artículos del monográfico sobre “Los Discursos del Odio” del número 12 de la revista. El plazo para la entrega de los textos definitivos es el 10 de mayo de 2019.
Convocatoria completa: https://goo.gl/asP9AY
martes, octubre 17, 2017
Fake news: ¿qué hay de nuevo?
Los orígenes del periodismo profesional que se enseña todavía en las escuelas y facultades de comunicación pueden localizarse en el libro Liberty and the news (1920), un compendio de artículos en el que Walter Lippmann daba cuenta de las manipulaciones sobre la Revolución Rusa de las que había sido víctima el New York Times. A partir de entonces Lippmann se convertiría en el adalid de la profesionalización del periodismo y en un demoescéptico muy en la línea de Ortega y Gasset: la democracia ponía demasiado poder en masas desinteresadas y desinformadas. El único antídoto era una prensa profesional dispuesta a comportarse como un ciudadano a tiempo completo.
En 2016, la elección de un presidente posmoderno en EE. UU. se atribuyó en gran medida a los medios sociales: Facebook y Twitter habrían posibilitado la efervescencia de burbujas de opinión receptoras de noticias falsas que a su vez habrían encumbrado a un showman misógino e histriónico como Donald Trump. Los medios tradicionales, en su mayoría adeptos a Hillary Clinton, habrían sufrido una palmaria derrota como formadores de opinión. De repente, los medios periodísticos ya no eran poderosos, sino demasiado débiles. Pese a ello, Trump cargará contra ellos tildándolos, irónicamente, de ‘fake news’.
Hay algo muy viejo y muy nuevo en relación a Trump y las fake news. Lo viejo es la fijación de los líderes populistas con la prensa. Ocurría en los tiempos de Hitler (en los que acuñó el término lügenpresse, la prensa mentirosa) y ocurre en América Latina desde hace décadas. Lo nuevo es la proliferación de noticias falsas en medios sociales que dan rienda suelta a las fantasías más perversas del electorado, confirmando sus prejuicios y sus temores más íntimos, desde la homosexualidad de un Obama secretamente musulmán a las relaciones incestuosas entre Macron y las hijas de su esposa. Lo gracioso es que los beneficiarios de estas noticias falsas, además de los candidatos insurgentes o populistas que ayudan a propagarlas, son un grupo de chavales macedonios que se sacan un sobresueldo mediante los clicks en la publicidad que rodea a sus febriles creaciones. Una paga extra que, gracias al quasi-monopolio que ejercen Google y Facebook sobre la publicidad online, reciben de estos gigantes californianos que, irónicamente, suelen apoyar a candidatos demócratas.
Quizá estemos, como dicen L. O. Sauerberg y T. Pettitt de la University of Southern Denmark, ante el cierre del paréntesis que la imprenta de Gutenberg abrió alrededor del año 1.500. Los medios sociales nos traerían un revival de muchas de las características de la llamada “Primera Oralidad”: las noticias se entremezclan, se recomponen gracias a actores anónimos y nos llegan con cierto halo de sospecha. Las agresivas campañas del New York Times y el Washington Post para convertirnos en suscriptores no serían más que los estertores de ese periodismo profesional que se consolidó en la última fase de la era Gutenberg. En esta “Segunda Oralidad”, en la que el foro de referencia son las redes sociales y no los medios periodísticos, todos seríamos más susceptibles de creer rumores congeniales a nuestros prejuicios.
La era de los medios de masas, con su poder casi omnímodo y su proclividad a favorecer el establishment, no parece muy apetecible a las generaciones de nativos digitales. Pero las encuestas nos dicen que los jóvenes todavía acuden a los medios de referencia para confirmar lo que les sorprende en las redes sociales. Mientras cerramos el paréntesis de Gutenberg, seguimos recreando eternos debates filosóficos: ¿qué es la verdad?, ¿cómo podemos conocerla?, ¿de quién nos podemos fiar?, ¿cómo saber si estamos siendo engañados?, ¿puede la democracia sobrevivir en la segunda oralidad de los medios sociales?
###
martes, diciembre 06, 2016
10 tendencias en la investigación en comunicación política para 2017
1.- Populismo
Dada la íntima imbricación entre liderazgo carismático, movilización popular y comunicación de masas (bien sea a través de medios tradicionales o los social media), la investigación sobre el populismo ha emergido como uno de los temas clave para los investigadores. Al populismo se lo define de tres maneras: como ideología blanda (los de abajo contra los de arriba), como estilo de comunicación (un lenguaje llano, una aproximación al ciudadano medio, alejado de guiños intelectuales) y como estrategia para llegar al poder, especialmente en momentos de crisis sistémica: se agregan las distintas demandas sociales bajo un mismo paraguas y un mismo líder. Esta última sería la deficinión de Laclau que abiertamente profesan los líderes de Podemos en España. Un libro reciente de referencia sería Populist political communication in Europe, coordinador por Toril Aalberg, Frank Esser y Carsten Reinemann y editado por Routledge en julio de 2016.
