jueves, septiembre 15, 2016

Kevin G. Barnhurst (1952-2016): Maestro de investigadores en España y América Latina



Publicado en: La Revista de ACOP, Núm. 8, Septiembre de 2016, p. 55.

El 2 de junio de 2016 nos dejaba a los 64 años el profesor Kevin Barnhurst, que acababa de jubilarse (pasando a ser profesor emérito) como investigador y docente en la Universidad de Illinois en Chicago. En los últimos años había ocupado una cátedra sobre Comunicación en la Era Digital en la Universidad de Leeds, en Reino Unido. Barnhurst fue un destacado investigador en comunicación política, historia del periodismo y comunicación visual. Enamorado de lo español y lo latino, deja muchos discípulos y amigos en España y Latinoamérica, donde impartió conferencias y clases durante su intensa carrera investigadora.

Conocí al profesor Barnhurst como alumno suyo en el máster en Comunicación en la Universidad de Illinois en Chicago (del 2004 al 2006), que cursé en virtud de una beca de la Fundación Pedro Barrié de la Maza. Gracias a él aprendí a escribir académicamente –conocida es la verbosidad de la que pecamos los latinos– y a encontrar el principal motivo que anima cualquier investigación: “la contradicción entre lo que todo el mundo dice y lo que tú realmente piensas”, decía. En sus clases de teorías de la comunicación y de investigación en métodos cualitativos aprendí a cuestionar las vacas sagradas de nuestro campo. Accedíamos a los textos originales y los comentábamos en el aula, descubriendo la sorprendente modernidad de las investigaciones de la famosa Escuela de sociología de Chicago, una de sus favoritas. Precisamente, tras leer una magnífica biografía sobre el padre de dicha Escuela, Robert Park (Rolf Lindner, The reportage of urban culture: Robert Park and the Chicago School, Cambridge University Press, 2006), descubrí que los seminarios del profesor Barnhurst eran muy similares a los del propio Robert Park. La clase era una especie de redacción en la que se comentaban las tareas pendientes y pasadas, reflexionando sobre lo ocurrido durante el trabajo de campo en las calles de Chicago.

Kevin Barnhurst era un investigador situado fuera del mainstream. Así, mientras en la investigación en comunicación política predominan los estudios de framing, priming y las encuestas de opinión, Barnhurst destacó por un proyecto multi-nacional y multi-lingüe en el que los jóvenes redactaban breves historias de vida sobre su relación con los medios y la política. Otra de sus marcas características era el establecimiento de conexiones improbables. En el libro The form of news: A history, co-escrito con su colega John Nerone (Guilford Press, 2002), conectaba su pasado como investigador en comunicación visual (uno de sus primeros intereses) con la comunicación política. Establecía una relación entre el aspecto visual de los periódicos y los ideales de esfera pública en cada momento histórico. Lo que para los periodistas representaba un triunfo histórico, la ‘tematización’ y la reducción del número de historias a favor de una mayor profundidad en las mismas, era para Barnhurst un empobrecimiento del animado bazar de los periódicos de antaño, con notas más breves y misceláneas de sucesos. En realidad, con la tematización los periodistas hablaban más entre sí y con las élites, restándole protagonismo a la propia sociedad sobre la que pretendían informar.

Los investigadores españoles y latinos en comunicación política hemos perdido a un gran interlocultor con el mundo anglosajón. En lo personal, he perdido a un gran mentor y amigo. Nos queda el consuelo de su último gran libro, que envió a la imprenta días antes de fallecer: Mister Pulitzer and the spider: Modern news from realism to the digital (University of Illinois Press, 2016), una obra llamada a ser una referencia en la investigación sobre la historia y la sociología del periodismo.

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miércoles, junio 01, 2016

Fraga y Pablo Iglesias: unidos por Carl Schmitt


La Editorial Trotta acaba de poner a la venta el libro Carl Schmitt: Pensador español, de Miguel Saralegui. Schmitt es un autor maldito, tabú en Alemania durante muchos años por su pasado filo-nazi, pero de eterna actualidad en la ciencia política de raigambre realista y hobbesiana. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha citado al jurista alemán en varias ocasiones, llevando incluso al Congreso de los Diputados una copia de la Teoría del partisano en pleno periodo de negociaciones para formar gobierno. El líder conservador Manuel Fraga Iribarne llegó a cultivar una amistad académica y personal con el propio Schmitt. De hecho, en su libro Saralegui rescata la correspondencia entre Fraga y Schmitt y entre Fraga y la hija de Schmitt, Ánima Schmitt, que se casó con un profesor de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela.

Así como Fraga conoció en persona a Schmitt, Iglesias probablemente haya accedido a la obra del autor alemán a partir de las intrepretaciones de la politóloga belga Chantal Mouffe, que resucitó a Schmitt y su crítica a la eterna deliberación liberal sin, obviamente, secundar sus veleidades hitlerianas. Frente a la socialdemocracia descafeinada de la tercera vía, Mouffe recomienda oponerse al neoliberalismo con una política de izquierdas que trate de recuperar a los damnificados por la globalización, que encuentran en soluciones de derecha radical proteccionista a sus únicos valedores frente a la creciente concentración de la riqueza mundial en cada vez menos manos. Ahí radica la conexión entre Podemos y Le Pen que señalaba Íñigo Errejón en una reciente entrevista: en el apoyo a ambas formaciones hay muchos desahuciados del sistema político tradicional. Son los extremos los que proveen algún tipo de alternativa al consenso del establishment.

No es díficil encontrar trazas de Schmitt en los políticos contemporáneos. Sin ir más lejos, y por citar a un líder opuesto a Podemos, Alberto Núñez Feijóo dice a menudo –como sostenía Schmitt– que el acto político por excelencia es la decisión.

Fraga, Pablo Iglesias, Feijóo… ¡todos Schmittianos!

sábado, mayo 07, 2016

El ‘politainment’ ya es vieja política


La campaña electoral del 26J será, más que austera, creativa, a decir de Inma Aguilar, asesora política de Ciudadanos. Tendrá que ser una campaña “que no se note”, según María José Canel, catedrática de comunicación política en la Complutense, a fin de no enfadar a los ciudadanos. Será “una campaña de debates y una campaña de redes”, dice Aguilar, lo que a su juicio va a beneficiar a los partidos pequeños. Ya no se verán acciones de ‘politainment’, como las de Pedro Sánchez llamando para entrar en directo en Sálvame o tirando a canasta en El Hormiguero, porque los candidatos en liza ya son lo suficientemente conocidos por el electorado. En la campaña de junio “no se buscará notoriedad, sino rendir cuentas del período que va del 20D al 26J”, advierte Aguilar. “La humanización del candidato ya se ha hecho vieja, al votante ya no le hace gracia”, apunta Canel. Las dos expertas en comunicación política participaron este viernes, 6 de mayo de 2016, en un debate organizado por MAS Consulting en la sede del Instituto Atlántico de Gobierno y moderado por el consultor de marketing político Daniel Ureña.

