martes, enero 03, 2006

Lo común, lo real y lo honesto

El presidente de Brasil, Luiz Ignacio Lula da Silva, basó su triunfo electoral en las mismas bazas que encumbran a los ganadores de reality-shows como Big Brother (Gran Hermano): lo común, lo real y lo honesto. Así lo interpreta el semiólogo Fernando Andacht en una entrevista para una radio uruguaya. Destacamos aquí un par de citas:

Un investigador inglés, John Conner [...] dice que la fascinación, el menú de los “reality shows”, bajo cualquiera de sus formatos –que hoy son la paleta entera del arco iris–, está en lo común, lo real y lo honesto. Piensen en eso y vamos a Lula: lo común, lo real y lo honesto, esos son los tres ingredientes del menú básico. Piensen en el ascenso de un “pão de arara”, que es uno de esos camiones horribles que llevaban a los migrantes nordestinos –camiones destartalados– en ese viaje del terrible “sertão”, el desierto, que uno ve en películas, en documentales. Hay hasta literatura, como la de Guimarães Rosa. Clásicos modernos brasileños, que cuentan las penurias de vivir en ese lugar, que produce viajes de ascenso como el de Lula. Porque si lo piensan como ascenso social es increíble: un tipo de madre analfabeta, como él no se cansa de repetir. Es interesante ver todas las evocaciones que ha hecho en este año de esta especie de `vía crucis´ terrible que les ha tocado a él, a su partido, a toda la plana mayor, que cayó entera prácticamente. Yo lo comparaba, fijate qué azar: con quien gana el último “Big Brother” de Brasil...

Yo intento demostrar en un texto cómo el ascenso irresistible de Lula tuvo mucho que ver con lo que hace el éxito de todos estos reality shows, que yo le llamo la transpiración o el sudor semiótico. ¿En qué consiste? Vos como especialista en el discurso político vas a tener que admitir que cada vez más las campañas y los grandes gestos –estoy pensando en cuando Tabaré era intendente, aquel parto de una elefanta en Villa Dolores, esos bellos gestos del marketing– tienen que ver cada vez menos y van a tener que ver cada vez menos con la palabra, la palabra tradicional, aquellos discursos, la oratoria, y mucho más que ver con lo que los medios audiovisuales nos traen, que es el cuerpo, es decir cómo vos gestionás toda tu expresividad, toda tu espontaneidad, porque, obviamente, esto se va aprendiendo.