2.- Periodismo por otros medios: Podcasting y documentales
Decía Robert Redford hace unos años que los documentales estaban haciendo el periodismo que ya no cabía o que no se atrevían a hacer los medios tradicionales. Esa tendencia iniciada por Michael Moore hacia un documentalismo desvergonzadamente activista y partidista ha continuado en los últimos años, y está atrayendo la atención de los investigadores. El documental periodístico se ha vuelto menos objetivo y ya no tiene en la televisión convencional a su medio de difusión: se ha vuelto más opinativo y ambiciona conquistar las salas de cine, los canales temáticos o las redes sociales. Tal es el caso de los documentales sobre Snowden (Citizenfour, de Laura Poitras, 2014) u O.J. Simpson (O.J.: Made in America, de Ezra Edelman, 2016). Para una reflexión académica sobre el género, sugerimos la lectura del artículo “Imágenes de la crisis financiera: las intervenciones de las películas documentales” publicado por Jens Eder en el número 20 de la Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad (2016). El inesperado éxito del podcasting Serial, una investigación periodística sobre un ‘cold case’ (caso sin resolver desde hace años) da esperanzas a un nuevo periodismo radiofónico adaptado a la era de Internet que podría tener consecuencias socio-políticas. Numerosos medios tradicionales como el diario Washington Post o la revista New Yorker se han lanzado a experimentar con estos seriales radiofónicos digitales. Recomendamos el artículo “Personal narrative journalism and podcasting” de Mia Lindgren, publicado en el Radio Journal (vol. 14, núm. 1, abril de 2016).
3.- Inmigración y refugiados
Los estudios sobre el marco interpretativo que los periodistas aplican a los inmigrantes, así como las investigaciones de análisis crítico del discurso sobre los demandantes de asilo, son un clásico de los estudios de comunicación política. La crisis de refugiados que ha vivido Europa a raíz de la guerra en Siria ha vuelto a poner en la agenda de los investigadores el tratamiento mediático de ‘el otro’ que llega a nuestras costas o ‘el otro’ que vive entre nosotros. El investigador Paolo Mancini (de la Universidad de Perugia, en Italia) presentó con otros colegas suyos un paper titulado “What shapes the coverage of immigration” en el segundo congreso de la revista International Journal of Press/Politics, celebrado en Oxford (Reino Unido) en septiembre de 2016. La red de investigadores netPOL (liderada por la Universidad del Danubio en Krems, Austria) prepara para 2017 un libro colectivo con estudios de caso nacionales sobre el discurso mediático de la crisis de los refugiados en Europa.
4.- Discursos del odio, discursos inciviles y ‘post-verdad’
El anonimato que brindan las redes sociales tiene un lado oscuro: la utilización de estas plataformas para propagar insultos o acosar a personajes públicos. Aunque Internet tiene la capacidad de recoger y amplificar discursos silenciados por los medios, también es una oportunidad para propagar ‘discursos del odio’ aprovechando la impunidad que brinda la ocultación de la identidad. Los discursos inciviles también tienen lugar en tertulias radiofónicas y televisivas, dando lugar a lo que investigadores como Diana Mutz han denominado ‘in your face politics’, contribuyendo a erosionar la confianza en las instuciones y el proceso político (véase su libro In-your-face politics: The consequences of uncivil media, Princeton University Press, 2016). Los discursos radicales son un tema sensible, ya que a veces es difícil distinguir entre la vehemencia de la libertad de expresión y la agresividad verbal. Los estudios preliminares sobre la circulación de información durante la campaña presidencial norteamericana de 2016 revelan que las noticias falsas tuvieron un impacto inusitado, forzando a los nuevos grandes mediadores (Facebook y Twitter) a tomar medias contra los ‘fake news sites’. El debate sobre la ‘post-verdad’, abierto por la revista The Economist en septiembre de 2016, reverberó en los medios de todo el mundo, hasta hacer de la palabra ‘post-truth’ una de las palabras del año para el Diccionario Oxford. La pervivencia de las mentiras y falsedades en Internet se presenta así como otro de los grandes retos para la academia.