María José Canel ofreció un exhaustivo análisis de los últimos datos demoscópicos, explicando qué ha cambiado en el electorado español y qué cabe esperar para el 26J. El contexto de las próximas elecciones se parece muy poco al de las últimas décadas. Según Canel, el 20D España dejó de votar por tradición. Tanto PP como PSOE bajaron su suelo de voto a unos 7 y 5 millones, respectivamente. En las encuestas pre-electorales la mitad de los votantes decían que iban a cambiar su opción de voto tradicional. Finalmente solo uno de cada cuatro lo hicieron, pero un 25% del electorado no es poca cosa.

¿Qué ha pasado desde el 20D? Según los datos del CIS interpretados por Canel, solo uno de cada dos votantes está contento con cómo se ha comportado su partido en estos meses de negocioaciones. La posición de los electores sobre la conveniencia de que gobierne la lista más votada, antaño mayoritaria, se ha tornado más matizada: uno de cada dos electores duda ahora sobre si debe gobernar el partido más votado.

El electorado español, en efecto, ha evolucionado, y esta transformación se refleja en los últimos hitos electorales, a decir de Canel. En 2008 España pasó de un voto partidista a un voto realista. El voto se decidió más por la creencia en la capacidad de un determinado partido de superar la crisis económica que en la tradicional simpatía ideológica. En 2011 se pasó, según Canel, del voto económico al voto ético. En la decisión del voto primaron valores como el consenso, la transparencia y la integridad. En 2016 los electores dejaron de lado su deseo de que predomine su opción propia al convencimiento de la necesidad de negociar para llegar a una colación de gobierno.

Según el barómetro del CIS correspondiente al mes de abril de 2016, los votantes se mantienen mayoritariamente fieles a sus opciones de voto en las pasadas elecciones del 20D. Las formaciones que más fugas presentan son, curiosamente, Podemos y sus confluencias. Los que se decantaron por la formación de Pablo Iglesias el 20D están ahora debatiéndose entre pasar a IU o a la abstención. Según Canel, los resultados del 26J dependerán en gran medida del éxito de la coalición Podemos-IU y de la abstención.


Ante este incierto panorama electoral, Inma Aguilar descarta las campañas negativas y apuesta por una mayor “feminización” que introduzca valores tradicionalmente identificados con las mujeres como la empatía, la colaboración, la desjerarquización y la movilización de abajo hacia arriba. Según la asesora de Ciudadanos, la consultoría política está muy influenciada por el marketing político americano, y éste a su vez está marcado por las ideas de Sun Tzu en su tratado El arte de la guerra. “Pero una guerra no es solo lo que ocurre en el campo de batalla, adonde solo iban los hombres, sino lo que ocurría en las trincheras, donde seguramente había muchas mujeres que jugaron un papel fundamental y que lamentablemente no nos lo han contando en ningún libro”, apostilla Aguilar.

Tanto Canel como Aguilar coincidieron en la conveniencia de que el asesor político ofrezca una valoración honesta y, en la medida de lo posible, distanciada y no lisonjera del comportamiento de un candidato. Pero ambas reconocieron que es difícil. Aguilar recordó una frase de Cesare Pavese que tiene aplicación al respecto: “Sabemos utilizar la estrategia amorosa solo cuando no estamos enamorados”.

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viernes, mayo 06, 2016

La ley de transparencia, infrautilizada por los periodistas


En 2013 España saldó al fin su deuda como país democrático-liberal al aprobar la ley de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno. Pero por lo que comentaron este jueves en Madrid los periodistas de precisión convocados por las IV Jornadas de Periodismo de Datos organizadas por el capítulo español de la Open Knowledge Foundation, el número de peticiones anuales es muy bajo.

Según Karma Peiró (Nació Digital), las administraciones todavía no sienten la presión ciudadana o periodística. Eso sí, las escasas peticiones son suficientes para volver locos a los funcionarios, que todavía están adaptándose a la nueva era de la transparencia. El portal a través del cual se pueden cursar las peticiones tampoco ayuda. En opinión de Borja Bergareche (Vocento), es “un desastre”. La novedad de la ley también requiere un proceso de aculturación entre los periodistas. “Es importante tener de mano a un jurista que nos ayude a escribir bien las peticiones”, afirma Bergareche, “porque uno no puede solicitar de golpe toda la información sobre el contencioso entre España y Gibraltar”. Las peticiones que no sean concretas no prosperarán.

Las limitaciones de las leyes de acceso a la información pública también se sienten en otros países, como Perú. Antonio Cucho (Ojo Público) considera que “los periodistas y la sociedad civil deben unirse para hacer sentir la demanda de datos a la administración”. En Estados Unidos, el equipo de datos del Washington Post, liderado por la jovencísima Kaeti Hinck, lleva cuenta del estado de sus peticiones de información al abrigo de la FOIA (Freedom of Information Act), clasificándolas en exitosas, rechazadas y en trámite. Hink animó a los periodistas a no depender exclusivamente de los datos de la administración. “Nosotros también podemos crear bases de datos”, animó, refiriéndose a su contabilidad de las muertes por arma de fuego en Estados Unidos, una iniciativa pionera que luego copió el mismísimo FBI, que hasta entonces no manejaba datos a nivel nacional del número de muertos por disparos.

Sacarle partido al periodismo de datos requiere dinero para contratar a buenos especialistas, pero fundamentalmente depende de la pasión, según los ponentes. Incluso un solo individuo puede minar las bases datos y obtener un reportaje de máximo impacto. “Los periodistas”, confiesa Bergareche, “éramos hasta hace poco la última profesión en utilizar el Excel para todo”. Peiró pone el ejemplo del equipo Spotlight del Boston Globe, popularizado en un reciente film: “no tenían las herramientas de las que disponemos ahora y, sin embargo, crearon su propia base de datos”. De hecho, según Helena Bengtsson (The Guardian), los periodistas de datos no deberían ser una clase aparte dentro de la redacción. “Saber mezclar dos tablas relacionales es una habilidad más, como entrevistar. Es uno de los múltiples métodos que utilizamos para obtener información”.

España ha recorrido un gran camino en poco tiempo, en lo que a la adopción del periodismo de datos se refiere, según Marta Ley (El Mundo Data). Pero todavía queda un gran trecho por andar en lo que a cultura de la transparencia se refiere, insiste Bergareche. Si bien las peticiones de acceso a la información pública son ya una rutina en los países de nuestro entorno, los periodistas españoles todavía tienen que acostumbrarse a lo que a día de hoy es todavía una novedad. En un futuro inmediato, Bergareche espera que las unidades de datos de las redacciones sean una parte integral del periodismo de investigación. Ahora que la ley de transparencia se ha hecho efectiva en todos los niveles administrativos y ya permite hacer peticiones a ayuntamientos y gobiernos autonómicos, ya no hay excusa.

