jueves, marzo 28, 2013

Periodistas: cada vez menos influyentes



Hace unos días se publicaba una nueva edición del informe anual sobre el estado de los medios de comunicación periodísticos en EE.UU. (State of the News Media 2013). El documento, obra del Pew Research Center, incluye un estudio especial sobre los medios durante la campaña presidencial de 2012. Reproducimos, por su interés, las cinco conclusiones del estudio:

1.- Los periodistas tienen cada vez menos influencia en la configuración de la imagen de los candidatos. El informe estudió las fuentes de las narrativas sobre los rivales presidenciales y descubrió que los partidos y sus acólitos son los responsables de la mayoría de las afirmaciones que se vierten en los medios sobre los candidatos. Y ello a pesar de la proliferación de tertulias periodísticas.

2.- Quizá porque los periodistas tienen menos voz a la hora de hablar sobre los candidatos, los mensajes que aparecen en los medios sobre los políticos en liza son cada vez más negativos. Tres de cada cuatro afirmaciones sobre los candidatos eran de carácter peyorativo.

3.- La cobertura periodística al estilo “carrera de caballos” se redujo con respecto a la campaña presidencial anterior: la horse race coverage bajó del 53% de las noticias electorales en 2008 al 38% de las noticias sobre la campaña en 2012. Sin embargo, dicho descenso no significó un incremento del porcentaje de noticias sobre los temas clave (issues), que apenas varió (22% en 2012 frente a un 20% en 2008).

4.- Obama fue más activo que Romney en las redes sociales: el equipo de Obama produjo el doble de vídeos y el doble de posts en su web que el de Romney. En Twitter el desfase fue aún mayor. La diferencia entre los tuits de Obama y Romney se quedó en una proporción de 25 a 1, es decir, por cada tuit de Romney, Obama publicó 25. Aunque el estudio no entra en otro detalle curioso: las redes sociales favorecieron la organización y la presencia pública de candidatos y partidos insurgentes, como Ron Paul o el Tea Party.

5.- El incremento de la inversión en propaganda electoral por parte de los dos candidatos (se gastaron casi 3 billones en anuncios para televisiones locales, una cifra histórica) no se tradujo en más televidentes, ni siquiera en las cadenas todo-noticias que emiten por cable.

En conclusión: la mediación periodística en periodos electorales, al menos en EE.UU., pierde relevancia en favor de la comunicación no mediada de los candidatos hacia el electorado. Como consecuencia, las campañas se vuelven más personales, más negativas y polarizantes. A pesar de que la cobertura periodística competitiva (carrera de caballos) pierde fuelle, la cobertura interpretativa (sobre la posición de los candidatos en los temas clave de campaña) no la reemplaza, sino que se estanca. Las campañas gastan más en anuncios que nadie ve, y los periodistas hablan más que nunca entre sí ante las cámaras de televisión, pero su influencia a la hora de definir la imagen de los candidatos es cada vez menor.

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