5.- Diplomacia pública (de ayer y hoy)
La investigación en comunicación política internacional ha tenido en la dipomacia pública a uno de sus temas favoritos de estudio en los últimos años. Pero la práctica de intentar favorecer relaciones horizontales entre ciudadanos de distintos países a través de productos culturales como películas o mecanismos de socialización informal como las becas de estudio antecede en décadas a la twitter-diplomacy. Fenómenos como las ayudas a la producción de películas hollywoodienses tienen lugar hoy (en China) pero cuentan con antecedentes históricos como el Hollywood in Madrid que fomentó el gobierno de Franco, como demuestra Neal Rosendorf en su magistral libro Franco sells Spain to America: Hollywood, tourism and public relations as postwar Spanish soft power (Palgrave, 2014). El Camino de Santiago, que ya en sus orígenes fue un intento de unir a Europa (o, mejor dicho, de crear Europa) contra el islam, aguarda todavía un estudio desde la perspectiva de la diplomacia pública. La mejor aproximación hasta el momento es la de Xosé Luis Barreiro Rivas y su monografía La fundación de Occidente: El Camino de Santiago en perspectiva política (Tecnos, 2009).
6.- El derecho a saber y la transparencia
La demanda de la accesibilidad a la información pública y su tardía cristalización institucional en España pueden llevar a pensar que el control público de la acción gubernamental es consecuencia de una reacción a las revelaciones de Snowden. Pero la demanda popular de transparencia institucional es mucho más antigua. En su reciente libro The rise of the right to know: Politics and the culture of transparency, 1945-1975 (Harvard University Press, 2015), Michael Schudson sitúa en la expansión de la educación superior en los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial una de las causas fundamentales de esta mayor exigencia a los ejecutivos. En el caso español, está por ver la eficacia de la Ley de Transparencia, todavía infrautilizada por los periodistas, pero que puede dar lugar a interesantes trabajos académicos en los próximos años. Un primer paso es el proyecto de investigación “Comunicación pública, transparencia, rendición de cuentas y participación en los gobiernos locales”, que bajo la dirección de Juan Luis Manfredi (Universidad de Castilla-La Mancha) continúa el trabajo iniciado por Amparo Moreno desde la Universidad Autónoma de Barcelona.
7.- El fact-checking y las medias verdades
Los maestros griegos de la retórica, avezados en el arte de convencer siglos antes de que Cristo viniera al mundo, ya advertían (para disgusto de ortodoxos como Platón) que en retórica no importa tanto la verdad como la apariencia de verdad. Las medias verdades de líderes como Putin o Trump merecieron portadas en publicaciones como The Economist (10 de septiembre de 2016) o el suplemento Ideas de El País (26 de septiembre de 2016), y a buen seguro merecen también estudios académicos. La tendencia a comprobar la veracidad de las afirmaciones de los políticos ha llegado a España desde Estados Unidos, donde Lucas Graves ha publicado un estudio llamado a ser la referencia sobre el tema: Deciding what's true: The rise of political fact-checking in American journalism (Columbia University Press, 2016).
8.- El humor y la ficción
En su libro 50 viñetas que cambiaron el mundo (Ariel, 2016), el historiador Roberto Fandiño nos recuerda que las críticas políticas más memorables e hirientes no tienen forma textual, sino iconográfica. Desde hace décadas los políticos se han rendido al enemigo y se han unido a él, prestándose a aparecer en situaciones cómicas e incluso humillantes. Aunque el politainment es ya un recurso manido y hay quien lo da por agotado, la mezcla de humor y entretenimiento con la política seguirá siendo popular y seguirá atrayendo la atención de los investigadores. Otro tanto ocurre con las series de televisión, que han reemplazado a la novela como gran recurso de entretenimiento masivo. La naturaleza imita al arte y la fría iniquidad del líder psicopático (House of Cards) o las dificultades de un gobierno de coalición en una democracia consociativa (Borgen) son a la vez reflejo y prefiguración de la política contemporánea. Para la investigadora T. Ann Kennedy, series como The Wire son el equivalente contemporáneo de las novelas sociales de Charles Dickens o el periodismo documental de Walker Evans o James Agee.
9.- Salud pública: del pánico a las vacunas y otras historias
El miedo a las vacunas ha revitalizado la aparición del sarampión, que iba camino de erradicarse. Parte del éxito del movimiento anti-vacunas se debe a la norma del equilibrio periodístico: los bandos enfrentados en una controversia reciben igual cobertura aunque los postualdos de una de las partes se sostengan sobre prejuicios o argumentos pseudocientíficos. El periodismo de largo alcance se adelantó a la academia a la hora de abordar este asunto. En 2013 el periodista Seth Mnookin publicó The panic virus: The true story behind the vaccine-autism controversy (Simon & Schuster). Hemos tenido que esperar a 2016 para que un estudio académico sobre la mediación periodística de los temas de salud pública viera la luz en forma de libro. Lo hace a cargo de Charles L. Briggs y Daniel C. Hallin en su Making health public: How news coverage is remaking media, medicine, and contemporary life (Routledge).