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martes, abril 19, 2016

Las noticias nos encuentran… o eso creemos


Cuando Homero Gil de Zúñiga preguntó a uno de sus alumnos de periodismo en Texas dónde había leído, escuchado o visto la noticia que comentaban al inicio de la clase, el estudiante no fue capaz de mencionar ningún medio en concreto. Simplemente, se había enterado de una manera pasiva. La noticia lo había encontrado. Es lo que Gil de Zúñiga llama la “news finds me perception”. A pesar de que la atención que prestan a los medios convencionales es escasa, muchos estudiantes se creen bien informados y confían en las redes sociales para estar al tanto de la actualidad.

En una investigación presentada este martes 19 de abril en la Universidad Carlos III de Madrid en calidad de catedrático de excelencia de la UC3M-Santander, Gil de Zúñiga reveló que aquellos que más confían en que las noticias les lleguen sin ningún esfuerzo tienden a consumir menos prensa y televisión y beben fundamentalmente de las redes sociales (algo esperable) pero, sin embargo, no están más informados sobre la actualidad política.

Podría pensarse, pues, que un consumo pasivo de información a través de las redes sociales es un depresor de la participación política. Es lo que ya sugirieron investigadores de la Universidad de Wisconsin a finales de los noventa: el consumo recreativo de contenidos online, a diferencia del consumo informativo, está relacionado con una menor implicación política.

Pero las redes sociales no son un contenido online cualquiera. En cierta manera, nos obligan a expresarnos políticamente aunque no seamos proclives a revelar nuestras inclinaciones ideológicas. De las múltiples identidades que manejamos en las redes sociales, una de ellas es política, y ésta acaba por descolgarse en alguna opinón en forma de tuit o post en Facebook. Según las investigaciones de Gil de Zúñiga, el uso de las redes sociales nos lleva a revelar nuestra identidad política. Otra cosa es que esa expresión política se traduzca en participación política efectiva, de ahí que últimamente se haya acuñado el término ‘slacktivism’ para referirse al activismo que no va más allá del ‘me gusta’.

Homero Gil de Zúñiga es profesor en la Universidad de Viena, donde dirige el Media Innovation Lab. Sus investigaciones se centran en el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación en el comportamiento político.

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sábado, diciembre 26, 2015

Apuntes para una España consociativa

Mirándolo bien, el gran derrotado en las últimas elecciones generales ha sido el populismo. En contra de lo que dice el credo populista (sostenga quien lo sostenga), “la gente” no es una, o al menos no tiene una opinión unívoca, con preferencias unánimes. La gente ha hablado, y el resultado es un arco de opinión que se parece más a las plumas de un papagayo que al vúmetro bicolor. De repente la serie de referencia para entender el momento ya no es House of Cards, sino Borgen. España se ha vuelto consociativa.

Hay que desempolvar los apuntes de Ciencia Política y releer a Lijphart (2010 [2000]), que dividía en dos los tipos posibles de democracia: a) las democracias mayoritarias (como Reino Unido o EE.UU.), en las que el gobierno de la sociedad se encomienda a una mayoría, aunque sea exigua; b) las democracias consensuales (casi todas), en las que el gobierno de la sociedad debe incluir al mayor número de gente posible: es decir, la mayoría que gobierne debe ser lo más amplia e inclusiva posible. España encajaría en el modelo consensual, pero la actual crisis se lee en términos de modelo mayoritario.

Una sociedad tan plural como la española soportaría difícilmente un modelo Westminster. Ni siquiera en Reino Unido la distorsión entre proporción de votos y proporción de escaños es fácilmente asumible y es objeto de continuo debate.


En el otro extremo se situaría el parlamento belga, dividido no sólo ideológicamente, sino también lingüísticamente. Es el ‘lado oscuro’ al que España teme aproximarse.



Lo interesante es que, visto de manera abstracta, y recurriendo a la clasificación de sistemas de partidos de Blondel (1968, citado por Lijphart, 2000), España pasaría de ser un sistema de “dos partidos y medio” a un sistema multipartidista sin un partido claramente dominante.


Si representamos los resultados electorales de las últimas tres elecciones generales con base 100, este sería el resultado:

  • España, elecciones generales de 2008, resultados (base 100):
    • PSOE (48), PP (44), Resto (8)
  • España, elecciones generales de 2011, resultados (base 100):
    • PP (53), PSOE (31), Resto (16)
  • España, elecciones generales de 2015, resultados (base 100):
    • PP (35), PSOE (25), Podemos (19), Ciudadanos (11), Resto (8)

Sin fuerzas claramente hegemónicas habrá que ceder, y eso es algo que no casa con el purismo ideológico. Es el precio del gobierno inclusivo: para que todos ganen algo, todos tendrán que perder algo.

Referencias:
Lijphart, A. 2010 [2000]. Modelos de democracia: Formas de gobierno y resultados en treinta y seis países. Barcelona: Ariel.

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sábado, noviembre 28, 2015

Las cinco lecciones del debate de la Carlos III


Dice El Mundo en su portada de este sábado que el debate organizado por la Asociación Demos en la Universidad Carlos III que enfrentó a Iglesias y a Rivera (Sánchez y Rajoy declinaron ir) ha marcado “un punto de inflexión en la historia de los debates en España”. Es cierto. He aquí las claves:

1.- No hace falta cronómetro. Cuando la voluntad de los organizadores y del moderador es la de ser justos y propiciar un debate dinámico y equilibrado, nadie se va a molestar por tener tres segundos de más o de menos. En el debate de este viernes no hubo cronómetro y nadie considera que la administración de los tiempos fuese injusta. Había una organización mínimamente pactada (cinco minutos de introducción, un minuto para finalizar, dos minutos de introducción para cada bloque: economía, sanidad y pensiones, educación y reforma democrática). Y ya está.

2.- El moderador fue un auténtico moderador. El periodista de Onda Cero Carlos Alsina supo pedir brevedad en las exposiciones y animó a una contrarréplica en cada argumento. Actuó como buen periodista al pedir a los candidatos una explicación sobre las diferencias entre la renta básica y el complemento salarial. Sabiamente, optó por dar voz al público cuando vio que el debate entre candidatos se comía la posibilidad de participación de la audiencia. Alsina hizo dos preguntas clave ligadas a la actualidad del momento: 1) ¿Existen guerras justas? (en referencia a la conveniencia de intervenir en Siria) y 2) ¿Debe el Gobierno rescatar a Abengoa? (en pre-concurso de acreedores, la noticia acababa de saltar el día anterior). Preguntas acertadas en su formulación que nadie consideró fuera de lugar pese a salirse del programa pactado.

