sábado, enero 23, 2010

La Evita que llegó del frío

Su aspecto no pasa desapercibido. Para los que desconozcan el atuendo típicamente ucraniano, Yulia Tymoshenko recuerda a la princesa Leia de la Guerra de las Galaxias. Sin embargo, el trenzado capilar de la que fuera uno de los iconos de la revolución naranja en diciembre de 2004 es solo el rasgo más visible del deliberado simbolismo nacionalista de un país que se debate, geográfica y políticamente, entre Europa y Asia.

Tymoshenko, que se verá las caras con su rival pro-ruso Viktor Yanukovich en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales ucranianas el próximo 7 de febrero, es la Evita que llegó del frío. Pocos la imaginan morena y con pelo largo, pero ése era precisamente su look antes de su iconización mediática. Representa supuestamente al occidente de las esencias ucranianas, pero sus orígenes se encuentran en el oriente rusófilo. Su camaleónica transformación, así como su estrategia de comunicación online, la convierten en el ejemplo más claro de neo-populismo eslavo. La hemos visto en la portada de la revista femenina Elle, subida a una moto futurista en chupa de cuero, y acariciando a un tigre bebé. En su web llegó a colgar un completísimo álbum con las fotos de la boda de su hija.

Entretenimientos aparte, los ucranianos están francamente decepcionados con el escaso impulso regenerador de la otrora prometedora revolución naranja. Ironías de la vida, Viktor Yanukovich, derrocado hace cinco años por aquel movimiento popular, lleva camino de conseguir todas las papeletas para relevar en el cargo, limpiamente y por medio de las urnas, a Viktor Yushchenko, ex pareja política de Tymoshenko en la Plaza de la Independencia de Kiev.

En cualquier caso, gane o pierda, la Evita del Este europeo tiene ya su lugar en los anales del neo-populismo.

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