10.- Las noticias ya no se buscan, te encuentran
El investigador de la Universidad de Viena Homero Gil de Zúñiga es el proponente de una nueva teoría, la ‘news finds me perception’, que encapsula el sentir de muchos jóvenes con respecto a la información: si las noticias son lo suficientemente importantes, me acabaré enterando a través de mis feeds en redes sociales. A diferencia del ideal de ciudadano responsable que debe hacer un esfuerzo para enterarse y comprender el devenir de la actualidad, el joven consumidor de información adopta una actitud pasiva y deja en manos de los algoritmos de los grandes hermanos de la sociedad de la información su posibilidad de acceder a los asuntos públicos. Lo hace porque, según Gil de Zúñiga, las redes sociales nos invitan (aunque sea de manera inconsciente) a publicitar nuestras inclinaciones políticas cuando compartimos noticias que nos parecen indignantes, algo que no ocurría con otras formas de interactividad en la red.
###
miércoles, octubre 05, 2016
La UE tras el Brexit: esperando un respiro
Deshacer los lazos con la UE no será fácil: Reino Unido tendrá que replantearse su relación con los programas de investigación europeos (Horizonte 2020), la colaboración policial (Europol), el intercambio de estudiantes (Erasmus) y, paradójicamente, tendrá que pensar si recrea a escala nacional la parte de la burocracia técnica que ya estaba comunitarizada, como la vigilancia de la aplicación de regulaciones sobre productos químicos que hasta ahora lleva la European Chemicals Agency. “Lo normal es que un referéndum cese el debate sobre la cuestión en juego, pero en este caso no ha sido así”, afirma Corbett. “Irlanda del Norte y Escocia votaron por quedarse y la web de peticiones del Parlamento ha recibido un número récord de solicitudes para la celebración de un segundo referéndum”. Quizá si los ciudadanos comunitarios residentes en Reino Unido hubiesen tenido derecho a votar en la consulta (derecho que sí tuvieron mozambiqueños o cameruneses por su condición de ciudadanos de la Commonwealth), el resultado habría sido diferente.
Por si fuera poco, el inicio curso político europeo, marcado por el discurso sobre el estado de la Unión pronunciado por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junker, ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo a mediados de septiembre, ha coincidido con la gira de presentación del libro El euro: cómo la moneda común amenaza el futuro de Europa (Taurus, 2016), del premio Nobel de economía Joseph Stiglitz. Incluso eurodiputados europeístas como el popular Pablo Zalba admiten que el euro no es sostenible en su actual condición, aunque no aventuran, como Stiglitz, su posible partición en dos, con un euro norteño y otro sureño.
A la fractura norte-sur se suma la división este-oeste, con los países de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) manifestando una oposición furibunda a las cuotas de refugiados sugeridas por la Comisión Europea, que ya no serán obligatorias sino voluntarias para no fracturar todavía más la Unión. Mientras tanto, Alemania y Suecia asumen más refugiados que nadie en Europa, si bien son los países en vías de desarrollo los que acogen al 85% de aquellos que buscan asilo fuera de su país, según la eurodiputada liberal sueca Cecilia Wikström.
La primera sesión parlamentaria de septiembre en Estrasburgo se celebró bajo unas temperaturas inusualmente altas para la época del año. Pero no hablemos del cambio climático, porque necesitamos, como la propia Unión, un respiro.
Nota: el autor desea agradecer a la Representación en España de la Comisión Europea su invitación para asistir al debate sobre el estado de la Unión en Estrasburgo, celebrado el 14 de septiembre de 2016.
domingo, junio 28, 2015
Elecciones y medios digitales: cita en Washington D.C.
El taller contará con presencia española: Andreu Casero-Ripollés y Ramón A. Feenstra (Universitat Jaume I, Castellón,), Víctor Sampedro Blanco (Universidad Rey Juan Carlos), Mayra Martínez Avidad (Universidad Camilo Jośe Cela, Spain), Javier Lorenzo Rodríguez (Universidad Carlos III de Madrid), Carmen Beatriz Fernández (Universidad de Navarra), Andreina Itriago (Universitat de Barcelona), y Beatriz Nieto.
A continuación reproducimos el programa completo.
***