3.- Vuelve la retórica. La capacidad para saber expresarse es un arma poderosísima y peligrosa. Que se lo pregunten a Pizarro, que perdió un debate con un Solbes de zorrería desconocida. A Rivera se le nota su formación en las ligas de debate: sus puntos argumentales no son más de tres (frente a las interminables listas de Iglesias) y el final, con la cita de Suárez (hacer normal en las instituciones lo que es normal en la calle) estaba muy bien preparado. Iglesias también tenía bien trabajadas sus frases-titular: “muchas gracias, 1978, hola 2016” (reforma frente a ruptura, quién lo diría) y “cortar el agua al pez” en vez de “dar una patada al avispero” en referencia a la necesidad de priorizar el corte de la financiación de los terroristas frente a nuevos bombardeos.

4.- La universidad como foro político idóneo. Estamos acostumbrados a que las universidades norteamericanas se ofrezcan como las sedes de los debates presidenciales, pero el debate de este viernes en la Carlos III fue el primero en sede universitaria en la historia de la democracia española. No por casualidad los propios universitarios provocaron el principal motivo de guasa en el debate (sobre si los candidatos han leído o no a Kant) y le otorgaron a la convocatoria un tono festivo y jovial, pero al mismo tiempo serio y comprometido.

5.- La sociedad civil toma protagonismo. Los politólogos suelen decir que los partidos políticos pertenecen más a las instituciones que a la sociedad civil. Hasta ahora, era cierto. Pero el hecho de que este debate haya sido organizado por una asociación universitaria es elocuente. La realización fue sobria pero efectiva. No hicieron falta grandes despliegues técnicos. Había ilusión y ganas. Seguramente los debates que faltan contarán con mucho más presupuesto, pero carecerán de la energía y la espontaneidad del de la Carlos III. Los universitarios han hecho historia y han puesto a la clase política en el brete de intentar estar a su altura. La Fundación Encuentro se preguntaba hace años en la portada de uno de sus libros si existía sociedad civil en España. Ahora no hay duda. La hay. Está pidiendo paso.

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martes, noviembre 24, 2015

La clave del 20D es la brecha generacional


“There’s a whole generation with a new explanation” rezaba el himno hippy de Scott McKenzie. Los periodistas Juan Luis Sánchez (eldiario.es) y María Ramírez (El Español), así como el politólogo del CSIC Pepe Fernández Albertos, siguieron la letra de la famosa canción al avanzar las claves de las elecciones generales del 20D en la mesa redonda “Medios de comunicación y cambio político”, organizada por la asociación Demos en la Universidad Carlos III de Madrid el martes, 24 de noviembre de 2015.

Juan Luis Sánchez no tiene dudas de que el aspecto generacional es el más relevante a la hora de analizar los inminentes comicios: “Hay una fractura generacional electoral entre los jóvenes de entre 18 y 35 años, que se decantan mayoritariamente por Ciudadanos y Podemos, y las franjas de edad más altas, que todavía confían en PP y PSOE”. Según Sánchez, el 50% de los votantes de PP y PSOE no tienen e-mail, por lo que su capacidad de reforzar el voto o de ganar adeptos a través de Internet es más bien limitada. “Desde eldiario.es nos dirigimos a la población más conectada, que es la que más apuesta por un cambio en la forma de hacer política”. Sánchez sitúa el punto de inflexión en el 15M: “Lo que pasó en el 15M cambió la socialización de la política. El 15M cambió todas las instituciones, entre ellas los medios de comunicación”. La nueva generación de votantes tiene su reflejo, a decir de Sánchez, en una nueva generación de politólogos y periodistas.

El politólogo Pepe Fernández Albertos ahondó en el argumento de la brecha generacional. Siguiendo una expresión acuñada por la socióloga Belén Barreiro, Fernández Albertos habló de dos Españas, una analógica y otra digital. El último barómetro del CIS revela que los jóvenes se diferencian de los mayores de 65 en sus canales de información política: los primeros tienen Internet como referencia primordial, mientras que para los mayores la televisión sigue siendo todavía su principal fuente. A juicio del politólogo del CSIC, la crisis ha generado mayores niveles de interés en la política. Las tradicionales preguntas sobre eficacia y cinismo político revelan que los jóvenes son menos cínicos que sus padres. Fernández Albertos cifró en tres las características del nuevo sistema mediático: 1) es más plural, la agenda ya no la controlan unos pocos medios; 2) es más atomizado, el consumo de información es diferente en cada persona (el famoso ‘daily me’), una ‘exposición selectiva’ que puede dificultar la capacidad para comprender al otro; 3) es más polarizado, en parte por las necesidades de financiación de los nuevos medios, que necesitan lectores cómplices (suscriptores). “Esta polarización”, defiende, “puede implicar una pérdida de espacios de discurso y consenso”.

Para María Ramírez, el nacimiento de El Español ocurre en el mismo contexto en el que nacen partidos como Podemos y Ciudadanos. “A pesar del desencanto que ha traído la crisis, también ha habido más interés en informarse, en ser activos y cambiar las cosas”. Además del contexto socio-político, el gran aliado de El Español ha sido, según Ramírez, la tecnología. De la misma manera que formaciones como Podemos se dieron a conocer a través de redes sociales como Facebook, antes de arrancar oficialmente el pasado mes de octubre El Español empezó a ganar presencia pública a través de sus cuentas en redes sociales gratuitas como Twitter, Instagram, o mediante un simple blog de Wordpress.

El politólogo Lluis Orriols, el profesor de la UC3M que moderaba el debate, preguntó si realmente existe una generación 15M. Para el periodista Juan Luis Sánchez, tal generación existe sin lugar a dudas: “la generación 15M se ha socializado en política no a través de los grandes medios, los sindicatos o los partidos tradicionales, sino a través de las manifestaciones contra la guerra de Irak y movimientos como V de Vivienda, Nunca Máis, o la oposición a la Ley Sinde. Esa generación se refugió en la red para debatir sobre los temas que obviaban los grandes medios”. Para el subdirector de eldiario.es, la generación 15M se atrevió con los tabús de la generación de la Transición: no tuvo miedo en poner duda la calidad de la democracia española y arrastró al debate público a las entidades financieras. Según Sánchez, “la generación 15M es la generación más politizada después de la generación de la Transición”.

Desde el público se preguntó sobre los peligros de la política-espectáculo. Fernández Albertos opina que “el hecho de los medios de comunicación reflejen la existencia de conflictos políticos es positivo. Es cierto que deberíamos tener un debate más sensato al estilo del programa La Clave, pero quizá no engancharía tanto a la audiencia como la política-espectáculo. Si al menos ésta nos permite sumar gente al debate político, bienvenida sea”.

El público inquirió sobre la vigencia de los medios tradicionales, que todavía son los más seguidos a través de Internet. Los invitados observaron que medios nativos digitales como El Confidencial ya se han colado entre la lista de los más consultados online. Además, Juan Luis Sánchez apuntó que los grandes medios juegan a incluir todo tipo de contenidos en sus webs, por frívolos que sean, para seguir mostrando abultados datos de audiencia. “Pero eso no los hace más influyentes”, observó. “La competencia en el entorno digital no va sólo de audiencias, sino también sobre socios y suscriptores. La calidad de tu comunidad es la que puede darte prestigio e influencia”. María Ramírez abundó en la misma idea, indicando que los lectores-suscriptores son un puntal para la independencia de los nuevos medios: cuanto más dependas de los lectores y menos de los anunciantes, más fuerte se sentirá el periodista.

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domingo, septiembre 27, 2015

La voz del liberalismo


Decía Salvador de Madariaga que una de las consecuencias más nefastas del comunismo había sido el olvido del apellido liberal de las democracias occidentales. Así, el ciudadano medio cree que la no discriminación por razones de raza o religión es un valor democrático, cuando en realidad es liberal. La semana pasada los responsables del proyecto de investigación ‘Economics in the public sphere’, financiado por el European Research Council, reunieron en Londres a casi todos los directores (editors) vivos del semanario que siempre se ha presentado como la voz del liberalismo desde 1843: The Economist.

El edificio Darwin del University College of London acogió el 24 de setiembre de 2015 una mesa redonda moderada por Ruth Dudley Edwards (autora de una voluminosa historia del semanario, The pursuit of reason, en 1995) en la que participaron Andrew Knight (director desde 1974 a 1986), Rupert Pennant-Rea (director desde 1986 1993), Bill Emmott (director desde 1993 a 2006) y Zanny Minton Beddoes (la actual directora). El gran ausente fue John Micklethwait, director entre 2006 y 2014 que ahora trabaja en Bloomberg. Cuando hace unos meses se supo que Pearson iba a vender el Financial Times, se rumoreó que The Economist prodría caer en las garras de, precisamente, Bloomberg. Pero las acciones de Pearson en The Economist no entraron en el trato con Nikkei y el semanario ha blindado su independencia a costa de vender su histórica sede, el edificio brutalista de la calle Saint James en Londres.

Una de las características definitorias de The Economist es el anonimato de sus artículos. Para Andrew Night, The Economist “no va sobre personalidades, sino sobre temas: cuál es el tema de esa semana y qué posición tomamos”. El semanario es a menudo criticado por su tono doctrinario, palmario en su abuso de los verbos should y must. Pese a que no siempre lo consiguen, los directores presentes en la mesa redonda coincidieron en la preferencia de un análisis “en el que no le digamos a nadie lo que tiene que hacer, y que sin embargo nuestra posición sobre el tema quede clara”, en palabras de Night.

A decir de Pennant-Rea, The Economist es “95% democracia anárquica, representada por la redacción, y 5% dictadura, a cargo del director”. En su opinión, el anonimato de sus artículos otorga una gran autoridad al director: “todos los redactores aceptan que puedes corregir su texto en el nombre de algo más grande, el propio Economist”. Para Emmott el anonimato produce “un espíritu de responsabilidad colectiva: no sólo te preocupas de lo que escribes tú, sino de lo que el resto de redactores escriben”.

The Economist es con frecuencia caricaturizado por su habilidad para tener una respuesta o una solución mágica para cada problema. Bill Emmott recordó con humor el momento en el que el embajador de EE.UU. en Londres lo invitó a comer para preguntarle sobre el futuro de la OTAN. Emmott admitió no tener “ni la más remota idea”, pero aún así elaboró una respuesta improvisada que parecía fruto de una concienzuda reflexión. Para sus críticos, la mayoría de los editoriales de la revista son el resultado de un proceso semejante.

El anonimato de los artículos produce quizá otra consecuencia inesperada: los periodistas que quieren hacerse un nombre abandonan la revista para que se les pueda conocer por su trabajo. Tradicionalmente, la redacción de The Economist presenta un plantel de periodistas en la veintena que, protegidos por su anonimato, admonizan a lectores que les doblan la edad y que seguramente no admitirían la autoridad de la publicación si supieran que los redactores apenas han tenido la oportunidad de tener responsabilidades adultas.

El origen de los directores y de los periodistas de The Economist es, en muchos casos, la Universidad de Oxford y su Magdalen College. No obstante, según Zanny Minton Beddoes, primera mujer que dirige la publicación en su historia y que pese a su origen británico ha pasado poco tiempo en Londres, “en la redacción de The Economist hay ahora más alemanes que Old Etonians” (en referencia al Eton College, el elitista instituto de secundaria en el que se educan buena parte de los líderes británicos). A Minton Beddoes le ha tocado dirigir el semanario en un mundo convulso, no sólo por las crisis climáticas, financieras y terroristas, sino por el propio momento disruptivo en el que se encuentra la industria periodística. “Necesitamos ser algo más que un resumen inteligente de las noticias de la semana. Eso no es suficiente. Tenemos que ser una guía para el futuro. Y podemos evaluar temas actuales siendo leales a nuestros viejos valores liberales”.

¿Hace la vorágine digital más necesario un semanario analítico distanciado de las prisas del día a día? Para Andrew Night, el no tener la presión diaria de los periodistas convencionales permite a los reporteros del semanario abordar los temas con tiempo y volverse “seriamente informados” sobre el área que abordan (el semanario, no obstante, cambia a sus periodistas de sección y de destino con cierta frecuencia). Night admitió que llegó a tener una relación muy cercana con Kissinger gracias a esa distancia de las premuras diarias. En opinión de Bill Emmott, la característica clave de The Economist es “que no somos parte de ningún establishment nacional”. No estamos “in the loop”, por lo que no somos vulnerables a la presión que los ejecutivos nacionales intentan ejercer sobre los periodistas. Emmott, de hecho, llegó a ser una de las bestias negras de Silvio Berlusconi, al quien la revista situó como el ejemplo más claro de los peligros que entrañana para la democracia su contaminación por parte de los intereses del mundo de los grandes negocios.

Como todas las revistas políticas, The Economist es tan informativa como prospectiva: es decir, cuenta lo que ha pasado pero también especula sobre lo que podría pasar. Pennant-Rea cree que la gran noticia de los próximos años será la caída del Partido Comunista Chino. Dicho queda.

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lunes, septiembre 21, 2015

Cita en Londres: 175 años de la revista The Economist

El semanario The Economist es la lectura de referencia del viajante constante, el expatriado que se preocupa por la marcha de la economía y la política global. La intensificación del fenómeno de la globalización económica no ha hecho sino incrementar la influencia de una publicación centenaria que tiene más sentido si cabe en este siglo que en el que se fundó. Los responsables del proyecto ‘Economics in the public sphere’, financiado con una beca del Consejo de Investigación Europeo (European Research Council), han convocado a académicos y expertos para celebrar los 175 años de la prestigiosa publicación británica de vocación global.

El encuentro, a celebrar el jueves 24 y viernes 25 de septiembre en el University College of London, se abrirá con una mesa redonda en la que participarán la actual directora de la revista, Zanny Minton Beddoes, junto a sus homólogos en etapas anteriores.

Entre las ponencias académicas habrá dos a cargo de relatores españoles, uno de ellos este corresponsal:
  • "It’s anonymous. It’s The Economist". The journalistic and business value of anonymity”, Ángel Arrese (Universidad de Navarra)
  • "Two brands of cosmopolitan journalism: A comparison between The Atlantic and The Economist", Francisco Seoane Pérez (Universidad de Castilla-La Mancha)
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domingo, septiembre 06, 2015

Cita en Oxford: Comunicación y política

El 17 y 18 de septiembre de 2015 el Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo acogerá la celebración del primer congreso del International Journal of Press/Politics, editado por el profesor Rasmus Kleis Nielsen. La lección magistral correrá a cargo de Frank Esser, de la Universidad de Zúrich.

Del nutrido programa destacamos las ponencias de académicos provenientes de universidades españolas:
  • Prospective journalism redux: The new life of political magazines in the digital age. Francisco Seoane Pérez, University of Castilla-La Mancha
  • GlobalCOM. Juan Luis Manfredi Sánchez, University of Castilla-La Mancha
  • Press Offices and Political Parallelism in Spain. Links Between the Professionalisation and Increase of Political Control of the Media. Andreu Casero-Ripollés and Pablo López-Rabadán, Universitat Jaume I, Spain
  • From the Presidential Spouse to the First Lady -how have the media created a new political actor? A comparative study of the political rise of the First Lady in France, Spain, Poland and the US. Ewa Widlak, University Pompeu Fabra
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jueves, agosto 20, 2015

De cómo Franco inventó la Marca España


Entre las novedades editoriales en comunicación política destaca por su originalidad y rigor el libro Franco sells Spain to America: Hollywood, tourism and public relations as postwar Spanish soft power, de Neal M. Rosendorf (Palgrave Macmillan, 2014). Tres fueron los mecanismos que Franco utilizó para hacer digerible su régimen a ojos de los Estados Unidos y así gozar de cierta legitimidad internacional: el turismo, el rodaje de películas y acciones de relaciones públicas internacionales, como la aprobación de la ley de libertad religiosa (anedóctica de puertas para adentro, pero muy importante para los americanos) o la aventura de montar un pabellón en Nueva York dotado con marisco fresco y obras maestras del arte como las majas de Goya. Veamos en detalle, siguiendo a Rosendorf, cada una de las tres patas de la diplomacia pública de Franco:

1.- Turismo
El gobierno de Franco eliminó los requisitos de visado a los turistas estadounidenses en 1952, siete años antes de que ocurrise lo propio con países europeos y cuatro años después de abrir una oficina de turismo en Nueva York. En 1951 se establece el Ministerio de Información y Turismo. En 1953 se aprueba un Plan Nacional de Turismo y la cadena Hilton abre en la Castellana de Madrid su primer hotel fuera de los Estados Unidos.


2.- Hollywood en Madrid
A los más cinéfilos no se les escapará el siguiente detalle. Los Estudios Buñuel de Madrid se llamaban antes Samuel Bronston, el productor de cine norteamericano que, invitado por Franco, rodó en España películas como El Cid (1961), Rey de Reyes (1961), La Caída del Imperio Romano (1964) y 55 Días en Pekín (1963). Bronston produciría también documentales propagandísticos para el régimen: El Valle de los Caídos (1963), Sinfonía española (1964) y Objetivo 67 (1964). Una de las películas más curiosas de esta época es, como señala Rosendorf en su libro, The Pleasure Seekers (1964), una especie de Sexo en Nueva York en el Madrid de los 60, con currantes callejeros piropeando a las pelirrojas americanas. Madrid era Hollywood: las estrellas del celuloide se pegaban lingotazos de alcohol en el Chicote y Ava Gardner se dejaba querer por los trajes de luces.



3.- Relaciones públicas internacionales
Pero no sólo se trataba de atraer turistas y actores a Madrid. La Marca España también se tenía que exhibir en EE.UU. La Spanish Newsletter (1962-1972) era un boletín propagandístico que circulaba entre las élites americanas mostrando una imagen moderna y hasta cierto punto liberal de España (con especial atención a la industria de la moda). El Pabellón Español en la New York World’s Fair (1964-1965), obra del arquitecto Miguel Carvajal, también trataba de transmitir con su diseño una imagen de ultra-modernidad. Aquí va una propuesta para los productores de Mad Men: un film titulado The Spanish Pavillion en el que Don Draper y los suyos ayudan al gobierno español (previo pago de una suculenta cifra) a vender su imagen en Estados Unidos desde el Nueva York de los 60.


La diplomacia blanda española y su marca país tendrían otras reencarnaciones posteriores: la Transición a la democracia, el Mundial del 82 y las Olimpiadas del 92, el cine de Almodóvar, el inusitado atlantismo de Aznar o la avanzadilla de la legalización del matrimonio homosexual a cargo de Zapatero. Hasta llegar a la creación de una Dirección General de Diplomacia Pública en 2011 y un Alto Comisionado para la Marca España (con rango de Secretario de Estado) en 2012.

Pero todo empezó con Franco o, más bien, con Fernando María Castiella (ministro de Exteriores del 57 al 69) y Manuel Fraga Iribarne (ministro de Información y Turismo del 62 al 69). La embajada americana en España describió a este último como “one of the fastest talking, fastest thinking, most energetic of Spanish officials”, según se refiere en el libro de Rosendorf en su página 45. La unión de “Información” y “Turismo” revela que desde mediados del siglo XX ya se entendía muy bien el moderno concepto de diplomacia pública (acuñado de hecho en 1965 por el diplomático estadounidense Edmond Gullion) y el poder blando de las conexiones informales entre ciudadanos de distintos países.

Recomiendo la recensión que sobre el libro de Rosendorf ha publicado el profesor Juan Luis Manfredi, de la Universidad de Castilla-La Mancha, el académico de referencia en España para el estudio de la diplomacia pública (International Journal of Media and Cultural Politics, Vol. 10, No. 2, 2014)

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lunes, julio 13, 2015

Lippmann-Madariaga: vidas paralelas

 
Aquí va una idea para un productor o director de cine con ambición internacional: dos biopics (películas biográficas) que se podrían rodar en paralelo, compartiendo attrezzi, ya que los dos personajes fueron coetáneos: una sobre el diplomático de origen gallego Salvador de Madariaga, la otra sobre el periodista norteamericano Walter Lippmann. Dos figuras clave en las bambalinas del periodo de entreguerras.

Sus vidas tienen todos los ingredientes de una magnífica producción del viejo Hollywood: se codearon con los grandes estadistas de su época, dejaron a su primera esposa por otra mujer que sería la definitiva (esto es muy importante para darle un toque novelesco a la película) y pudieron muy ben ser los grandes líderes de su época, pero por diversas razones fueron muy influyentes desde un segundo plano.

Los avatares de Lippmann están perfectamente documentados en la monumental biografía a cargo de Ronald Steel. La de Madariaga está relatada, con mucho humor, en sus propias memorias. Los archivos del gallego descansan en el Instituto José Cornide de Estudios Coruñeses, pero sin duda merecen una mayor exposición. Lástima que la crisis económica y la falta de voluntad política hayan dejado en el limbo de los justos al proyectado Centro Internacional de Recursos de las Culturas Europeas del ex ministro César Antonio Molina, lugar ideal para el fondo documental de Madariaga, que ahora será un simple centro cívico en la Ciudad Vieja coruñesa, la localidad natal del legendario diplomático.

La época de entreguerras, como testimonia el éxito literario de Stefan Sweig, tiene gancho entre el gran público. Es más, podrían licenciarse productos de las películas, como (vídeo)juegos de estrategia ambientados en aquellos años, o una preciosa novela gráfica a cargo de Miguelanxo Prado.

Señor Alejandro Amenábar, anímese. Convenza a Ernesto Alterio y a su padre Héctor para que encarnen a Madariaga Jr. y Sr., respectivamente.  El insigne señor Coppola podría cerrar su carrera con el biopic de Lippmann y Kevin Spacey interpretaría un personaje a la altura de Francis Underwood.

Si una película no les convence, hagan por favor una serie de televisión, de las de calidad. De paso los jóvenes aprenderían la historia de unos años clave para entender nuestro mundo contemporáneo.

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domingo, junio 28, 2015

Elecciones y medios digitales: cita en Washington D.C.

Bajo el apadrinamiento de los académicos Andrew Chadwick y Jenny Stromer-Galley, el Omni Shoreham Hotel de Washington D.C. acogerá el 2 y 3 de julio de 2015 la celebración de un taller titulado “Digital media, power, and democracy in election campaigns”. De entre los papers presentados se hará una selección para su publicación en una edición especial del International Journal of Press/Politics. 

El taller contará con presencia española: Andreu Casero-Ripollés y Ramón A. Feenstra (Universitat Jaume I, Castellón,), Víctor Sampedro Blanco (Universidad Rey Juan Carlos), Mayra Martínez Avidad (Universidad Camilo Jośe Cela, Spain), Javier Lorenzo Rodríguez (Universidad Carlos III de Madrid), Carmen Beatriz Fernández (Universidad de Navarra), Andreina Itriago (Universitat de Barcelona), y Beatriz Nieto.

A continuación reproducimos el programa completo.


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A workshop and special issue of the International Journal of Press/Politics. Convenors: Andrew Chadwick and Jennifer Stromer-Galley

Wednesday, July 1

6pm–7.30pm: Welcome reception at Greenberg House, Syracuse University in D.C.

Greenberg House is located at 2301 Calvert St NW, Washington, DC 20008, United States, about five minutes walk from the Omni hotel.

Thursday, July 2

Workshop venue: Omni Shoreham Hotel

The hotel is located at 2500 Calvert Street NW, Washington DC 20008.

8.45–9.15: Welcome and Introduction

Andrew Chadwick and Jenny Stromer-Galley

9.15–10.30: Interactivity, Engagement, and Mobilization (I)

Social Media and Political Campaigning: Changing Terms of Engagement? —Michael J. Jensen (University of Canberra, Australia)

Interactivity and Self-Presentation in Social Media Election Campaigns: Comparing the USA and Norway
—Gunn Enli (University of Oslo, Norway)

Like Thy Following: Post-Soviet Political Parties in the Digital Age and Their Elections
—Nelli Babayan (Freie Universität Berlin, Germany)

Chair: Cristian Vaccari (Royal Holloway, University of London, United Kingdom and University of Bologna, Italy).

10.30–11.00: Coffee Break



11.00–12.10: Party Systems and Digital Media (I)

Political Leveler or Force for Normalization? The Effects of Internet Proliferation on Small and Niche Party Electoral Support
—Joshua D. Potter and Johanna L. Dunaway (Louisiana State University, USA)

The Internet and Election Campaigns in Brazil: Lessons from the 2014 Presidential Election
—Afonso de Albuquerque, Eleonora de Magalhães, and Carvalho Marcelo Alves, (Fluminense Federal University, Brazil)

To Approve or to Protest: The Influence of Internet Use on the Valence of Political Participation in Authoritarian China
—Jun Xiang (The University of Arizona, USA)

From Ephemeral Websites to Strategic New Media Deployment by Political Party and Aspirant Campaigns in Africa – Kenya, Nigeria and South Africa
—Okoth Fred Mudhai (Coventry University, United Kingdom)

Chair: Bente Kalsnes (University of Oslo)

12.15–1.15: Media Logics, Campaigning, and Power (I)

The E-Mail-Television Advertising Funnel: Digital Disappointment in American Electoral Campaigning
—Dave Karpf (George Washington University, USA)

Facebook Use in the Brazilian 2014 Presidential Elections: A Comparative Study of the Influence of Polling Numbers on Communicative Strategies
—Patrícia G. C. Rossini, Erica A. Baptista, Vanessa V. Oliveira, and Rafael C. Sampaio (Federal University of Minas Gerais, Brazil)

Individualized Campaigns in a Party-centered System? An Analysis of Candidate Websites in the 2013 German Parliamentary Elections
— Katharina Esau (University of Düsseldorf, Germany)

Chair: Andrew Chadwick (Royal Holloway, University of London, United Kingdom).

1.15–2.30: Lunch Break

Note: lunch will not be provided. There is a good choice of places to eat in the hotel and within walking distance.

2.30–3.45: Party Organizations, Connective Action, and Hybridity (I)

Old and New Media Logics in an Election Campaign: the Case of Podemos in Spain
—Andreu Casero-Ripollés (Universitat Jaume I, Castellón, Spain), Ramón A. Feenstra (Universitat Jaume I, Castellón, Spain), and Simon Tormey (The University of Sydney, Australia)

Digital Communication Technologies and the Scottish Independence Referendum: How, Why and With What Implications?
—Ana Ines Langer, Michael Comerford, and Des McNulty (University of Glasgow, United Kingdom)

The Rise and Fall of Ukrainian Nationalist Parties: An Analysis of Electoral Campaigning and Social Media Discourse
—Larisa Doroshenko, Dmitriy Kofanov, Tetyana Schneider, Dominique Brossard, Dietram A. Scheufele, and Michael Xenos (University of Wisconsin-Madison, USA)

Chair: Andreas Jungherr (University of Mannheim, Germany).

3.45–4.15: Coffee Break



4.15–5.30: Interactivity, Engagement, and Mobilization (II)

Social Media Actions and Interactions: The Role of Facebook and Twitter During the 2014 European Parliament Elections in the 28 European Union Nations —Karolina Koc-Michalska (Audencia School of Management, France), Darren G. Lilleker (Bournemouth University, United Kingdom), Tomasz Michalski, and Jan Zajac

Social Media as Spaces for Mobilization and Citizen Participation in Venezuela —Elias Said-Hung and Jorge Valencia Cobos (Universidad del Norte, Colombia)

The Social Media Paradox Explained: Comparing Political Parties’ Facebook Strategy vs. Practice
—Bente Kalsnes (University of Oslo)

The Dialectics of Online Election Campaigns in Non-Democratic Environments: The Case of Russia
—Jennifer Shkabatur (IDC Herzliya, Israel)

Chair: Jennifer Stromer-Galley (Syracuse University, USA).

Friday, July 3

9.00–10.15: Media Logics, Campaigning, and Power (II)

Campaigns, Digital Media and Mobilization in India
—Taberez Ahmed Neyazi (Jamia Millia Islamia University, India), Holli A. Semetko (Emory University, USA), and Anup Kumar (Cleveland State University, USA)

Styles of Social Media Campaigning and Influence in the Political Twitter Sphere: Linking Survey Data on Candidates with Twitter Data
—Bernard Enjolras and Rune Karlsen, Institute for Social Research, Norway

Four Uses of Digital Tools in Political Campaigns: Routines, Information, Resource, and Symbol
—Andreas Jungherr (University of Mannheim, Germany).

The Popularization of Political Communication on Facebook —Diego Ceccobelli (Scuola Normale Superiore, Italy)

Chair: Dave Karpf (George Washington University, USA).

10.15–10.45: Coffee Break



10.45–11.55: Interactivity, Engagement, and Mobilization (III)

Party Campaigners or Citizen Campaigners? How Social Media Contribute to Deepening and Broadening Party-related Engagement in Comparative Perspective
—Cristian Vaccari (Royal Holloway, University of London, United Kingdom and University of Bologna) and Augusto Valeriani (University of Bologna)

Analyzing the Implications of the BJP’s Use of Social Media to Engage Indian Voters
—Pallavi Guha and Kalyani Chadha (University of Maryland)

Do Candidates Still Avoid Online Interaction? Democracy and Citizen Empowerment Through Communicative Interactions Between Campaigns and Voters in the 2010 Brazilian Presidential Election
—Camilo Aggio (Federal University of Bahia, Brazil)

Chair: Holli A. Semetko (Emory University, USA)

12.00–1.00: Party Organizations, Connective Action, and Hybridity (II)

New Recruits, the Same Old Recruits or a Digital Dead-end? Organizational Ramifications of Online Political Posters and UK Political Parties on Facebook —Benjamin Lee and Vincent Campbell (University of Leicester, UK)

The Digital Public Sphere: A Non-Official Public Space?
—Víctor Sampedro Blanco (Universidad Rey Juan Carlos, Spain) and Mayra Martínez Avidad (Universidad Camilo Jośe Cela, Spain)

The Determinants and Dynamics of Twitter-based Interactions Among Candidates
—Michaël Boireau, Matteo Gagliolo, Emilie van Haute, and Laura Sudulich (Universite libre de Bruxelles, Belgium)

Chair: Darren G. Lilleker (Bournemouth University, United Kingdom) 1.00–2.15: Lunch Break

Note: lunch will not be provided. There is a good choice of places to eat in the hotel and within walking distance.

2.15–3.30: Party Systems and Digital Media (II)

Twitter as a Predictive Tool: a Case Study in the South of England during the UK's 2015 General Election
—Ivor Gaber (University of Sussex, United Kingdom)

“They’re here...”: Western, Central, and Eastern European Parties on Users’ Social Media Timelines
— Javier Lorenzo Rodríguez (Universidad Carlos III de Madrid, Spain).

#elections: The Use of Twitter by Provincial Political Parties in Canada —Tamara A. Small (University of Guelph) and Thierry Giasson (Université Laval)

Ready, Set, Go! Cyberpolitics Are Ready for the Elections: The Cases of Argentina, Spain and Venezuela in the First Half of the 2015 Electoral Year
— Carmen Beatriz Fernández (Universidad de Navarra, Spain), Andreina Itriago (Universitat de Barcelona, Spain), and Beatriz Nieto.

Chair: Johanna L. Dunaway (Louisiana State University, USA). 3.30–4.00: Coffee Break

4.00–5.15: Interactivity, Engagement, and Mobilization (IV)

Agenda-Setting Under Disintermediation: Evidence from Facebook in the U.S. 2012 Election
—Deen Freelon (American University, USA)

Effects of First Time Voters’ Political Social Media Use on Electoral Behavior -
A Smartphone-based Measurement of Media exposure to Political
Information in an Election Campaign
— Jakob Ohme (University of Southern Denmark), Claes de Vreese (University of Amsterdam), Kim Andersen (University of Southern Denmark), Camilla Jensen (University of Southern Denmark),, and Erik Albaek (University of Southern Denmark)

Affordances of Social Media in Nigerian Fourth Republic Elections —Presley Ifukor (University of Münster, Germany) and Emmanuel Akin- Awokoya (High Tech Center for Nigerian Women and Youths, Nigeria)

Political Deliberation and Conversation between Political Elites and Internet Users on Facebook and Twitter during a Local Election: a Political Communication Systems’ Approach
—Juan S. Larrosa-Fuentes (Temple University, USA).

Chair: Karolina Koc-Michalska (Audencia School of Management, France) 5.15–6.00 Concluding Session

Free discussion involving the whole group.

6.00: Workshop Ends

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domingo, enero 04, 2015

Un regalo de Reyes


La editorial Taschen acaba de publicar una edición de lujo del reportaje “Superman comes to the supermarket”, de Norman Mailer. El texto, publicado originalmente en la revista Esquire, se considera pieza fundacional del llamado Nuevo Periodismo, consistente en aplicar toda la artillería literaria al reporterismo. Lo fundamental del libro no es el texto en sí (se puede conseguir gratis en Internet), sino las 300 fotos, algunas de ellas inéditas, de la campaña de Kennedy para las presidenciales de 1960. Un libro para leer, ver y mirar. Un gran regalo de Reyes para cualquier estudioso de la comunicación política.